Los adolescentes que abrieron una cuenta en redes sociales entre los 11 y 12 años mostraron, en promedio, un retraso equivalente a seis meses de aprendizaje frente a quienes esperaron hasta los 14 años o más.
Mientras Colombia vuelve a debatir si los menores de 16 años deberían tener acceso a las redes sociales, una investigación publicada este lunes en la revista Nature Human Behaviour aporta nuevos elementos a una discusión que cada vez gana más espacio en distintos países.
El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Milán-Bicocca, en Italia, siguió a 5.227 estudiantes y encontró una asociación entre el inicio temprano en redes sociales y un menor desempeño académico. Los jóvenes que abrieron una cuenta entre los 11 y 12 años obtuvieron, años después, resultados inferiores en pruebas estandarizadas de lengua y matemáticas frente a quienes esperaron hasta los 14 años o más para crear un perfil.
Según los investigadores, la diferencia observada equivale a cerca de seis meses de aprendizaje escolar cuando los estudiantes tenían entre 15 y 16 años.
Los autores aclaran que la investigación no demuestra que las redes sociales sean la causa directa del menor rendimiento académico. Al tratarse de un estudio observacional, únicamente identifica una relación entre ambos fenómenos. Sin embargo, el análisis sí encontró que quienes comenzaron a utilizar estas plataformas desde edades más tempranas tendían a revisar con mayor frecuencia sus teléfonos móviles y, además, reportaban una menor supervisión por parte de sus padres durante el uso de las redes sociales.
Los resultados se conocen apenas unas semanas después de que el Congreso colombiano retomara el debate sobre la regulación de las redes sociales para menores de edad. El pasado 23 de julio, el senador Enrique Cabrales, junto con el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, radicó un proyecto de ley que busca prohibir el acceso y uso de estas plataformas a los menores de 16 años.
La iniciativa argumenta que el objetivo es reducir riesgos como el ciberacoso, la violencia digital, la explotación sexual en línea y los problemas de salud mental asociados al uso intensivo de redes sociales.
Entre las investigaciones citadas por los autores del proyecto figura Disrupting Harm Colombia, un estudio desarrollado por Unicef, ECPAT International e Interpol que concluyó que uno de cada cinco adolescentes colombianos usuarios de internet sufrió alguna forma de abuso o explotación sexual facilitada por la tecnología durante el último año. La investigación estima que esto representa alrededor de 860.000 niños, niñas y adolescentes en el país.
El informe también encontró que las niñas enfrentan un mayor riesgo: una de cada cuatro reportó haber sido víctima de este tipo de hechos, frente al 17% de los niños. Asimismo, los adolescentes que viven en zonas rurales registraron una mayor incidencia que quienes residen en áreas urbanas.
Ahora bien, Colombia no es el único país que discute este tipo de restricciones. Australia, aprobó en 2024 lo que hoy se considera la ley de internet más estricta del mundo en esta materia: veta el uso de redes sociales a los menores de 16 años y castiga con multas de hasta US$32,5 millones a las plataformas que la incumplan.
Aunque el estudio italiano no resuelve por sí solo un debate que sigue abierto entre científicos, legisladores y empresas tecnológicas, sí llega en un momento en el que cada vez más gobiernos intentan responder a una misma pregunta: cómo proteger a niños y adolescentes en un entorno digital que forma parte de su vida cotidiana, pero cuyos efectos a largo plazo todavía se siguen estudiando.
Escrito por Luisa Triana
Con información de EFE
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