En EE.UU., hasta 42% de los compradores que dejaron un vehículo compacto de lujo optó por una marca convencional, una señal de la creciente competencia para el mercado premium.
¿Qué pasa cuando un automóvil convencional empieza a ofrecer buena parte de las características que durante años justificaron el precio de un modelo de lujo? En Estados Unidos, esa pregunta ya comienza a reflejarse en las decisiones de compra. Cada vez más consumidores que tradicionalmente optaban por vehículos premium están migrando hacia modelos de fabricantes de gran consumo.
El fenómeno aparece con claridad en las cifras del primer semestre de 2026 recopiladas por J.D. Power. Entre quienes reemplazaron un SUV mediano de lujo, 32% eligió un vehículo de una marca convencional. Dentro de ese grupo, 11% pasó a otro SUV mediano y 6% a un SUV compacto de una marca de gran consumo.
La migración es todavía mayor en los automóviles compactos de lujo. En este segmento, 42% de los propietarios que sustituyeron su vehículo terminó comprando una marca convencional. Para los SUV compactos premium, la proporción alcanzó 30%. El movimiento es especialmente relevante para la industria porque los SUV medianos de lujo son actualmente el segmento con mayores ventas dentro del mercado premium.
Tecnología y confort reducen la brecha
El peso del precio sigue siendo importante, pero los datos apuntan también a una transformación de la oferta. Los modelos convencionales incorporan cada vez más tecnología y confort, reduciendo una de las diferencias que tradicionalmente separaban a estos vehículos de las marcas premium.
Durante años, parte del atractivo de los fabricantes de lujo estuvo en ofrecer una experiencia que no estaba disponible en vehículos convencionales. Hoy por hoy, esa distancia se ha ido reduciendo.
Según J.D. Power, los compradores no necesariamente están renunciando al confort o a la tecnología cuando abandonan una marca premium. En muchos casos, encuentran esas características en modelos convencionales sin asumir los sobrecostos tradicionalmente asociados a una marca de lujo.
La sensibilidad al precio es más evidente entre los hogares de menores ingresos. Entre quienes dejaron un vehículo de lujo, 12,9% de los hogares con ingresos inferiores a US$100.000 anuales pasó a una marca convencional. La proporción disminuye a 6,8% entre los hogares con ingresos de entre US$100.000 y US$150.000 y cae hasta 2,8% entre quienes superan los US$500.000.
La edad también marca diferencias. Los baby boomers y las generaciones anteriores son quienes muestran una mayor tendencia a permanecer dentro del mercado de lujo. En cambio, el cambio hacia marcas convencionales aumenta entre la generación X y los millennials y alcanza su punto más alto entre los compradores de la generación Z.
Esto puede convertirse en un reto particular para las marcas premium: las generaciones que están entrando al mercado automotor parecen menos dispuestas a pagar únicamente por la insignia si pueden obtener una experiencia suficientemente cercana en un vehículo convencional.
Ahora bien, el fenómeno no se extiende de la misma manera a todos los segmentos.
Las pick-up, por ejemplo, muestran una migración mucho menor. Solo 2,6% de los clientes que dejaron algún segmento de lujo compraron una pick-up grande, un porcentaje que se mantiene estable desde 2024. En las pick-up medianas, la proporción aumentó medio punto porcentual, hasta 1,8%.
La lectura de J.D. Power apunta a un cambio más amplio en la competencia automotriz: a medida que las marcas de gran consumo elevan el nivel de tecnología, confort y sofisticación de sus vehículos, el valor diferencial de las marcas premium se vuelve más difícil de justificar para los consumidores sensibles al precio.
El reto para los fabricantes de lujo, por tanto, no es únicamente vender vehículos más sofisticados. Es demostrar por qué esa sofisticación sigue teniendo un valor adicional cuando una parte cada vez mayor de ella también está disponible en modelos convencionales.
Reportado por Luisa Triana
Con información de EFE
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