El Servicio Geológico Colombiano ha registrado más de 99 réplicas en la zona del terremoto. Los expertos explican que estos movimientos deberían disminuir progresivamente en frecuencia y magnitud.

Más de 99 réplicas se han registrado en la zona de San José del Palmar, Chocó, desde el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el lunes, y los movimientos podrían continuar durante días, semanas e incluso meses mientras se produce el reajuste de las placas tectónicas.

Según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), las réplicas hacen parte del comportamiento esperado después de un terremoto de esta magnitud. El evento estuvo asociado al proceso de subducción de la placa de Nazca bajo la placa Suramericana, una de las principales fuentes de actividad sísmica en el occidente del país.

Desde la perspectiva técnica, los especialistas coinciden en que la naturaleza de este evento requiere una evaluación rigurosa. Viviana Dionisio, sismóloga de la Red Sismológica Nacional de Colombia, explicó a EFE que “fue un sismo tectónico asociado principalmente a un mecanismo de subducción”. 

La experta detalló que “cuando una placa tectónica se está metiendo debajo de otra se dice que es un sismo de subducción. Entonces se producen, en general, en las costas”, vinculando el movimiento con la dinámica del Cinturón de Fuego del Pacífico.

En esa misma línea, Raúl Pérez, experto del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), puntualizó que el fenómeno “responde a lo que es la zona de subducción entre una placa tectónica de Nazca con la placa sudamericana”, advirtiendo que “a esa profundidad, suele ser bastante complicado, complejo, lo que significa que habrá que estudiarlo bastante a fondo”.

A este escenario se suma la vigilancia preventiva sobre el volcán Puracé, el cual registró un incremento moderado en su actividad. Al respecto, Rodrigo León, profesor del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes, recordó que “aunque hemos estado viendo que los daños son bastante extensos (…) considerando la magnitud”, la profundidad contribuyó a amortiguar un impacto que pudo ser mayor.

Frente a la evolución de la contingencia, la comunidad científica reitera que los movimientos telúricos y sus réplicas son impredecibles. Viviana Dionisio aclaró que “un sismo de estas magnitudes genera un cierto número de réplicas que en general van disminuyendo en frecuencia y en magnitud los siguientes días o semanas”. 

Asimismo, Raúl Pérez subrayó la secuencia metodológica que siguen las autoridades de monitoreo: “Como no podemos predecir los terremotos, lo primero lo que hacemos es detectarlos y una vez que los hemos detectado, tenemos que asignarle una fuente; ver qué falla o estructura es la responsable del terreno”. 

Con información de EFE y Juan Camilo Torres