La publicación británica reconoce la rápida reacción del nuevo Gobierno, pero cuestiona su negativa a cooperar con el empalme. También señala que la emergencia ha llevado a De la Espriella a adoptar una postura más pragmática.
The Economist, en un artículo titulado Un gran terremoto revela dos Colombias muy diferentes, cuestionó al presidente Abelardo de la Espriella por algunas de las decisiones adoptadas antes de asumir el Gobierno y aseguró que la negativa a cooperar con el empalme de la administración de Gustavo Petro le está pasando factura al enfrentar la emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4.
La publicación británica señaló que el desastre, que deja al menos 287 muertos, también ha puesto en evidencia las profundas diferencias entre regiones. Mientras Cali recibió equipos especializados y decenas de personas fueron rescatadas, en Chocó las dificultades de acceso, la pobreza y la menor capacidad institucional limitaron la respuesta.
The Economist reconoce, sin embargo, que el Gobierno colombiano reaccionó mucho más rápido que Venezuela tras los terremotos que golpearon a ese país en junio y que De la Espriella, posesionado apenas tres días antes del sismo, asumió el mando de la emergencia.
Pero el medio considera que algunas de sus decisiones previas complican ahora la gestión. Criticó especialmente su negativa a participar en el proceso de empalme con el Gobierno Petro, lo que, según la publicación, dejó a la nueva administración sin información y capacidades que necesita con urgencia.
“El resultado es que el nuevo gobierno no tiene información y capacidades que urgentemente necesita y sin eso, está forzado a trabajar mayoritariamente a través de las administraciones locales”, afirma.
También cuestionó su propuesta de gobernar desde Barranquilla y evitar Bogotá, donde están concentrados los ministerios, los principales medios y buena parte de los interlocutores internacionales necesarios para enfrentar una crisis de esta magnitud.
El terremoto encuentra además al Gobierno en una situación fiscal compleja y con una Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres debilitada tras los escándalos de corrupción de los últimos años.
De la Espriella declaró esta semana la emergencia económica para movilizar recursos hacia la reconstrucción y anunció alivios para las familias damnificadas. Para The Economist, la magnitud de la tragedia está obligando al nuevo presidente a adoptar una posición más pragmática que la planteada durante la campaña.
Reportado por Narciso De la Hoz G.
