Karolina Ochoa convirtió una oportunidad inmobiliaria en un negocio internacional con presencia en cinco países, más de US$4.700 millones en propiedades comercializadas y 25.000 profesionales formados.
Karolina Ochoa pasó de vender inciensos y vitaminas puerta a puerta a construir una compañía inmobiliaria con operaciones en Colombia, Panamá, República Dominicana, México y Estados Unidos. Su operación factura más de US$1 millón al año y su academia ha formado a más de 25.000 profesionales, de los cuales más del 70% son madres cabeza de familia.
Pero antes de hablar de millones de dólares en propiedades comercializadas, expansión internacional o formación de miles de profesionales, la historia de Karolina Ochoa comienza mucho antes del real estate. A los 17 años se convirtió en madre y, mientras se abría camino en el mundo empresarial, vendía inciensos y vitaminas puerta a puerta. Años después vendrían dos quiebras que la obligaron a empezar de nuevo y que terminarían convirtiéndose en parte de los aprendizajes con los que construyó negocio.
Catorce años después, Ochoa dirige una operación que trasciende la comercialización de propiedades. Su apuesta combina negocios inmobiliarios, formación y conexión entre inversionistas y proyectos en distintos mercados de América Latina y Estados Unidos.
Su entrada al sector inmobiliario, cuenta, tampoco fue planeada. “Llegué por accidente vendiendo una propiedad”. En ese primer negocio identificó una oportunidad en un mercado al que podía acceder sin tener propiedades, capital o una red de contactos. Esa primera venta abrió una puerta que terminaría llevándola mucho más lejos. Con el tiempo, Ochoa entendió que el negocio inmobiliario no estaba únicamente en vender propiedades, sino también en ayudar a otras personas a construir patrimonio y desarrollar negocios alrededor de ese mercado.
“Empecé viendo una oportunidad de negocio y terminé encontrando mi propósito” dijo en entrevista con Forbes Colombia.
Ese cambio de perspectiva terminó dando forma a las dos divisiones que hoy componen su operación: INMO Academy y Brick Capital.
De vender propiedades a formar una industria
INMO Academy nació como una plataforma de formación para agentes, brokers e inversionistas, con una apuesta por profesionalizar un oficio que históricamente ha dependido en buena medida de redes personales y referidos. Por sus programas han pasado más de 25.000 estudiantes, de los cuales más del 70% son madres cabeza de familia.
La oferta reúne formación en captación, negociación, cierre y marketing, además de módulos sobre finanzas, aspectos jurídicos, marca personal y comercio transfronterizo. La plataforma también permite a los estudiantes acceder a un inventario de propiedades en más de cinco países y obtener una certificación internacional como brokers inmobiliarios.
Ahora bien, la escala de esta apuesta educativa también se refleja en los resultados de algunos de sus alumnos. Según información suministrada por la compañía, algunos de los profesionales que han avanzado a través de sus más de 20 programas hasta convertirse en master brokers han reportado ingresos superiores a US$50.000 en un solo mes.
“La academia hace parte, digo yo, de mi corazón. Es la forma como siento que se cumple mi propósito”, asegura Ochoa.
Una operación que cruza fronteras
La segunda división de su negocio es Brick Capital, una firma que trabaja con desarrolladores y proyectos inmobiliarios en Colombia, Panamá, República Dominicana, México y Estados Unidos. Su objetivo es conectar a inversionistas con oportunidades en el sector inmobiliario.
La compañía cuenta con un portafolio de más de US$4.700 millones en propiedades comercializadas, que han generado más de US$72 millones en comisiones.
El salto desde las ventas puerta a puerta hasta una operación internacional no ocurrió de un momento a otro. Fue el resultado de convertir una experiencia comercial en un modelo de negocio que pudiera replicarse en distintos mercados. Hoy, Ochoa tiene operaciones en cinco países y contempla una expansión hacia España.
También ha construido espacios para reunir y formar a otros profesionales del sector. Es fundadora de COINMO, la Convención Internacional de Negocios Inmobiliarios, que ha congregado a más de 3.000 profesionales. También ha sido conferencista nacional en Fedelonjas, Fenalco y Acobir, y ha sido reconocida como una de las 20 promesas del Real Estate en Colombia por Horror Broker.
El reto de construir autoridad
El crecimiento de Ochoa también se ha dado en una industria que, según explica, durante muchos años estuvo liderada principalmente por hombres. Para ella, uno de los mayores desafíos ha sido precisamente construir autoridad y hacerse respetar dentro de ese mercado. Su respuesta no está en una fórmula distinta para las mujeres, sino en tres elementos que considera determinantes: preparación, carácter y resultados.
“Al final, los resultados son los que hablan por ti” aseguro en entrevista con Forbes Colombia.
Esa idea atraviesa buena parte de su trayectoria. Su experiencia de empezar desde cero terminó convirtiéndose también en el modelo que busca transmitir desde su academia: empezar desde la base, capacitarse en la comercialización de inmuebles, convertirse en broker y participar en transacciones inmobiliarias internacionales.
Han pasado catorce años desde que Ochoa tocaba puertas para vender un frasco de vitaminas. Hoy son otras las que abre: las de una industria en la que todavía ve espacio para más mujeres al frente de grandes negocios inmobiliarios. Ahora, con España en el horizonte, Ochoa se prepara para el siguiente capítulo. Después de todo lo construido, el desafío ya no parece ser demostrar que puede llegar más lejos, sino decidir hasta dónde quiere llevar aquello que comenzó cuando apenas aprendía a tocar puertas.
Escrito por Luisa Triana
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