Empezaron peritando fraudes ante los juzgados de Colombia. Cansados de "contar los muertos", decidieron que su verdadero valor no era documentar las consecuencias de las conductas deshonestas, sino prevenirlas. Hoy, NOFRAUD, lidera la prevención del fraude con inteligencia artificial en América Latina.

Todo empezó en el año 2014 con un pequeño equipo de peritos forenses que se ganaban la vida reconstruyendo hechos digitales para así sustentar las evidencias de sus clientes ante los juzgados de Colombia. Recuperaban archivos borrados, seguían el rastro del dinero, escribían dictámenes y testificaban en corte. Eran buenos en lo suyo, pero cada caso terminaba igual, llegaban cuando el daño ya estaba hecho.

Hay una frase que resume ese cansancio y que en la empresa se repite hasta hoy, “estaban agotados de ir a contar los muertos”. Cuantificar lo robado, identificar los responsables y reconstruir lo sucedido era indispensable para la justicia, pero profundamente insuficiente para la sociedad. En algún momento, cuentan sus fundadores, comprendieron que su verdadero aporte no era explicar el fraude después del daño, sino hacer algo para que ese fraude no ocurriera. Ese giro, tan sencillo de enunciar como difícil de ejecutar, cambiaría el rumbo de la compañía para siempre.

El “por qué”: De lo forense a la prevención

¿Y si en lugar de esperar al fraude, aprendiéramos a anticiparlo?, la respuesta no estaba en más peritajes, sino en entender la conducta humana. En 2016 nació The Fraud Explorer, un software construido sobre la teoría del triángulo del fraude del criminólogo Donald Cressey, que explica que toda persona de confianza puede convertirse en un violador de esa misma confianza cuando coinciden tres factores: presión, oportunidad y justificación.

La apuesta que hizo NOFRAUD fue audaz. En vez de analizar datos transaccionales (25 % del total de datos de una organización), decidieron leer el lenguaje humano expresado en la vida corporativa (el restante 75 %) para descubrir “la intención”. Aquella primera inteligencia artificial funcionaba con ciertas reglas y generaba muchos falsos positivos, pero para su época fue extraordinaria, empezó a acumular casos de éxito en empresas colombianas y hacia 2019 la compañía cruzó fronteras y se expandió a otros países de América Latina.

No fue un camino recto. Un sistema que alerta demasiado se vuelve ruido, y, en el mundo antifraude el ruido cuesta credibilidad y genera fatiga. Ese fue el reto que definió la siguiente década de NOFRAUD: no detectar más, sino detectar mejor.

El salto: Cuando la IA aprendió a entender la intención

De izquierda a derecha Equipo NOFRAUD: Daniela Echavarria, Julian Ríos, Marta Cadavid, Andres Montoya y Carolina Castro

En 2023, con la irrupción de los grandes modelos de inteligencia artificial, NOFRAUD dio el salto que cambiaría para siempre la forma de detectar actos deshonestos. Entrenó un modelo de IA, hoy llamado FraudGPT Cosmos, con casos reales de fraude bajo estrictos principios éticos y de anonimización. El resultado, según la compañía, fue una precisión que ni los mejores modelos generalistas del mundo de OpenAI, Anthropic o Google podían ofrecer en esta tarea tan específica.

En evaluaciones internas rigurosas sobre un conjunto de casos reservados de fraude y corrupción, FraudGPT Cosmos empezó a superar en más de 14 puntos de exactitud a los modelos comerciales de frontera más avanzados del mundo, alcanzando además niveles de precisión superiores al 90 %, lo que se traduce en muchísimas menos falsas alarmas. Aquella promesa de 2016, detectar mejor y no solo más, por fin era una realidad.

El presente: Liderazgo, confianza y una apuesta por el país

En 2026, NOFRAUD se consolidó como una de las empresas líderes en prevención y detección del fraude con inteligencia artificial en la región, con clientes en América Latina y en Estados Unidos. La compañía se convirtió en una de las primeras de la región en obtener la certificación ISO/IEC 42001:2023, el estándar internacional para la gestión responsable de la inteligencia artificial, sumada a auditorías independientes de seguridad de la información bajo el estándar AICPA/SOC 2.

Durante décadas países como Colombia han sufrido el flagelo de la corrupción; allí, NOFRAUD cree que la tecnología puede ser un aliado del ciudadano honesto. Su apuesta a futuro es tan ambiciosa como necesaria, que Colombia sea líder mundial en inteligencia artificial para prevenir y detectar el fraude y la corrupción.

De contar los fraudes materializados, en NOFRAUD pasaron a evitar los que estaban por venir. Esa, quizás, es la historia de superación más colombiana de todas, la de quienes decidieron que estar cansados del problema no era una excusa para rendirse, sino la razón para construir la solución.