La alta competencia deportiva y la gestión de capital comparten un mismo ADN: el control milimétrico del riesgo.
Durante el conversatorio “Lo que aprendí a toda velocidad“, el histórico expiloto de Fórmula 1, Juan Pablo Montoya, y su hijo Sebastián Montoya, actual corredor de la Fórmula 2, analizaron junto a Wilson Ibáñez, CEO del Grupo Arquib —firma especializada en soluciones financieras—, las lecciones y experiencias estratégicas para alcanzar el éxito en el deporte, los negocios y la vida.
Forbes Colombia le preguntó a los Montoya acerca de sus definiciones personales del éxito. Juan Pablo Montoya respondió que “hay gente que piensa que el éxito es un buen resultado. Para mí, el éxito es la vida entera y lo que uno hace con ella“. Por su parte, Sebastián Montoya opinó que “al éxito se llega trabajando duro y consiguiendo con lo que uno sueña“.
Para conectar ambos mundos, Wilson Ibáñez, explicó que existe una correlación directa entre la mentalidad deportiva y la financiera. Según el directivo, tanto en el deporte como en las finanzas, a una persona se le facilitará alcanzar el objetivo que está buscando cuando interioriza las siguientes cinco enseñanzas:
Lección 1: La preparación y la información son fundamentales para mitigar el riesgo
En el deporte, un piloto no corre sin preparación ni datos sobre su vehículo; de la misma manera, en las finanzas no se debe invertir sin información confiable. A mayor conocimiento, menor es el riesgo de perder.
Juan Pablo Montoya: “Si uno está bien preparado, si uno sabe lo que viene, cuando uno sabe lo que va a hacer, uno va tranquilo. Tanto manejando el carro como en la vida es igual”.

Lección 2: Definir qué tanto está dispuesto a perder
Tanto en la pista como en un portafolio de inversiones, es vital tener absoluta claridad sobre los límites propios y saber exactamente cuánto capital o ventaja se está dispuesto a arriesgar o a perder antes de tomar una decisión.
Wilson Ibáñez: “Ese es el primer consejo que una persona que quiere empezar a invertir debe tener en cuenta. Cuando ya he definido qué estoy dispuesto a perder, ahí se empieza a ver qué opciones hay y con cuál me siento más cómodo”.

Lección 3: Respete las etapas del proceso de aprendizaje
Para evitar vacíos operativos que puedan costar caro en el futuro, es fundamental avanzar paso a paso. La acumulación progresiva de experiencia siempre será más sostenible que intentar dar saltos demasiado grandes o apresurados hacia resultados inmediatos.
Juan Pablo Montoya: “La única manera que uno aprende es fallando y hay que aprender también a hacer pasos pequeños. A veces, uno no puede hacer pasos muy grandes porque entonces uno termina con huecos en los que no aprendió. Y tarde o temprano esos huecos le van a costar caro“.

Lección 4: Asimile el error y corríjalo
Los fallos y las malas rachas son inevitables tanto en las carreras como en los negocios. La clave del éxito financiero y deportivo radica en asimilar el error, ajustar la estrategia para no repetirlo y fortalecer el criterio propio.
Sebastián Montoya: “Es aprender que los errores pueden pasar, pero si pasan tres veces, ahí ya uno dice, —Oiga, aprenda—. Pero si pasa una vez y aprende y no vuelve a pasar, está bien, es humano“.

Lección 5: Rodearse de expertos y confiar en el equipo de trabajo
En el automovilismo hay ingenieros y mecánicos detrás del piloto; en las finanzas, es indispensable contar con aliados estratégicos y asesores que dominen su área, y tener la capacidad de delegar y confiar en sus decisiones.
Juan Pablo Montoya: “estar con la gente adecuada y tener la gente que sabe alrededor de uno hace mucha diferencia, las alianzas que uno hace son súper cruciales, pero confiar en las alianzas es más importante aún”.
Wilson Ibáñez: “Como dicen: zapatero a sus zapatos. Uno no se las sabe todas, pero cuando uno tiene a los cracks en eso, pues toma mejores decisiones”.

La rentabilidad en los negocios y la victoria en la pista nunca son producto de la improvisación, el éxito sostenible exige una estrategia. Al final del día, tanto en el mercado como en el asfalto, el liderazgo real se define por la capacidad de mantener el pulso firme cuando todos los resultados están en juego.
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