Antes de que las empresas regularan su uso, la Inteligencia Artificial ya era parte de la rutina laboral. El fenómeno ‘Shadow AI’, o IA en la sombra, muestra que una parte de los trabajadores emplea esta tecnología por fuera de los lineamientos formales, mientras crece la discusión sobre productividad, habilidades, datos y gobernanza.
La nueva dependencia laboral no siempre llega con una gran plataforma corporativa o un proyecto de transformación digital ambicioso. A veces aparece en tareas administrativas y procesos rutinarios. La inteligencia artificial empezó a operar como una capa cotidiana de productividad para perfiles administrativos, comerciales, financieros, jurídicos, de recursos humanos, comunicaciones y servicio al cliente, incluso cuando muchos trabajadores no identifican esa asistencia como parte central de su jornada.
Mientras ese uso se expande desde el escritorio, la adopción formal de las organizaciones avanza a otra velocidad. En Colombia, el informe EY Work Reimagined Survey señala que 92% de los trabajadores encuestados ya utiliza herramientas de inteligencia artificial en su actividad laboral y 34% lo hace todos los días.
Por otro lado, el estudio “Uso e impacto de la Inteligencia Artificial”, de la Comisión de Regulación de Comunicaciones e Ipsos, muestra que 53% de los encuestados afirma que la IA ya transformó su vida en los últimos años y 67% cree que su impacto será mayor en los próximos tres a cinco años.

Desde el lado empresarial, el informe Adopción mundial de la IA, de Microsoft, ubica a Colombia con 24,5% de adopción de inteligencia artificial y en el puesto 41 del ranking global.
Más que una sustitución completa del trabajo humano, lo que empieza a verse es una integración progresiva en actividades diarias que antes requerían más tiempo, más búsqueda manual o más procesamiento operativo. La IA deja de ser una herramienta ocasional y empieza a convertirse en una infraestructura invisible de la oficina. ¿Pero depende el trabajador de ella?
Cuando la IA entra por la puerta de atrás
Cuando ese uso ocurre sin supervisión o lineamientos formales por parte de la organización, la adopción informal toma el nombre de Shadow AI. No siempre nace de una mala práctica deliberada. Muchas veces surge de una necesidad concreta: resolver más rápido, entregar mejor, ahorrar tiempo o llenar un vacío que la empresa aún no ha cubierto.
Sin embargo, lo que en principio parece una solución sencilla representa un riesgo oculto para la empresa cuando se entrega información sensible. Un contrato, una base de clientes, un reporte financiero o un documento jurídico trabajado procesados por un asistente generativo puede ser para el colaborador una tarea menor. Pero, para la empresa, hay una vulnerabilidad crítica: qué herramienta intervino, qué datos recibió y dónde quedó almacenada esa información.
Para Fedesoft, el Shadow AI puede interpretarse como una señal de demanda insatisfecha. Si los equipos buscan por su cuenta herramientas para ser más productivos, la organización probablemente no les está ofreciendo soluciones formales, seguras y alineadas con sus procesos.
La oportunidad existe, pero llega acompañada de riesgos: fuga de información sensible, exposición de datos confidenciales en plataformas externas, vulnerabilidades de ciberseguridad, resultados sesgados o no validados, pérdida de trazabilidad y posibles efectos regulatorios o reputacionales.
La lectura de Ximena Duque Alzate, presidenta ejecutiva de Fedesoft, ayuda a dimensionar esa brecha. “Hoy la inteligencia artificial se incorpora como un habilitador de productividad en tareas específicas dentro de las organizaciones, más que como una transformación integral de punta a punta”.
En el caso del sector TI, agrega, “más del 95% de nuestras empresas ya están utilizando herramientas de IA en sus procesos de desarrollo, soporte y servicio al cliente”. Esa cifra aplica exclusivamente a compañías tecnológicas y no contradice el 24,5% de adopción general de Colombia; muestra, más bien, la distancia entre una industria cercana a la tecnología y el resto del tejido empresarial.
El nuevo perfil del trabajador aumentado
El informe AI Will Reshape More Jobs Than It Replaces, del BCG Henderson Institute, estima que entre 50% y 55% de los empleos serán transformados por la inteligencia artificial en los próximos dos o tres años, mientras entre 10% y 15% de los puestos podrían desaparecer en los próximos cinco años.
El mercado laboral ya evidencia cómo se amplía la brecha de talento en áreas como inteligencia artificial, ingeniería, análisis de datos y automatización. Por lo menos siete de cada diez empresas del sector tecnológico afirman tener dificultades para encontrar profesionales con las capacidades requeridas.
Los expertos concuerdan en que la ventana de oportunidad está en la evolución de los roles dentro de la organización, para reformar el conjunto de habilidades del trabajador acorde a las nuevas habilidades y expectativas.
Para Ricardo Morales, director de Experis de ManpowerGroup Colombia, una condición básica de esa transición será la alfabetización en inteligencia artificial, que implica saber formular buenas preguntas, validar salidas, identificar sesgos o errores, proteger la información y entender cuándo debe usarse la tecnología y cuándo no.
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En esa relación con la tecnología, Morales plantea que la IA debe funcionar como un aliado, no como una delegación completa del juicio. “Necesitamos que las personas conozcan lo que están haciendo y tengan a la IA como un asistente o un apoyo para sus decisiones”, señala.
A medida que las tareas repetitivas se automatizan, el valor se mueve hacia competencias menos fáciles de replicar. ManpowerGroup Colombia advierte que 39% de las habilidades esenciales del mercado laboral cambiará hacia 2030 y que siete de las diez habilidades de mayor crecimiento estarán relacionadas con competencias humanas como pensamiento crítico, adaptabilidad, creatividad y comunicación interpersonal.
El trabajador que mejor aprovecha la IA, según Morales, no necesariamente pertenece a la tecnología, es el que combina curiosidad digital, criterio para validar información, capacidad de aprender rápido, entendimiento del negocio y disciplina para usar estas herramientas desde una perspectiva de interdependencia.
La IA puede ampliar las capacidades humanas, pero también erosionarlas cuando reemplaza el aprendizaje, la verificación y el criterio.
Reconocer cómo los trabajadores usan inteligencia artificial, con qué datos, bajo qué criterios, con qué límites y con qué impacto sobre sus habilidades será uno de los desafíos de los próximos años.
#NuestraRevista Este artículo se publicó en nuestra edición de la revista Forbes Colombia. Si desea recibir esta información de primera mano en nuestra revista física, ingrese a https://forbesdigital.publica.la/library para suscribirse.
