El ecuatoriano Luis Loaiza sueña con convertir la red social más usada en América Latina en una sucursal bancaria a través del uso de la tecnología y la asociación con partners financieros.

“WhatsApp es el canal más usado en Latinoamérica, más del 92% de usuarios de internet de Latinoamérica lo usan. Quisimos sacar a este canal el mayor provecho”, dice Luis Loaiza en entrevista con Forbes cuando explica el origen del negocio que fundó, el cual ya ha levantado US$10 millones en una ronda de inversión Serie A liderada por Wellington Access Ventures. El emprendedor ecuatoriano busca consolidar su visión de transformar a WhatsApp en un ecosistema 100% transaccional para bancos y minoristas en toda la región.

La visión detrás de esta tecnología está apalancada en la trayectoria de Loaiza, quien acumula 20 años de experiencia en la industria de software B2B, en los cuáles ha creado empresas como Shippify. En 2017, Jelou dio sus primeros pasos desarrollando chatbots básicos que permitían a los usuarios de instituciones bancarias pagar servicios públicos a través de mensajería. No obstante, con la irrupción de ChatGPT en 2022, la empresa renovó por completo su plataforma para integrar modelos avanzados de lenguaje y dar vida a “agentes de IA”, diseñados para generar ingresos y ejecutar operaciones comerciales de forma autónoma. 

Hoy la plataforma ha ejecutado más de US$200 millones en operaciones financieras. Con este panorama, la empresa proyecta triplicar su facturación para el cierre de este año.”Hoy el 90% de nuestros clientes son más corporativos o empresas grandes, de 80 clientes que teníamos el año pasado en este segmento, hoy estamos pasando a 250 empresas”, detalla Loaiza sobre rápida expansión. 

Jelou tiene entre su portafolio de clientes a Falabella y el Banco Unión, diversas pasarelas de pago peruanas, además, tiene integrado a Pix en Brasil. En esta misma carrera compite el mercado financiero tradicional; entidades peruanas como Mibanco y la billetera digital dale!, del Grupo Aval, ya se encuentran explorando las transacciones vía WhatsApp. Ante esta competencia, Loaiza aclara que “si bien nosotros no somos un procesador de pagos, somos un orquestador con inteligencia artificial que habilita esos pagos en el mundo agéntico”. 

De cara al usuario empresarial, la plataforma ofrece un despliegue rápido y eficiente. Este diferencial quedó probado cuando la empresa suministró la tecnología que ayudó a romper un récord Guinness por construir un agente funcional en menos de dos horas. Además, Jelou permite a las grandes organizaciones optimizar sus recursos para que el sistema no resulte más costoso que operar con personal humano. De acuerdo con Loaiza, son los únicos con certificación PCI para procesar pagos nativos con tarjeta de crédito directamente dentro de WhatsApp, eliminando la fricción de redirigir a los clientes hacia enlaces externos. 

Esta transformación se alinea con el explosivo crecimiento global de la industria tecnológica. De acuerdo con el informe de Mordor Intelligence, proyectado para 2031, el mercado global de comercio conversacional tiene una estimación de US$22.560 millones para ese año. Gran parte de este dinamismo está directamente impulsado por la rápida adopción de los pagos integrados en aplicaciones de chat, particularmente mediante implementaciones de WhatsApp Business en grandes mercados emergentes como Brasil e India.

De cara al futuro, Jelou planea lanzar a producción un modelo colaborativo que busca conectar a las nuevas agencias de inteligencia artificial y desarrolladores de software directamente con las pymes. La estrategia proporcionará las herramientas necesarias para ayudar a los pequeños comercios a adoptar tecnología avanzada, optimizar sus operaciones y generar mejores márgenes de ganancia, evitando así el cierre de sus negocios por falta de competitividad. 

Esta tecnología tiene el potencial de beneficiar a poblaciones no bancarizadas que evitan descargar aplicaciones tradicionales pero que sí utilizan redes sociales para comunicarse diariamente. “Sabemos que tenemos países agrarios en donde tenemos una población rural muy importante que no está bancarizada, pero que sí usa WhatsApp (…) la idea es cómo nosotros contribuimos a que WhatsApp sea un medio transaccional para que puedan abrir una cuenta, puedan transferir dinero y se les haga más fácil la vida”. 

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