Mientras las grandes compañías tienen el músculo financiero para avanzar en sus estrategias de sostenibilidad, los pequeños empresarios se sostienen en la flexibilidad y el propósito de ser mejores. Este es el caso de Alcagüete, cuyo modelo de negocio está anclado al impacto social.

Colombia es un país de pequeños y medianos empresarios, que generan empleo y enriquecen el mercado con su variedad de propuestas; al tiempo, son unos innovadores y fieles creyentes de que desde su orilla pueden generar un impacto trascendental en materia de sostenibilidad. 

Así lo creyeron desde el principio Andrés Escobar Ibarra y Alejandro Behar Rodríguez, los fundadores de Alcagüete, incluso antes de que la sostenibilidad fuera un tema infaltable en la agenda corporativa.

Andrés Escobar Ibarra y Alejandro Behar Rodríguez, los fundadores de Alcagüete.

Escobar, abogado y hoy CEO de Alcagüete, y Behar, administrador de empresas y actualmente CEO de Mandala-Foods, emprendieron un viaje como mochileros cuando apenas iniciaban a ejercer sus carreras, que resultó en una experiencia transformadora. 

“Ese viaje terminó siendo un punto de quiebre para ellos. Recorrieron países como Tailandia, Laos y  Camboya, viviendo experiencias muy distintas a las que conocían y entendiendo desde otra  perspectiva el valor cultural y social que tiene la comida. Algo que los marcó mucho fue ver cómo compartir alimentos hacía parte natural de la vida cotidiana y cómo alrededor de la comida podía generarse conexiones entre personas”, cuenta en entrevista para Forbes Colombia Felipe Salazar Durier, coordinador de Sostenibilidad e Impacto en Alcagüete.

Felipe Salazar Durier, coordinador de Sostenibilidad e Impacto en Alcagüete.

Fue cuando conocieron el modelo ‘one for one’ de TOMS, una empresa estadounidense que nació en 2006 luego de un viaje de su fundador Blake Mycoskie a Argentina, quien tuvo la idea de que por par de zapatos vendidos, la empresa donaba otro a una persona en situación de vulnerabilidad. Bajo este modelo, han impactado más de 105 millones de vidas. 

Se convirtió rápidamente en su referente para hacer negocios con propósito y volvieron a Colombia formar su empresa enfocada en alimentación saludable, un mercado poco explorado en ese entonces y conscientes de la problemática de malnutrición infantil del país. 

“Inicialmente con mezclas de frutos secos y bajo un modelo one for one, en el que por cada snack vendido se entregaba un alimento a niños en condición de vulnerabilidad a través de fundaciones aliadas”, explica Salazar.  

Más temprano que tarde entendieron que el impacto social tenía que ser sostenible: el modelo de negocio ya no se basaba en la entrega de alimentos, sino en la capacidad real de generar procesos sostenibles en nutrición y bienestar, detalla el ejecutivo. Una decisión que TOMS no tomó a tiempo y que le costó su reputación y crecimiento. 

Alcagüete cerró el 2025 con un resultado cercano a los $970 millones, activos por $4.310 millones y un patrimonio aproximado de $2.396 millones. “La dinámica del negocio estuvo impulsada por el fortalecimiento de canales, la ampliación del  portafolio y el crecimiento de la presencia en grandes superficies y clientes estratégicos a nivel  nacional. Adicionalmente, el inventario de mercancías superó los $369 millones, reflejando una mayor capacidad operativa y comercial de la compañía”, detalla. 

Su portafolio incluye premezclas para waffles inspiradas en productos típicos colombianos como almojábana, pandebono, pandeyuca, choclo y buñuelo; snacks horneados, barras de cereal, galletas funcionales y una línea de despensa con granos, semillas y frutos secos. 

En su sede en Funza, donde se constituyó formalmente en abril de 2014, se lidera la estrategia comercial y el desarrollo de la marca, y desde 2025 trabaja junto a Mandala-Foods, empresa asociada encargada de los procesos de producción, empaque y logística, alianza que ha fortalecido su capacidad operativa y el desarrollo de nuevos productos. Entre ambas compañías generan cerca de 100 empleos directos.

Las grandes superficies representan su principal canal de ventas, con presencia nacional en Grupo Éxito (Éxito y Carulla), Olímpica, Cencosud y PriceSmart. Además, sus productos se comercializan a través de aliados estratégicos como Avianca, Juan Valdez, Farmatodo, Santa Reyes y tiendas especializadas. La participación del ecommerce ha venido creciendo a través de la página web y plataformas como Mercado Libre. 

Vocación sostenible 

La última Encuesta Mipyme de ANIF 2022-2023 mostró que el 76% de las pequeñas y medianas empresas habían implementado por lo menos una acción ambiental. Esto ya mostraba un interés creciente de las pymes por estar en la conversación sobre sostenibilidad. 

Alcagüete ya era una empresa volcada hacia la sostenibilidad cuando llegó Felipe Salazar a coordinar el área en 2023, pero fue la oportunidad precisa para fortalecer los procesos de medición y estructuración de proyectos sociales y ambientales. Hoy en día, la compañía invierte un 1% de su utilidad neta anual a este frente, mayoritariamente a programas de nutrición infantil, seguimiento de indicadores sociales y desarrollo de proyectos de innovación nutricional, como su barra Alcagüete Plus+. “Esta inversión hace parte de cómo entendemos el crecimiento de la compañía”. 

Toda esta estructura se terminó de acoplar con la obtención de la certificación como Empresa B, que les dio una visión más integral de la sostenibilidad e incorporar indicadores y objetivos clave en los componentes sociales, ambientales, de gobernanza y con los grupos de interés. En esa línea, alcanzar la condición de empresa carbono neutro positiva marcó un hito para la compañía, como resultado de un trabajo riguroso en medición, compensación y mejora continua de la huella ambiental. 

Su operación contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con Hambre Cero, Salud y Bienestar, Trabajo Decente, Producción y Consumo Responsables, Acción por el Clima y Alianzas para el Desarrollo.

Han beneficiado directamente a cientos de personas en situación de vulnerabilidad. En alianza con la Fundación Alimentar Colombia, la compañía acompaña actualmente a 200 niños y niñas en Cartagena con alimentación y seguimiento nutricional; como resultado, los 150 participantes de la primera fase mantienen indicadores adecuados de peso y talla. Asimismo, el piloto de Alcagüete Plus+ en Cúcuta, desarrollado con 85 niños en riesgo nutricional, logró una reducción cercana al 32% en indicadores asociados a anemia y una aceptación superior al 85% del producto entre los participantes.

La empresa también apoya a 25 adultos mayores de la Casa del Abuelo Villa Paulina en Ubaté y promueve oportunidades de inclusión laboral para personas con discapacidad intelectual mediante alianzas con Best Buddies. 

“Ha sido muy gratificante crecer profesionalmente dentro de un equipo que cree realmente en lo que hace y que entiende el impacto no como una tendencia, sino como una responsabilidad”, resalta Salazar. Afirma con convicción que dichos resultados son posibles gracias a la confianza y respaldo de los fundadores que creyeron en la sostenibilidad como parte estratégica del negocio y de los consumidores que han apostado por la marca desde el inicio. 

Hace un llamado a las pymes a ver la sostenibilidad como una gran oportunidad de tener empresas más conscientes, humanas y alineadas con lo que pide el mercado y la sociedad.

“Las pymes tienen algo muy valioso y es la capacidad de adaptarse más rápido. Al ser estructuras  más cercanas y menos rígidas, muchas veces podemos tomar decisiones con mayor agilidad, implementar cambios de manera más natural y conectar el propósito directamente con la operación diaria. Podemos incorporar estos temas desde etapas tempranas del crecimiento y hacerlos parte de nuestra cultura empresarial desde el inicio”.

#NuestraRevista Este artículo se publicó en nuestra edición de la revista Forbes Colombia de junio. Si desea recibir esta información de primera mano en nuestra revista física, ingrese a https://forbesdigital.publica.la/library para suscribirse.