Vivir más no significa simplemente sumar años, sino abrir nuevas etapas, momentos y posibilidades. Esa transformación está llevando a que las empresas y organizaciones replanteen la manera en que crean valor para una población cada vez más diversa.

Para muchas personas, la idea de pensionarse viene acompañada de preguntas recurrentes: ¿qué voy a hacer cuando me pensione?, ¿cuál será mi propósito de vida? Para Marisol Tafur, de 60 años, esa nueva etapa significó el comienzo de una nueva forma de vivir.

Después de dedicar tres décadas al servicio público, la respuesta llegó de manera natural. Siempre ha sentido una profunda vocación de servicio, así que decidió poner su tiempo y su experiencia en favor de los demás a través de un grupo de trabajo social en la iglesia a la que asiste.

Hace dos años, en esa búsqueda de nuevas experiencias, llegó a un espacio para disfrutar plenamente esta etapa de su vida: el Centro de Bienestar Integral Carrera 60 de Compensar, diseñado para que las personas mayores se mantengan activas, continúen aprendiendo, fortalezcan diferentes dimensiones de su bienestar y construyan nuevas redes de apoyo en un momento de la vida que, lejos de terminar, abre nuevas posibilidades.

Hace poco más de un año, Kevin, su único hijo, falleció inesperadamente a los 31 años. “Yo me encontraba en clase de arte y siendo como las ocho y media de la mañana, recibo una llamada de la policía en la que me informan que Kevin había fallecido. El hecho de recibir la noticia en Compensar fue, pienso yo, una bendición de Dios, en el sentido de poder tener el apoyo de otras personas que en ese momento me socorrieran, me acompañaran, me llevaran a mi casa, y pudiese yo contactar a mi familia”, recuerda Marisol.

Su historia ilustra, desde una experiencia personal, un giro de fondo en la manera como se entiende el envejecimiento: dejar atrás la idea de una etapa asociada exclusivamente al retiro, la dependencia o la quietud y empezar a entenderla desde la autonomía, los intereses, las capacidades y los nuevos proyectos de vida.

La nueva era dorada ahora es “plateada”

Pocas organizaciones en el país tienen una relación tan cercana con la población Silver como las cajas de compensación familiar. Una de ellas es Compensar, que actualmente cuenta con más de 470.000 afiliados mayores de 55 años.

Durante el primer semestre del año, más de 4.200 personas usaron programas focalizados exclusivamente en este segmento, que registraron cerca de 128.200 usos. El 72% de estas participaciones se concentró en el Centro de Bienestar Integral Carrera 60, en Bogotá, y en el Centro de Bienestar Integral para el adulto mayor, en Fusagasugá.

Esto no significa, sin embargo, que la población Silver se limite a estos programas especializados. Por el contrario, las personas mayores utilizan de manera transversal los diferentes servicios de Compensar. Solo en el frente de salud, en el mismo periodo, la entidad atendió a 289.859 adultos mayores, con 6.154.018 actividades realizadas.

Para Andrea Romero, líder del segmento Silver de Compensar, estas cifras evidencian un cambio estructural y no un fenómeno pasajero. “Tener más de 470.000 afiliados mayores de 55 años significa que la longevidad dejó de ser un fenómeno de nicho y se convirtió en una realidad estructural para nuestra organización”, explicó. El reto, señala, ya no consiste únicamente en preguntarse qué servicios ofrecer a esta población, sino cómo transformarnos para responder a una sociedad que vive más años.

Esa transformación, precisó, implica revisar productos, canales, infraestructura, tecnología y comunicaciones, sobre la base de que no existe una única población Silver. “Una persona de 55 años que aún trabaja y viaja tiene necesidades muy distintas a otra de 85 que requiere apoyos progresivos para conservar su autonomía. Por eso, la economía Silver no debería verse como un portafolio de servicios para los mayores, sino como una nueva manera de diseñar valor alrededor de vidas más largas”, afirmó Romero.

Del portafolio de servicios al ecosistema de la nueva longevidad

Los dos modelos de atención más representativos de Compensar: Centro de Bienestar Integral Carrera 60, en Bogotá y el Centro de Bienestar Integral de Fusagasugá, han funcionado como espacios de aprendizaje sobre las diferentes necesidades de esta población, más que como fórmulas que deban replicarse de manera idéntica. El primero, por ejemplo, opera bajo un esquema flexible, con el producto Club 60, orientado a generar comunidad, participación y sentido de pertenencia. El de Fusagasugá, por su parte, incorpora un modelo integral que incluye residencia, donde las personas viven allí su vida cotidiana. Para Romero, de la experiencia de ambos modelos, surge una conclusión estratégica que orienta la expansión de esta apuesta: “el conocimiento es mucho más escalable que la misma infraestructura física”.

Esta visión desplaza la idea de que responder al envejecimiento implica necesariamente abrir más centros especializados. El desafío está también en construir un ecosistema más amplio, que conecte las capacidades de diferentes actores como el Estado, el sistema de salud, el sector financiero, las universidades, las empresas y las cajas de compensación, alrededor de las personas y sus diferentes momentos de vida.

Romero es enfática en que ningún actor puede abordar por sí solo los desafíos de la longevidad. “La verdadera innovación no será que cada actor cree su propio portafolio Silver, sino que las capacidades de los distintos sectores funcionen como un sistema alrededor de las personas. Todo esto implica pasar de una mirada centrada exclusivamente en la atención de la enfermedad a una que incorpore la prevención, el bienestar y el mantenimiento de la capacidad funcional a lo largo de la vida”, explicó.

En ese contexto, la edad cronológica deja de ser el único criterio para diseñar servicios de valor. Situaciones y momentos de vida, como la proximidad al retiro laboral, una separación, un cambio en la composición familiar, como el caso de Marisol Tafur, o incluso la pérdida de vivienda, pueden tener una mayor incidencia en las necesidades de una persona que el número de años que ha cumplido.

Modo Silver y Test de Vitalidad: personalizar el bienestar más allá de la edad

Fotografía: Cortesía de Compensar

Desde hace año y medio, Compensar opera la estrategia Modo Silver, una iniciativa de bienestar integral dirigida a personas mayores para promover un estilo de vida activo, participativo y social.  Esta estrategia inicia con el Test de Vitalidad, un instrumento de diagnóstico que permite identificar brechas y oportunidades de cada persona en cinco dimensiones: física, mental, financiera, ocupacional y de relacionamiento. Con base en los resultados, la organización orienta al afiliado hacia diferentes rutas relacionadas con bienestar y armonía, productividad y finanzas, o aprovechamiento del tiempo libre, conectándolo con servicios de educación, emprendimiento, deporte, cultura y turismo, entre otros, que van mucho más allá de una oferta asociada a la salud.

La apuesta, por tanto, no es crear una oferta aislada para las personas mayores, sino facilitar que encuentren, dentro del ecosistema de la caja, alternativas que respondan a sus intereses y momentos de vida. Los datos de uso muestran cómo esta población ya se involucra activamente en actividades que trascienden los programas identificados como Silver. Entre enero y mayo de este año, los servicios de acondicionamiento físico fueron los más utilizados, con más de 14.230 usuarios, seguidos por los deportes acuáticos con 10.679 asistentes, deportes terrestres con 4.216 y otras disciplinas deportivas con 1.786 inscritos. Adicionalmente, alrededor de 1.000 estuvieron en diferentes espacios de recreación y cerca de 4.000 personas participaron en programas de las Escuelas de Capacitación.

La hoja de ruta contempla ahora la ampliación de coberturas, el desarrollo de propuestas diferenciadas según los distintos momentos de vida y la integración de capacidades que actualmente se encuentran distribuidas en diferentes líneas de servicio. “La pregunta ya no es cómo me voy a pensionar, sino cómo quiero vivir las siguientes décadas que tengo por delante”, resumió Andrea Romero, líder del programa Silver de Compensar, frente al reto que afronta el sector y el país con una pirámide poblacional que se invierte de manera acelerada.