Michael Gastauer construyó Black Banx con un modelo enfocado en clientes tradicionalmente desatendidos por la banca. La compañía reportó cerca de 100 millones de clientes al cierre de 2025, mientras su fundador ha extendido su actividad hacia la filantropía a través de Gastauer Foundation.
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Bajo la aritmética implacable de las fintech, Michael Gastauer cerró 2025 con una meta pendiente. Black Banx, el grupo de banca digital que fundó en 2015 se había propuesto alcanzar una cifra redonda y simbólica: 100 millones de clientes antes de terminar el año. Cerró sus registros con 99.9 millones, apenas 1,018 cuentas por debajo del objetivo.
La compañía hizo algo poco habitual con esa diferencia: la publicó en su propio reporte de resultados junto con cifras financieras que reflejaron su crecimiento durante el año. De acuerdo con Black Banx, los ingresos alcanzaron US$17,100 millones, un incremento superior a 20 % interanual, mientras que la utilidad antes de impuestos aumentó más de 32 %, hasta US$6,500 millones.
“Reportamos la diferencia porque contamos a cada cliente. En algún lugar hay 1,018 personas a las que no logramos llegar a tiempo. Son mi primera cita de 2026”, afirma Gastauer.
Esa combinación de escala y precisión permite aproximarse al perfil del fundador y presidente de Black Banx Group, nacido en Alemania. De acuerdo con la compañía, la plataforma cuenta con más de 10,000 empleados y atiende a clientes en más de 180 países. Gastauer, por su parte, ha mantenido un perfil público relativamente bajo. No tiene un estadio con su nombre, tampoco un podcast o unas memorias publicadas. Su family office en Mónaco lleva el apellido familiar, mientras su familia permanece fuera de la exposición pública. La explicación que ofrece es sencilla: la historia nunca pretendió girar alrededor de él.
La historia que prefiere contar comienza con una puerta cerrada. Antes de Black Banx, Gastauer había desarrollado y vendido dos empresas de tecnología financiera, entre ellas una plataforma de pagos para comercio electrónico en Europa. A partir de su experiencia en pagos globales, identificó una oportunidad entre las personas que enfrentaban barreras para acceder a servicios financieros tradicionales debido a factores como ubicación geográfica, documentación o requisitos de saldo mínimo.
Cuando propuso construir una plataforma financiera enfocada en estos clientes, asegura que la idea encontró resistencia. “El regalo más útil que me dio la industria bancaria fue el rechazo. Significó que nadie interfirió mientras construíamos”, afirma.
Gastauer financió el proyecto con capital propio a través del vehículo que posteriormente se convirtió en Gastauer Family Office, con sede en Mónaco, uno de los primeros inversionistas de Black Banx y accionista de referencia del grupo.
La premisa detrás del negocio era relativamente sencilla: la incorporación digital de clientes podía reducir la dependencia de redes físicas de sucursales, mientras que la tecnología permitiría gestionar el cumplimiento y los costos operativos en diferentes mercados. Bajo ese modelo, los clientes tradicionalmente desatendidos por las instituciones financieras representaban un mercado potencial.
Una década después, Black Banx presenta sus resultados reportados como evidencia de esa estrategia. De acuerdo con el informe de cierre de 2025 de la compañía, los ingresos trimestrales se mantuvieron entre US$4,300 millones y US$4,400 millones, mientras su relación costo-ingreso se redujo a 62%. La empresa también informó un crecimiento significativo en África, Asia y Medio Oriente.
Para 2026, Black Banx proyecta alcanzar entre 125 y 130 millones de clientes, ingresos de entre US$20,000 millones y US$22,000 millones y una utilidad antes de impuestos de entre US$8,000 millones y US$8,500 millones. A mediados de año, la compañía reportó haber superado los 115 millones de clientes.
Gastauer Family Office, por su parte, sitúa la valuación privada de Black Banx por encima de US$150,000 millones. Al tratarse de una compañía privada, esta cifra corresponde a una estimación de su accionista y no debe interpretarse como una valuación de mercado establecida de manera independiente.
La precisión de estos objetivos es uno de los elementos que caracterizan el enfoque de Gastauer. Black Banx publica sus metas y posteriormente informa qué tan cerca estuvieron sus resultados de alcanzarlas.
De los servicios financieros a la filantropía
La segunda parte de la historia de Gastauer es, sin embargo, la que él vincula con el propósito detrás de la primera.
En enero de 2024, de acuerdo con el family office, se destinaron US$1,500 millones a Gastauer Foundation, con el objetivo de convertir la actividad filantrópica de la familia en una institución permanente. La fundación señala que trabaja en cinco ámbitos: inclusión financiera, educación, conservación de la biodiversidad, sostenibilidad ambiental y arte y cultura contemporáneos.
Su planteamiento operativo guarda relación con el enfoque que el family office aplica a la administración del capital: determinar qué recursos deben crecer, cuáles deben protegerse y cuáles pueden destinarse a generar un beneficio más amplio.
En la visión de Gastauer existe una conexión entre ambas iniciativas. Black Banx aborda la inclusión financiera mediante un modelo comercial enfocado en ampliar el acceso a servicios financieros. La fundación busca atender otras barreras mediante programas relacionados con educación, alfabetización financiera, infraestructura y desarrollo económico local.
Gastauer rechaza la idea de que la filantropía tenga como objetivo reforzar la imagen del negocio. Presenta ambas iniciativas como expresiones de una misma convicción.
“La verdadera riqueza reside en apoyar a otros para crear y gestionar su bienestar financiero”, ha señalado.
Los materiales públicos de la fundación mantienen también un enfoque principalmente institucional, sin colocar a su fundador en el centro de su comunicación.
Su estructura de financiamiento responde a esa lógica. De acuerdo con la organización, opera con capital familiar permanente en lugar de campañas anuales de recaudación y no busca donantes externos. Sus programas están concebidos, por tanto, con horizontes de largo plazo.
Para Gastauer, la aspiración detrás de su trabajo en inclusión financiera es concreta: que el acceso a una cuenta, y el conocimiento necesario para utilizarla, pueda acompañar a una persona durante una mudanza, una crisis o al cruzar una frontera.
Quienes busquen conocer al hombre detrás de estos proyectos encontrarán relativamente poca información por decisión propia. Gastauer dirige sus iniciativas desde Mónaco, donde tiene su sede el family office, y sostiene que su familia debe permanecer fuera de su actividad empresarial pública.
“Mis clientes me dieron un papel público y lo acepto. Mi familia nunca firmó ese contrato”, afirma.
Al hablar de los episodios que marcaron su carrera, Gastauer se refiere menos a sus éxitos que a los años en los que algunos proyectos enfrentaron dificultades, las propuestas que no prosperaron y el periodo durante el cual su planteamiento de atender a clientes fuera de los modelos bancarios tradicionales fue recibido con escepticismo.
Lo más cercano a una definición de su filosofía personal es una frase que ha adoptado como lema: “Es tu mente la que crea este mundo”.
Gastauer atribuye a esa mentalidad, junto con la tecnología y la disciplina operativa, parte del desarrollo de Black Banx durante la última década.
Para clientes acostumbrados a mover dinero entre países o a enfrentar barreras de acceso a los servicios financieros tradicionales, la tesis de Gastauer parte principalmente de una lógica económica: la inclusión financiera puede representar una oportunidad de mercado cuando la tecnología modifica los costos y las condiciones de acceso.
Gastauer describe el objetivo de largo plazo como un escenario en el que la palabra “no bancarizado” termine por perder vigencia. “Nunca intentamos construir el banco más grande Intentamos hacer que la exclusión deje de ser rentable para todos”, finaliza.
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