La primera mujer en liderar el Canal de Panamá asume el cargo con una agenda marcada por la seguridad hídrica, la diversificación del negocio y nuevos proyectos de infraestructura que buscan ampliar las fuentes de ingresos de la vía.

Ilya Espino de Marotta hizo historia este lunes al convertirse en la primera mujer en asumir el liderazgo del Canal de Panamá, una infraestructura estratégica para el comercio mundial. Su llegada ocurre mientras la vía enfrenta una nueva etapa marcada por el desafío de garantizar el agua que sostiene sus operaciones, diversificar sus negocios y mantener su competitividad.

Con más de 40 años de trayectoria en el Canal, Espino de Marotta conoce de primera mano uno de los proyectos más importantes de la infraestructura panameña. La ingeniera lideró las obras de ampliación inauguradas en junio de 2016, que incorporaron un tercer carril para permitir el tránsito de buques con hasta el triple de carga de los que atraviesan las esclusas centenarias.

Hoy, ese segmento representa más de 50% de los ingresos del Canal, una vía por la que pasa entre 3% y 5% del comercio mundial.

Ahora, su administración tendrá que avanzar en una agenda que combina infraestructura, recursos naturales y crecimiento del negocio.

El agua, el principal desafío

Para Espino de Marotta, el cambio climático es el mayor reto que enfrenta el Canal. Aunque se trata de un fenómeno global, su impacto sobre la vía es directo: la operación depende del agua y de las lluvias.

El Canal se abastece de los lagos artificiales de Gatún, construido en 1913, y Alhajuela, de 1935. En las últimas décadas, su cuenca hidrográfica ha sufrido fuertes sequías asociadas al fenómeno de El Niño, lo que ha obligado a reducir tanto el número de tránsitos como el calado de los buques.

Actualmente, la vía permite 34 tránsitos diarios, frente a un promedio de 36, y mantiene el calado en 48 pies, frente a un máximo de 50.

La presión sobre el recurso también se refleja en las precipitaciones. Entre mayo y agosto, el déficit de lluvias en la cuenca hidrográfica del Canal llegó a 34%, y la previsión es que la situación empeore durante el verano, entre enero y abril.

En este escenario, el proyecto del lago de Río Indio ocupa un lugar central. Se trata de un nuevo embalse de US$1.500 millones que busca garantizar agua durante 50 años tanto para el Canal como para la mitad de los cuatro millones de habitantes de Panamá que se abastecen de los embalses de la vía.

La construcción está prevista entre 2028 y 2031 y se espera que entre en operación en 2032. Sin embargo, el proyecto enfrenta resistencia de algunas pequeñas comunidades rurales que desaparecerían debido a la inundación necesaria para formar el lago.

La apuesta por diversificar el negocio

El segundo reto está en ampliar las fuentes de crecimiento del Canal. “Diversificarse es importante” porque la infraestructura destinada al tránsito de buques “tiene un límite”, explicó Espino de Marotta.

La estrategia busca que Panamá siga creciendo como centro logístico y de transbordo. Actualmente, 72% de los buques portacontenedores que atraviesan el Canal tocan uno de los cinco puertos ubicados alrededor de la vía.

Sobre esa conexión se plantean nuevos proyectos de infraestructura: dos puertos, con inversiones estimadas en US$2.600 millones, y un gasoducto de al menos US$4.000 millones. Ambos están en etapa de precalificación de la concesión. A esto se suma un corredor logístico.

La idea, explicó Espino de Marotta, es “aumentar el trasiego de mercancías en el país” y “liberar capacidad del Canal para abrírselo a otros segmentos”.

La expectativa es que la puesta en marcha de estos proyectos pueda elevar hasta 25% los ingresos de la vía. En el año fiscal 2025, el Canal registró ingresos por US$5.705 millones, 14,4% más que el año anterior.

El relevo generacional también está en la agenda

El tercer desafío está dentro de la organización. El Canal enfrenta “un alto nivel de jubilaciones”, una situación que Espino de Marotta considera “un reto, pero también una gran oportunidad” para incorporar “iniciativas e ideas nuevas”.

La nueva administradora tendrá que fortalecer los equipos encargados de cuatro proyectos que serán determinantes para la siguiente etapa del Canal: el lago de Río Indio, los puertos, el gasoducto y el corredor logístico.

“Nos va a tocar fortalecer cuatro equipos muy claves para la ejecución de las obras que nos vienen: el proyecto del lago Río Indio, los puertos, el gasoducto y el corredor logístico”, afirmó.

El Canal de Panamá conecta 180 rutas marítimas y 1.920 puertos en 170 países. Sus principales corredores son la Costa Este de EE.UU.-Asia, la Costa Este de EE.UU.-Costa Oeste de Suramérica y Europa-Costa Oeste de Suramérica. Con su llegada, Espino de Marotta no solo marca un hito en la historia del Canal. También asume la conducción de una infraestructura que busca crecer y diversificar sus ingresos mientras enfrenta una presión cada vez mayor sobre el recurso que hace posible su operación.

Reportado por Luisa Triana

Con información de EFE

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