En 2025, el grupo Le Grand cerró con un récord de 550.000 comensales y una facturación cercana a los $40.000 millones. Así planea crecer en 2026.
Hace 19 años, Jairo Cruz Badalacchi abrió las puertas de La Toscana, junto a su madre y tres socios impulsados por un sueño empresarial. Era una trattoria italiana que, por definición, es un tipo de restaurante pequeño y tradicional de Italia, que se caracteriza por su comida con toque casero y ambiente familiar.
Ese fue el comienzo de dos décadas de aprendizaje y crecimiento que le dio forma a lo que es hoy un grupo con 10 proyectos entre restaurantes y heladerías. Forbes Colombia conversó con Cruz Badalacchi, fundador de Grupo Le Grand sobre la visión de negocios que ha acelerado su expansión y los retos de emprender en el sector gastronómico.
“Ahí empezamos. Luego, en el 2014, abrimos Vitto y fue el comienzo del crecimiento del grupo. La Toscana, la trattoria italiana, ya no existe por un proyecto inmobiliario”, cuenta el empresario.
Administrador de negocios, con especialización en mercadeo de restaurantes y en gerencia de bares y montajes, Cruz Badalacchi se encaminó en el objetivo de fortalecer y expandir el grupo gastronómico. “Mi segundo apellido es italiano y por esa línea empezamos, con Vitto, Bottega Enemigo, La Tavola Rústica, y luego Le Grand es más francés, pero incluyen pastas y pizzas”, agrega sobre el concepto de los proyectos.
La expansión fue gradual y calculada. El grupo nació oficialmente en 2014 con Vitto, ubicado en la zona G; seis años después abrieron el primer Le Grand en la 91 con 11 en Bogotá, le siguió la sede del Centro Comercial Andino y de la calle 116 en 2022. En 2025, hicieron un cuarto punto de venta de Le Grand en Fontanar, en Chía.
“Este año se juntaron dos aperturas. La primera fue Tavola Rústica, de la mano de Juan Camilo Quintero, el primer chef italo-colombiano que recibe una estrella Michelin en Italia. Está ubicado en una casa icónica y emblemática que tiene cerca de 80 años de construcción”, detalla.
Su séptimo restaurante, Bottega Enemigo, arrancó en marzo de este año, como una parrilla argentina con influencia italiana en el Centro Comercial Andino.

“Hemos ido creciendo de la mano de un par de inversionistas que han ingresado”, dice Cruz Badalacchi sobre las condiciones que les han permitido crecer. “Queremos seguir desarrollando conceptos que le sumen y le aporten a nuestra ciudad y al país. Pasamos de 250 empleados a casi 500; ya son siete restaurantes y la proyección está en confiar y apostarle al país“, agrega.
En 2025, el grupo Le Grand cerró con un récord de 550.000 comensales y una facturación cercana a los $40.000 millones. Su proyección para este año es crecer en un 75% versus el periodo anterior y finalizar el 2026 con ventas por $71.000 millones, apalancados en su plan de expansión.

Cada fase trae sus propios desafíos. Tras haber cruzado de lejos la línea de supervivencia de las empresas en el país, que en promedio se ubica en dos años; su foco ahora está en navegar en medio de cargas impositivas para el sector y una reforma laboral que presiona las finanzas de los restaurantes.
Como explica el empresario, este no ha sido un desafío único de Le Grand, lo percibe la industria en general. “Hemos hecho varios esfuerzos a lo largo de la cadena de abastecimiento y con nuestros proveedores para no afectar el precio final al consumidor. Es importantísima la optimización de la cadena de compras y la centralización para mejorar. Estos retos van a seguir presentándose y tenemos que fortalecer la compañía desde el interior, en la compra de materia prima, las recetas estándar, el costeo y precio final”.
Aspiran a llevar sus proyectos a otras ciudades en Colombia, incluso exportar el concepto por fuera del país. “Pero el crecimiento estructurado tomará un par de años todavía”, asegura Cruz Badalacchi. El paso siguiente es seguir consolidando el modelo en Bogotá.
El terreno está abonado gracias a un fortalecimiento de Bogotá como destino gastronómico en Latinoamérica, siendo la sede de ‘El Chato’, uno de los restaurantes mejor ranqueados de la región. La capital ha construido un mercado exigente y competitivo en el que juegan grandes grupos restauranteros como Seratta, Takami y Altas Vistas.
