La colombiana llegó a Estados Unidos en plena pandemia y encontró casi por casualidad una oportunidad en el personal shopping. Seis años después lidera un negocio con clientes en distintos países de Latinoamérica y busca llevar su experiencia un paso más allá: contribuir a la profesionalización de una actividad de la que hoy viven numerosas familias.
En junio de 2020, en plena pandemia, Marina Amaya llegó a Miami junto a su hija en un vuelo humanitario procedente de Colombia. Su esposo, Hans García, se encontraba ya en Estados Unidos por motivos laborales. Marina había estudiado Pedagogía Infantil en Barranquilla, por lo que ejercer como profesora parecía inicialmente el camino más natural para comenzar su vida profesional en Estados Unidos. Sin embargo, al analizar las oportunidades disponibles, ella y Hans comenzaron a contemplar otras posibilidades.
Una amiga la llamó desde Colombia para preguntarle si podía ir a un centro comercial en Miami y comprar algunas prendas para su hija. A cambio, le pagaría por realizar el servicio. Era una sola compra y su primera clienta era una amiga, pero aquel encargo les permitió identificar una necesidad: probablemente había muchas otras personas fuera de Estados Unidos interesadas en acceder a productos de ese mercado y dispuestas a pagarle a alguien que pudiera realizar las compras por ellas.
“Ahí entendimos que podía existir una necesidad que muchas otras personas también tenían”, recuerda Marina.
Una idea que necesitó tiempo
Después de aquella primera experiencia nació Your Shopper Miami y Marina abrió @yourshoppermia en Instagram para comenzar a promocionar el servicio. Los resultados no fueron inmediatos. Pasaron algunos meses y los clientes no llegaban al ritmo esperado. Marina llegó a considerar la posibilidad de buscar un empleo tradicional y mantener el proyecto como algo secundario.
Marina se define como una persona analítica, que estudia cuidadosamente cada paso antes de tomar una decisión. Reconoce que esa característica ha sido una fortaleza, aunque algunas veces puede llevarla a lo que describe como una “parálisis por análisis”.
En esos momentos, la complementariedad con Hans ha sido importante. “Hans muchas veces ha sido quien me impulsa a dar el siguiente paso. Me ha enseñado que uno puede analizar y prepararse, pero también llega un momento en el que hay que tomar la decisión y avanzar. Fuera de la zona de confort es donde ocurre el verdadero crecimiento”, afirma.
En lugar de abandonar el proyecto, decidieron prepararse en la habilidades clave para que el negocio tomara la tracción que esperaban. Marketing digital, redes sociales, administración y contabilidad se convirtieron en parte de un proceso de aprendizaje que avanzaba al mismo tiempo que construían el negocio.
“No llegué a Estados Unidos sabiendo cómo construir una empresa. Muchas cosas tuvimos que aprenderlas mientras las hacíamos”, dice Marina.
Cuando el voz a voz cambió la historia
Al comenzar el segundo año, el panorama empezó a cambiar. Las clientas comenzaron a recomendar el servicio y el voz a voz generó la confianza que durante meses habían intentado construir. Para Marina hubo un momento especialmente significativo, cuando el negocio comenzó a generar una utilidad comparable con lo que ella estimaba que podía ganar ejerciendo como profesora.
Aquella comparación cambió su percepción. Lo que había comenzado como una alternativa incierta podía convertirse en su nuevo camino profesional. El crecimiento trajo también un nuevo desafío, llegó un momento en que Marina ya no podía atender todas las solicitudes.
Your Shopper Miami comenzó entonces a incorporar nuevas personal shoppers a su equipo, pasando de ser un emprendimiento operado directamente por sus fundadores a una empresa que también comenzaba a generar oportunidades de empleo.
“Llegó un momento en que simplemente no dábamos abasto. Para mí fue muy especial entender que algo que había comenzado como una oportunidad para generar mis propios ingresos también podía convertirse en una oportunidad de trabajo para otras personas”, cuenta.
Paralelamente, el modelo fue evolucionando. Al personal shopping presencial se sumó el personal shopper online y posteriormente desarrollaron una operación de courier y logística para resolver otra necesidad fundamental, hacer llegar las compras hasta sus clientes fuera de Estados Unidos. Lo que había comenzado con una visita a un centro comercial se estaba convirtiendo en un ecosistema de servicios.
De Miami a Latinoamérica

El crecimiento también comenzó a cruzar fronteras. Lo que nació a partir de una solicitud desde Colombia se extendió hacia otros mercados. Actualmente, Your Shopper Miami atiende clientes en países como Colombia, México, Argentina, Brasil, Chile, Perú, Venezuela y Panamá, entre otros.
En ese proceso, Marina descubrió que una parte de sus clientes no compraba únicamente para consumo personal. Muchos utilizaban el acceso a productos y marcas estadounidenses para desarrollar sus propios emprendimientos.
Algunos comenzaron con pedidos pequeños y fueron creciendo hasta construir sus propias comunidades de clientes. Incluso hubo quienes decidieron dejar sus empleos tradicionales para dedicarse completamente a sus negocios.
“Al principio pensábamos que simplemente comprábamos productos para nuestros clientes. Con el tiempo entendimos que, en muchos casos, también estábamos ayudándolos a construir sus propios negocios”, afirma.
Esa transformación también cambió la forma en que Marina comenzó a medir el impacto de la compañía.
“Hay clientes que comenzaron con nosotros haciendo pequeñas compras y hoy viven de sus propios negocios. Cuando ves que tu crecimiento también permitió que otros crecieran, entiendes que construiste algo más grande que una empresa”, agrega.
Otra manera de medir el éxito
Cinco años después de aquel primer encargo, en 2025, Your Shopper Miami alcanzó una facturación anual de siete cifras, consolidando la transformación de un emprendimiento nacido durante la pandemia en una empresa con presencia en diferentes mercados latinoamericanos. Sin embargo, cuando Marina habla hoy de éxito, el dinero ya no ocupa el primer lugar.
“Antes pensaba que el éxito se medía por la cantidad de dinero que una persona podía tener. Después de haber vivido una pandemia, mi manera de verlo cambió. Hoy, para mí, el éxito se mide por la cantidad de tiempo que puedo tener para mí y para mi familia”, dice la empresaria.
Construir su empresa le permitió alcanzar independencia financiera, pero también algo que hoy considera todavía más importante: tener control sobre su tiempo y estar presente en la vida de su familia.
“Poder recoger a mi hija todos los días en el colegio o decidir que un lunes quiero estar en la playa con mi familia sin tener que pedirle permiso a nadie, para mí, no tiene precio”.
En ese recorrido, Marina asegura que también ha habido un elemento que ha permanecido presente desde el comienzo: su fe en Dios. Para ella, los resultados alcanzados no pueden explicarse únicamente desde el trabajo o las decisiones empresariales, sino también desde la paciencia y la convicción de confiar incluso durante los momentos en los que las cosas no avanzaban como esperaba.
“Sin Dios nada de esto tendría sentido. Hemos aprendido a tener fe, a ser pacientes y a entender que las cosas llegan en el momento indicado. Si tuviera que darle un consejo a alguien que está emprendiendo, sería que tenga fe y disciplina, porque lo demás llega como consecuencia del trabajo constante. Y, sobre todo, que confíe en sí mismo, incluso cuando las personas a su alrededor le digan lo contrario”, afirma Marina.
De construir una empresa a pensar en una industria
Los años dentro del personal shopping también permitieron a Marina y a Hans observar la transformación del sector. Cuando comenzaron eran relativamente pocas las personas que se identificaban profesionalmente como personal shoppers. Hoy encuentran personas e incluso familias que han convertido esta actividad en su principal fuente de ingresos.
También identificaron un desafío, que el crecimiento se había producido de manera fragmentada, con profesionales trabajando independientemente y con diferentes procesos y niveles de formación. De esa experiencia nació PSA USA —Personal Shopper Association of USA—, una iniciativa en la que Hans ejerce como presidente y Marina como vicepresidenta, que busca crear un ecosistema para conectar a quienes trabajan en el sector, promover su formación y contribuir a la profesionalización del personal shopping en Estados Unidos. La comunidad, que también desarrolla su presencia a través de @usa_psa, resume su filosofía en una frase: “Juntos somos más fuertes”.
“Cuando comenzamos éramos pocos. Hoy vemos personas y familias que viven del personal shopping. Entendimos que había llegado el momento de organizarnos, profesionalizarnos y empezar a reconocernos como una industria”, explica Marina.
Para ella, el desafío actual es muy diferente al que enfrentó cuando aceptó hacer aquella primera compra para una amiga. Primero tuvo que descubrir si existía una oportunidad. Después, aprender a conseguir clientes, administrar el crecimiento, formar un equipo, desarrollar nuevos servicios y llegar a diferentes mercados.
Hoy su mirada está puesta en utilizar esa experiencia para seguir desarrollando su empresa, ayudar a otros emprendedores y contribuir a la profesionalización del sector del que ella misma forma parte. Y aunque continúa analizando cuidadosamente cada decisión, asegura que estos seis años también transformaron su relación con el miedo: “Emprender no hizo que dejara de sentir miedo. Me enseñó que puedo sentirlo y aun así seguir avanzando”, finaliza la empresaria.ia.
