Los cultivos de coca aumentaron 83% entre 2020 y 2024 y la erradicación cayó 94% hasta 2025. AmCham considera que el giro del nuevo Gobierno abre la posibilidad de una decisión favorable de Washington.

Estados Unidos se prepara para una nueva determinación anual sobre el desempeño de los principales países productores o de tránsito de drogas. Colombia llega a esa evaluación con los cultivos de coca en niveles históricamente altos y una fuerte caída de la erradicación, pero mejor posicionada ante Washington por el cambio de estrategia del nuevo Gobierno.

Esa es una de las principales conclusiones de un análisis de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia), según el cual los indicadores estructurales que pesaron en la decisión estadounidense de 2025 siguen siendo adversos, aunque cambiaron la voluntad política, la intensidad operacional y la cooperación bilateral.

Entre 2020 y 2024, el área cultivada con coca pasó de 142.784 a 261.386 hectáreas, un aumento de 83%. Entretanto, la erradicación manual cayó desde 130.147 hectáreas en 2020 hasta 8.051 hectáreas en 2025, una reducción de 94%, mientras la aspersión aérea permaneció suspendida.

El balance revela, sin embargo, una paradoja. Mientras Colombia perdió capacidad para contener la oferta desde su origen, aumentó significativamente la interdicción. Las incautaciones de cocaína y pasta/base pasaron de cerca de 580 toneladas en 2020 a más de 1.056 toneladas en 2025, un incremento de 82%.

Para AmCham, esto muestra que el esfuerzo antidrogas se desplazó hacia etapas posteriores de la cadena. Pero también advierte que un récord de incautaciones no significa necesariamente que el negocio se esté contrayendo cuando simultáneamente existe una mayor base productiva.

Según el más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) Estados Unidos sigue siendo el principal país destino de las exportaciones totales Colombianas con un 28,4% de la participación, eso lo hace el actor más importante para el comercio internacional Colombiano.

El cambio de Gobierno

Foto: EFE.

La principal diferencia frente a la evaluación anterior está en el escenario político. La determinación estadounidense de 2025 atribuyó el deterioro principalmente al liderazgo político, mientras reconoció la capacidad y el compromiso de las instituciones colombianas encargadas de combatir el narcotráfico.

Desde la posesión del presidente Abelardo De La Espriella, el 7 de agosto, el Gobierno modificó su estrategia. Durante el primer mes reportó la erradicación de más de 1.300 hectáreas de coca, la incautación de cerca de 50 toneladas de narcóticos, 1.574 capturas relacionadas con narcotráfico y la firma de más de 30 extradiciones.

Las cifras todavía no revierten el deterioro acumulado, pero para AmCham muestran un cambio de trayectoria. Esa modificación también fue reconocida por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien durante su reciente visita a Colombia destacó las acciones adoptadas durante el primer mes del nuevo Gobierno.

Dos escenarios

AmCham considera que la decisión de Washington podría concentrarse en dos escenarios: retirar la designación negativa de Colombia o mantenerla por otro año, nuevamente acompañada de una excepción por interés nacional.

La primera alternativa supondría que Estados Unidos considera el cambio de política y las acciones iniciales como evidencia suficiente de una nueva trayectoria. Sería, en la práctica, un voto de confianza condicionado a resultados futuros.

La segunda, considerada técnicamente más conservadora, reconocería que los resultados de buena parte del periodo evaluado fueron insuficientes, pero permitiría mantener la cooperación bilateral. Una descertificación sin excepción aparece como el escenario menos consistente con las actuales relaciones entre los dos países y las recientes señales de Washington.

En otras palabras, la decisión estaría entre reconocer ahora el cambio de trayectoria o exigir un año adicional de resultados.

¿Qué está en juego?

La experiencia de 2025 mostró que la descertificación acompañada de una excepción por interés nacional tuvo efectos económicos directos limitados. AmCham no identifica un choque atribuible a esa decisión sobre el financiamiento multilateral, el turismo o el riesgo país.

Sin embargo, una segunda designación negativa consecutiva podría aumentar el costo reputacional y empezar a convertir una señal asociada al gobierno anterior en la percepción de un problema estructural de Colombia.

AmCham considera que el verdadero examen será sostener el cambio de trayectoria y traducirlo en una reducción verificable de la oferta de cocaína y de la capacidad económica y operacional de las organizaciones criminales.

Escrito por Daniel Alejandro Medina Ávila y Juan Alejandro Quiroga Hernández

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