La reconversión tecnológica exige pasar de experimentos aislados a resultados concretos en los estados financieros de las organizaciones.

Afrontar la transformación digital en el entorno corporativo colombiano implica resolver una encrucijada estratégica sobre el retorno de la inversión. Las organizaciones destinan recursos a la adopción de tecnologías emergentes, aunque el impacto financiero de estos desarrollos no siempre resulta evidente para las juntas directivas. La evolución de la infraestructura tradicional hacia modelos avanzados exige una revisión profunda de la operación y el liderazgo corporativo.

Mauricio Ferrer, CEO de Henkia, explica que la adopción de estas herramientas debe superar la fase de moda para integrarse en la estrategia central de los negocios. Tras operar casi cuatro décadas bajo marcas como Compuredes y Arus, la compañía consolidó su renovación hacia la integración de soluciones basadas en inteligencia artificial con un enfoque orientado a indicadores de eficiencia y rentabilidad.

Del piloto experimental a la medición del impacto financiero

Estudios globales advierten que un porcentaje reducido de las iniciativas de inteligencia artificial logra escalar con éxito a etapas de producción sostenible. Gran parte de los proyectos se queda en pruebas de concepto o en el uso individual de herramientas de productividad sin reflejarse en la cadena de valor. El obstáculo principal radica en abordar estas implementaciones como proyectos aislados del área de tecnología y no como un rediseño integral del modelo operativo.

“Hoy las mediciones son, si usted quiere saber si está siendo exitoso o no, dígame cuánto mejoró los días de cartera, dígame cuánto le vale una transacción con un cliente menos ahora porque lo hizo”, afirma Mauricio Ferrer. El ejecutivo sostiene que la evaluación del progreso tecnológico debe abandonar métricas ambiguas para concentrarse en la optimización del capital de trabajo y la reducción de costos operativos.

La transición hacia sistemas agénticos, donde la tecnología toma decisiones autónomas, exige estructurar modelos de gobierno de datos rigurosos. La falta de calidad en la información y la ausencia de controles en ciberseguridad representan riesgos significativos al escalar estas soluciones. La supervisión humana permanece como un pilar indispensable para validar la alineación entre las decisiones automatizadas y los objetivos corporativos.

El rediseño del liderazgo y las capacidades organizacionales

La integración efectiva de estas arquitecturas transforma la estructura del talento dentro de las empresas. El mercado requiere ejecutivos con pensamiento analítico y capacidad para reconfigurar procesos internos, desplazando la atención de las competencias puramente mecánicas. Las áreas de negocio, riesgos, auditoría y gestión humana asumen la responsabilidad directa sobre el desempeño de los procesos optimizados.

“Al C-suite no deleguen el entendimiento de la tecnología al área de TI, eso no es delegable, todos tenemos que entender para tomar más y mejores decisiones”, señala Ferrer. La alta dirección debe involucrarse en la comprensión técnica de los riesgos y las inversiones requeridas, estableciendo una cadencia constante en el seguimiento de las metas fijadas.

El desarrollo de capacidades internas requiere avanzar de manera gradual. Las organizaciones pueden capturar valor inicial en la productividad individual y en la automatización del back-office administrativo antes de intervenir los canales de atención directa al cliente o crear nuevos modelos de ingresos.

Perspectivas de competitividad en el mercado regional

Colombia cuenta con un talento técnico calificado y costos competitivos para liderar la adopción de soluciones avanzadas en América Latina. La captura de esta oportunidad depende de acortar la brecha en la adopción estratégica, superando la resistencia al cambio en los niveles directivos. La capacidad de construir propiedad intelectual y modelos específicos por industria determinará la ventaja frente a competidores regionales.

“Decidir transformar la organización sin tener todos los datos es un imperativo. Debemos sumarnos a la ola de la innovación cuando está empezando, allí es clave apalancarse de quienes saben para lograr que el cambio no sea puntual, sino sostenible en el tiempo”, enfatiza el vocero de Henkia. El entorno exige a las empresas mantener una evolución continua en sus esquemas de trabajo para evitar el rezago operativo en los próximos años.