La edición, celebrada el 12 y 13 de septiembre en el Parque Simón Bolívar, reunió a más de 70.000 asistentes. La muestra de negocios contó con 70 emprendimientos, 45 restaurantes y marcas aliadas.

La quinta edición del Festival Cordillera dinamizó la escena cultural de la capital colombiana y generó una derrama económica de $80.000 millones, por la activación de la hotelería, el turismo, la gastronomía y el transporte. El festival además aportó cerca de $2.300 millones de pesos en contribuciones parafiscales e impulsó a la generación de más de 55.000 empleos directos, indirectos e inducidos.

Páramo detalló que los dos días de festival reunieron a más de 70.000 asistentes en el Parque Simón Bolívar, de los que 9.590 fueron visitantes internacionales y 18.410 llegaron de otras regiones del país, reafirmándose como uno de los eventos musicales más importantes de la América Latina.

El impacto económico se extiende a las marcas aliadas, los más de 70 emprendimientos que hicieron parte del Mercadito Latino y los 45 restaurantes de la zona gastronómica del Festival Cordillera. Para Gabriel García, de Páramo, esta selección de aliados y negocios amplía la experiencia de los asistentes, quienes pueden encontrar en el circuito lo que necesitan para disfrutar al máximo el festival.

García agrega que estas activaciones agregan una capa adicional en la estrategia de marketing, porque las marcas requieren un acompañamiento distinto para que sea una relación de mutuo beneficio.

«Tenemos dos divisiones de marketing dentro de la compañía, ya que somos a la vez B2C, para el público que asiste a los festivales, y B2B, para las marcas que aprovechan estos espacios para conectar con esa audiencia. Mientras el marketing general es el que la mayoría conoce por redes sociales, radio y vallas, hace un par de años creamos una unidad comercial enfocada en B2B: Páramo Aliados. Este equipo atrae leads, tiene sus propios canales y desarrolla conceptos para acompañar a las marcas en su inversión. No se trata solo de que el asistente vea la marca o que esta le dé nombre a una tarima, sino de enseñarles a sacarle jugo al patrocinio. Buscamos expandir la presencia de la marca en redes sociales y generar conversación para que trascienda más allá de los dos días del festival», Gabriel García, de Páramo.

Así lo perciben las marcas aliadas en esta edición. “Para Diageo Colombia, nuestra alianza de una década en el circuito de festivales trasciende la simple presencia; es una estrategia integral de conexión cultural con un altísimo retorno comercial”, afirma Hilda Vélez, Head of Marketing de Diageo Colombia.

“Estos espacios son plataformas inmejorables para la prueba de producto, como demostramos con el lanzamiento de Buchanan’s Pineapple en el Festival Cordillera, evidenciando una correlación directa entre las experiencias del consumidor en el evento y el incremento en ventas durante las semanas y meses siguientes. Al insertarnos en el centro de la cultura, ya sea a través de la música, alianzas en Colombia Moda o el Carnaval de Barranquilla, logramos expandir nuestro mercado y desmitificar el consumo tradicional del whisky. Esto nos permite captar estratégicamente a nuevos segmentos de alto valor, particularmente el público joven y las mujeres, transformando el consumo hacia ocasiones mucho más casuales, experienciales y descomplicadas”.

En esa línea, Fernando Vega, Gerente de Marca Regional para Bulova Latinoamérica, asegura que “nuestra participación por primera vez en un festival de la región responde al objetivo de conectar con la audiencia latinoamericana a través de la música, un pilar fundamental en el ADN de nuestra marca”.

Para el ejecutivo, la apuesta de la compañía trasciende el producto tradicional para enfocarse en el storytelling y las experiencias intergeneracionales. “Hoy vemos que desde la Generación Z hasta los Baby Boomers buscan historias detrás de las piezas que adquieren; no solo somos relojería que da la hora, contamos historias. Con la creación del concepto Bulova Destination, integramos a creadores de contenido de toda la región para relatar el paso del tiempo de una manera diferente, uniendo música, gastronomía y cultura para acercarnos a nuevos públicos mientras honramos nuestro legado histórico”.

La programación de los dos días de festival incluyó artistas nacionales e internacionales como Ricky Martin, Andrés Calamaro, Caifanes, Beéle, Sean Paul, Kany García, Andrés Cepeda, Cultura Profética, Panteón Rococó, Grupo Niche, Fobia, Dante Spinetta, Emmanuel Horvilleur y Tan Biónica, entre muchos otros.

Para García, los artistas deben poder encontrar también una propuesta de valor en participar del festival.

«Por otro lado, el marketing dirigido al público tiene múltiples objetivos que van mucho más allá de la promoción y difusión para vender boletas. Es fundamental mantener al público bien informado y fomentar una retroalimentación constante. Además, cuidamos mucho la relación con los artistas; como promotores, queremos que sientan que trabajar con nosotros genera un impacto positivo, aumenta sus reproducciones y los conecta con la gente. Para lograrlo, creamos experiencias junto a generadores de contenido, como llevar a los artistas a comer o a recorrer barrios de Bogotá. Finalmente, otro gran objetivo de este equipo es comunicar todas las cosas que hacemos internamente en Páramo y que la gente no necesariamente conoce».

La música no solo se vivió en los cuatro escenarios principales, también se amplió la experiencia con espacios más íntimos como Club Macondo, impulsado por Club Colombia, y el Coke Studio de Coca Cola.

“Volver por segundo año al Festival Cordillera reafirma nuestro propósito de conectar a los fans con la música, un elemento inherente en el ADN de Coca-Cola”, destacó María Teresa Pérez Morales, Directora Senior de Marketing para Colombia y Venezuela de The Coca-Cola Company.

Para la vocera, la estrategia de la marca trasciende la exposición tradicional para poner al consumidor en el centro: “No se trata de poner un logo por poner un logo, sino de entender qué haría de esta experiencia algo memorable. Sabiendo que en Colombia nuestro primer producto de exportación es la música, presentamos Coke Studio y la tierra del olvido, un homenaje a nuestras raíces bajo la curaduría de Carlos Vives, consolidando este espacio como una vitrina única para renovarnos y celebrar la riqueza sonora latinoamericana”.

Esta combinación de factores: la selección única de artistas, el ecosistema de negocios, las marcas aliadas y su estrategia segmentada de marketing, dio como resultado una inyección económica de $80.000 millones, muestra del fortalecimiento de las industrias creativas y de eventos en Colombia.

Reportado por Lina Vargas, Joselin Cuartas y Juliana Arenales.