Asocolflores y el Gobierno nacional abrieron una mesa de trabajo para definir líneas de crédito y alivios financieros ante la caída de ingresos en pesos y el alza de costos que afronta el segundo exportador no minero-energético del país.
La Junta Nacional de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores) desarrolló unas mesas de trabajo con el viceministro de Asuntos Agropecuarios y presidente encargado del Banco Agrario, Arturo Dajud, junto a delegados de Finagro, para evaluar el impacto de la revaluación del peso sobre la rentabilidad del sector agroexportador.
Durante el encuentro, el gremio detalló que la apreciación de la divisa local ha derivado en una contracción de los ingresos en pesos, panorama sumado al incremento del 35% en los costos laborales registrado en el último año y a la entrada en vigor de nuevas condiciones arancelarias en Estados Unidos, mercado que absorbe el 80% de las ventas externas de flores colombianas.
En el encuentro se analizaron diferentes alternativas en materia de financiamiento, garantías y mecanismos de apoyo que puedan responder a las distintas realidades de las empresas floricultoras. Entre las opciones discutidas se encuentran líneas especiales de crédito para financiar capital de trabajo, así como el reperfilamiento de obligaciones y garantías.
El Ministerio de Agricultura, el Banco Agrario y Finagro ratificaron su disposición de avanzar junto a Asocolflores en la evaluación de las alternativas presentadas y en la estructuración de mecanismos financieros ajustados a los requerimientos del sector.

Posición gremial, líneas de liquidez y alternativas financieras
Al evaluar el alcance socioeconómico del sector, la presidenta de Asocolflores, Laura Valdivieso Jiménez, afirmó:
“Durante más de cinco décadas consolidamos una floricultura que ha convertido a Colombia en el segundo exportador de flores del mundo y genera cientos de miles de empleos formales en nuestras regiones. Lo que está en juego no es solamente la situación de unas empresas. Se trata de preservar la capacidad productiva y exportadora que Colombia tardó décadas en construir”.
Frente a la restricción de caja que afronta la actividad agrícola, el Gobierno nacional y las entidades crediticias evaluaron la estructuración de líneas especiales de crédito para financiar capital de trabajo, así como mecanismos para el reperfilamiento de pasivos e instrumentos de garantía adaptados a las empresas del ramo.
Sobre el avance de las conversaciones institucionales, Valdivieso agregó:
“Valoramos especialmente la apertura que encontramos en el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. Sabemos que no existe una única solución y que algunas de las medidas requieren la participación de diferentes entidades. Lo importante es que hoy abrimos una ruta concreta de trabajo para buscar alternativas que den oxígeno a las empresas y, sobre todo, permitan preservar el empleo formal”.
Agenda competitiva y proyecciones de largo plazo
Las partes acordaron la formulación de una agenda estratégica orientada a mitigar la volatilidad cambiaria, optimizar la productividad operativa y consolidar las condiciones de acceso a los mercados internacionales. En referencia al posicionamiento de la oferta exportable, la ejecutiva sostuvo:
“Colombia lleva años hablando de su enorme potencial para convertirse en una potencia agroexportadora. La floricultura demuestra que ese potencial puede hacerse realidad. Por eso, además de responder a esta coyuntura, debemos trabajar conjuntamente en las condiciones que permitan que sectores como este sigan creciendo, generando empleo y llevando productos colombianos a los mercados internacionales”.
Representación macroeconómica e indicadores del sector
La floricultura constituye el segundo renglón de exportación no minero-energético de Colombia, reportando ventas externas por cerca de US$2.400 millones al cierre de 2025. El sector aporta el 5,8 % del PIB agropecuario, concentra el 28 % del empleo formal agrícola y genera 240.000 puestos de trabajo directos e indirectos, donde el 60 % de la fuerza laboral corresponde a mujeres.
Asimismo, la actividad destina el 97 % de su producción a los mercados exteriores y representa cerca del 80 % del volumen de carga aérea internacional gestionado desde el Aeropuerto Internacional El Dorado.
Sobre el balance de la gestión sectorial, Valdivieso concluyó:
“Preservar la competitividad de la floricultura significa proteger el empleo formal, el desarrollo rural, las exportaciones y un posicionamiento internacional que se ha construido durante décadas. Nuestro compromiso es seguir trabajando con el Gobierno para superar esta coyuntura y generar las condiciones necesarias para que el sector continúe siendo un referente mundial”.
Registrado por Juan Camilo Torres Alarcón
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