La startup alcanzó una valoración de US$5.000 millones menos de dos años después de su fundación. Su CEO, Bar Winkler, habló con Forbes Colombia sobre ingresos, clientes, resultados empresariales, Colombia y los riesgos detrás de su acelerado crecimiento.

Durante los últimos dos años, las empresas han acumulado pruebas, demostraciones y proyectos piloto de inteligencia artificial. El problema empieza después: conectar esos modelos con datos, sistemas heredados y procesos críticos, y conseguir que la tecnología funcione todos los días sin convertirse en otro experimento costoso.

Ese es el mercado en el que intenta crecer Wonderful.

La compañía, fundada formalmente en enero de 2025, cerró a comienzos de septiembre una ronda Serie C de US$550 millones que la valoró en US$5.000 millones, después de haber alcanzado una valoración de US$2.000 millones apenas unos meses antes. Entre sus inversionistas aparecen Insight Partners, Salesforce, Index Ventures, IVP, Vine Ventures, 9Yards y Bessemer Venture Partners.

La velocidad del financiamiento es llamativa, pero no resuelve la pregunta más importante sobre el negocio.

Wonderful asegura que actualmente se acerca a US$80 millones en ARR, o ingresos recurrentes anualizados, frente a alrededor de US$1 millón de revenue run rate en agosto del año pasado. La compañía confirmó posteriormente a Forbes Colombia que calcula ese ARR combinando tarifas recurrentes de plataforma y compromisos de uso anualizados.

También reporta más de 100 clientes empresariales. Durante la entrevista, su cofundador y CEO, Bar Winkler, dijo que alrededor del 65% estaban ya en producción, aunque la compañía no confirmó posteriormente ese porcentaje en su respuesta escrita. Wonderful todavía no es rentable.

Las cifras muestran crecimiento. La discusión más difícil es qué tan repetible resulta ese crecimiento.

El salto de un piloto a una operación real

Wonderful comenzó desarrollando agentes de inteligencia artificial para atención al cliente y ahora se define como un “sistema operativo de IA” para empresas.

En términos menos comerciales, busca resolver un problema conocido: una compañía puede acceder a modelos de OpenAI, Anthropic, Google u otros proveedores, pero eso no significa que pueda conectarlos fácilmente con sus procesos internos, sistemas de facturación, bases de datos, aplicaciones y reglas operativas.

Wonderful intenta ocupar esa capa intermedia.

Su modelo combina software con equipos de ingenieros que trabajan directamente con los clientes durante las implementaciones. Es un enfoque que puede acelerar los proyectos, pero también abre una pregunta sobre escalabilidad: cuánto trabajo humano necesita cada despliegue y cuánto de ese trabajo puede reutilizarse con el siguiente cliente.

Winkler reconoce esa tensión.

“Wonderful no cobra por personas”, dijo durante la entrevista. Según el ejecutivo, la compañía no genera ingresos por venta de horas o contratos de tiempo y materiales. Su objetivo es que una parte creciente del trabajo pueda ser asumida por los propios equipos de los clientes.

Esa distinción es relevante. Una empresa puede vender software y, al mismo tiempo, necesitar una estructura costosa de implementación para que ese software funcione.

Wonderful confirmó que su margen bruto ronda el 52%, aunque no especificó el periodo al que corresponde la cifra.

Los resultados que Wonderful pone sobre la mesa

La compañía presentó a Forbes Colombia varios casos con los que busca demostrar que sus implementaciones pueden producir resultados más allá de una demostración.

Uno de ellos corresponde a una empresa de telecomunicaciones. Según Wonderful, un proceso que podía tardar alrededor de seis días y costar unos US$75 pasó a ejecutarse en aproximadamente una hora, con un costo cercano a US$10. La compañía confirmó posteriormente esas cifras por escrito.

Winkler también habló de un cliente que habría reducido en alrededor de 50% la cantidad de personal requerido en su centro de contacto durante los seis meses posteriores a una implementación.

La compañía aclaró después que esa información fue entregada por el propio cliente y que, según entiende la compañía, los empleados fueron reasignados a otras funciones. No identificó públicamente a la empresa involucrada.

Los ejemplos son útiles, aunque tienen límites. Wonderful no entregó cifras agregadas que permitan conocer el retorno promedio de sus implementaciones, la reducción de costos del conjunto de sus clientes o cuánto de su crecimiento depende de ampliaciones dentro de cuentas existentes.

Winkler dijo que las expansiones de clientes actuales explican buena parte del crecimiento de los ingresos, pero no presentó una tasa de retención neta o una métrica comparable que permita medir esa dinámica de manera independiente.

También pierde negocios

El mercado de IA empresarial se ha llenado de nuevas plataformas, proveedores de modelos, compañías tradicionales de software, integradores y equipos internos que construyen sus propias soluciones.

Wonderful no está aislada de esa competencia.

Winkler recordó durante la conversación una oportunidad que la compañía perdió con una gran aseguradora en Francia. Según contó, Wonderful consideraba que tenía una mejor propuesta tecnológica, pero el cliente eligió seguir trabajando con un integrador de sistemas con el que mantenía una relación de varios años.

El competidor presentó una demostración que el CEO de Wonderful describió como “suficientemente buena”.

Para Winkler fue frustrante, pero el episodio deja una enseñanza menos favorable a la narrativa habitual de las startups de IA: en grandes empresas, tener una tecnología técnicamente superior no garantiza ganar el contrato. Las relaciones existentes, los procesos de compras y la confianza acumulada también pesan.

Colombia como primer mercado de la región

Wonderful abrió en Colombia su primera operación en América Latina.

El equipo local cuenta actualmente con unas 25 personas y la empresa espera superar las 50 antes de terminar el año. La compañía confirmó ambas cifras después de la entrevista.

El modelo colombiano no se limita a un equipo comercial. Según Winkler, la operación tiene responsables locales de negocio y tecnología, contratación, despliegue y salida al mercado, con un nivel de autonomía similar al de una pequeña compañía.

Wonderful espera cerrar el trimestre con cerca de 30 clientes en América Latina, y Colombia representaría casi la mitad de esa cifra. La empresa dice trabajar en la región con compañías de sectores como banca, telecomunicaciones, salud y seguros, aunque no reveló sus nombres.

Hay que separar, sin embargo, presencia comercial de ingresos.

Winkler reconoció que América Latina ya representa una oportunidad importante y una cartera creciente de clientes, pero que todavía no constituye una contribución significativa a los ingresos de Wonderful.

Esa etapa temprana convierte a Colombia más en una prueba del modelo de expansión de la compañía que en un mercado consolidado.

Qué tendría que salir mal

La valoración de US$5.000 millones presupone que Wonderful podrá seguir creciendo rápido en un mercado que todavía está cambiando.

Winkler identifica varios riesgos.

Uno es que la llamada IA aplicada termine convirtiéndose en un producto mucho más indiferenciado de lo que hoy creen sus inversionistas. Otro es que modelos más avanzados reduzcan la necesidad de empresas especializadas en integración. También menciona regulación y la posibilidad más sencilla de todas: que otros competidores ejecuten mejor.

Esas amenazas importan porque Wonderful no controla la tecnología básica sobre la que construye buena parte de sus productos. Los grandes modelos evolucionan rápidamente y cada nueva capacidad que incorporan puede cambiar dónde empieza y termina el valor de compañías que construyen encima de ellos.

Winkler sostiene que lo difícil seguirá siendo llevar esa tecnología al funcionamiento cotidiano de las empresas.

También admite que su firma tendrá que demostrar que puede hacerlo sin convertirse, en el proceso, en una organización cuyo crecimiento dependa proporcionalmente de contratar más ingenieros para desplegar cada nuevo cliente.

Por ahora, el mercado de capitales le ha dado margen para intentarlo.

El siguiente examen será menos espectacular que una ronda de US$550 millones: demostrar que los casos de éxito se pueden repetir, que los márgenes mejoran y que los clientes siguen ampliando el uso de la plataforma una vez termina el primer proyecto.

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