Tras cinco años liderando la transformación de los pagos digitales en el país, una de las mujeres más poderosas de Colombia explica cómo una rigurosa planeación económica le otorgó la autonomía para pausar su exitosa carrera corporativa y abrirse a nuevas posibilidades.
Mientras la industria financiera hace el balance operativo de los cinco años de Adriana Cárdenas como gerente general de Visa Colombia, su salida en diciembre responde a un motivo mucho más profundo y personal, impulsado por una buena planeación financiera y la decisión consciente de priorizar su vida fuera de la ruta corporativa.
Cárdenas, que ha figurado en el listado de las mujeres más poderosas de Colombia de Forbes Colombia en los últimos años, deja claro que su paso al costado es, en realidad, una transición hacia un universo de nuevas oportunidades desde otros roles, rompiendo con el estigma de que las mujeres deben atarse de forma indefinida al mundo empresarial para seguir siendo productivas.
Su decisión nace de un momento de vida maduro y alineado. El próximo diciembre contraerá matrimonio y planea establecerse junto a su pareja, un colombiano radicado en Estados Unidos. Más que una renuncia a su poder, es una elección consciente por su bienestar personal. “A las personas les cuesta dejar su vida profesional, corporativa y laboral. Por supuesto, cuando hice la reflexión dije: ‘estoy siendo absolutamente productiva, tengo muchísima experiencia para entregar y dar’, pero aquí tuve que ver qué priorizaba. Creo que las posibilidades de hacer y de seguir aportando son infinitas desde otras perspectivas”, explicó.
Esta transición fue posible gracias a una profunda conexión entre su filosofía de vida y su experticia financiera. Para la ejecutiva, alcanzar la libertad requiere renuncias tempranas y una planeación constante que evite caer en la trampa del siempre querer más. “Es bueno establecerse metas, obtener la casa de tus sueños o dar la educación que quisiste a tus hijos, pero todas esas cosas merecen definir hasta dónde realmente quiero llegar para que no se vuelva una carrera sin fin”, dijo en entrevista con Forbes Colombia.
Esa misma disciplina y rigurosa planeación que aplicó a sus finanzas personales fue la que implementó para construir y afinar los fundamentales del ecosistema de pagos en Colombia durante el último lustro.
Bajo su liderazgo, el mercado doméstico experimentó una evolución radical al pasar de un 2 % a un 95 % de visibilidad en las transacciones. Este hito permitió mejorar las tasas de aprobación y reducir las cifras de fraude en el ecosistema. “Hasta 2020 no veíamos las transacciones. Y no verlas es no poder agregar valor con las herramientas de riesgo y con las que permiten tener mejores niveles de aprobación. Que las transacciones no pasen genera una cantidad de ineficiencias y de costos para los participantes del proceso, además de una pérdida de confianza por parte del consumidor”, precisó.
El salto tecnológico que deja estructurado Cárdenas también preparó al país para las innovaciones globales. Hoy el 34 % de las transacciones en Colombia están tokenizadas, un requisito clave de seguridad que abrió la puerta a la llegada de billeteras digitales como Apple Pay. A la par, impulsó la expansión de la aceptación con tecnologías como Tap to Phone, buscando combatir la informalidad y dotar a millones de microcomercios con alternativas de cobro distintas al efectivo.
Cárdenas no solo deja un moderno sistema de pagos y un mercado transaccional altamente digitalizado; también deja una profunda lección de liderazgo. Su trayectoria demuestra que el mayor éxito corporativo es planear lo suficiente para tener, al final del día, el poder de elegir el propio destino.
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