El dólar recuperó más de $250 desde su mínimo de septiembre y volvió a superar los $3.300. La Fed, los flujos de capital y el petróleo ayudan a explicar el cambio de dirección.

El dólar cambió de dirección en Colombia. Desde enero de 2025, la divisa registró una caída de precio que lo dejó cerca de los $3.000, un nivel que no se veían desde 2019. Ahora, en apenas dos semanas, la moneda estadounidense recuperó más de $250.

Por eso vale la pena preguntarse si Colombia inició un nuevo proceso de devaluación de su moneda y hasta dónde podría llegar.

La Tasa Representativa del Mercado (TRM) para este viernes 25 de septiembre se ubicó en $3.329,61, $65,22 por encima de la jornada anterior. El 14 de septiembre había llegado a $3.072,27, el menor registro del mes. Entre ambos niveles hay una diferencia de $257,34, equivalente a un aumento de 8,4%.

La sesión del jueves ya había anticipado el salto. El dólar volvió a negociarse por encima de $3.300, alcanzó un máximo de $3.361 y terminó alrededor de $3.349, niveles que no se observaban desde comienzos de julio.

El movimiento es relevante por su velocidad, lo que demuestra que el mercado de divisas está sufriendo un choque de volatilidad. El 19 de agosto, la divisa había cerrado en $3.039 y el mercado discutía hasta dónde podía continuar la apreciación del peso. Poco más de un mes después, la conversación empieza a cambiar.

Eso no significa que se haya revertido todo lo ocurrido durante 2026. El peso sigue considerablemente más fuerte que un año atrás: la TRM de este viernes está 14,2% por debajo de los $3.881,26 registrados el 25 de septiembre de 2025.

Lo que sí cambió es el escenario de corto plazo.

Estados Unidos vuelve a mover la balanza

Una parte importante del giro viene de afuera.

La Reserva Federal de Estados Unidos decidió el 16 de septiembre subir en 25 puntos básicos su tasa de referencia, hasta un rango de 3,75%-4%. El banco central señaló que la inflación permanece elevada y que la decisión busca facilitar su regreso hacia la meta del 2%.

Las tasas estadounidenses importan para Colombia porque modifican el atractivo relativo de invertir en activos denominados en dólares frente a hacerlo en economías emergentes.

Cuando aumentan los rendimientos en Estados Unidos, parte del incentivo para buscar rentabilidades superiores en otros mercados puede reducirse. Ese canal resulta especialmente importante para Colombia, donde el diferencial de tasas había sido uno de los factores que favorecieron al peso.

La reacción no terminó con la decisión de la Fed. El dólar estadounidense alcanzó esta semana un máximo de dos meses frente a una canasta de monedas, mientras los inversionistas evaluaban la posibilidad de nuevas alzas de tasas. El mercado seguía dividido sobre una eventual subida adicional en la próxima reunión.

El comportamiento contrasta con parte del escenario que permitió al peso colombiano fortalecerse durante los meses anteriores.

¿Qué pasa entonces con el peso colombiano?

Colombia conserva, sin embargo, algunos de los factores que habían favorecido a su moneda.

La tasa de política monetaria del Banco de la República permanece en 12%, vigente desde el primero de julio. La próxima decisión de la Junta Directiva será el 30 de septiembre.

La diferencia frente al rango de 3,75%-4% de Estados Unidos continúa siendo amplia, aunque la subida de la Fed la redujo ligeramente.

El petróleo es otra pieza de la ecuación. Los precios internacionales han registrado fuertes movimientos durante las últimas semanas por el conflicto en Medio Oriente y las perspectivas sobre la oferta. Para una economía exportadora de crudo como Colombia, precios elevados pueden favorecer el ingreso de dólares, aunque su efecto sobre la tasa de cambio convive con muchas otras variables.

De hecho, el comportamiento internacional del dólar esta semana muestra por qué resulta difícil atribuir el movimiento del peso a una sola causa. Mientras las expectativas sobre las tasas estadounidenses fortalecieron al billete verde, la caída del petróleo y las noticias sobre posibles negociaciones entre Estados Unidos e Irán añadieron volatilidad a los mercados.

Hace un mes la historia era otra

La velocidad del cambio se entiende mejor al mirar dónde estaba el mercado en agosto.

El 19 de ese mes, el dólar cerró en $3.039 y durante la sesión llegó a un mínimo de $3.032,32. La TRM de esa jornada era de $3.098,79. En ese momento, la combinación de un dólar internacional más débil, mayores precios del petróleo y entradas de inversión extranjera de portafolio estaba favoreciendo al peso.

El flujo de capital había adquirido especial relevancia. Las cifras disponibles hasta marzo mostraban más de US$10.000 millones de inversión extranjera en títulos de deuda durante los 12 meses anteriores, mientras que a junio los extranjeros acumulaban US$44.800 millones en TES.

Ese contexto llevó a Forbes Colombia a analizar esta semana los efectos de un peso fuerte sobre empresas y consumidores. Importadores y compañías que compran maquinaria o insumos en el exterior se benefician de un dólar barato, mientras exportadores y empresas cuyos ingresos están denominados en dólares reciben menos pesos por sus ventas externas.

El precio de un peso fuerte

El rebote reciente no elimina ese escenario. Sí muestra lo rápido que pueden cambiar las condiciones sobre las que empresas e inversionistas toman decisiones.

De los $3.000 a los $3.300 en cuestión de semanas

El dólar había acumulado una caída tan pronunciada durante 2026 que el movimiento de las últimas jornadas debe leerse con perspectiva.

La TRM de $3.329,61 sigue lejos de los niveles observados un año atrás. Al mismo tiempo, es 8,94% superior a la registrada hace apenas un mes, cuando estaba en $3.056,51.

Esa combinación resume el momento actual: el peso conserva buena parte de su fortalecimiento de largo plazo, pero el dólar está protagonizando un rebote rápido.

Para las empresas, la velocidad puede resultar tan relevante como el nivel.

Una compañía importadora que construyó sus costos con un dólar alrededor de $3.050 enfrenta ahora una tasa considerablemente distinta. Para un exportador ocurre lo contrario: cada dólar de ingresos vuelve a convertirse en más pesos. Empresas endeudadas en moneda extranjera también ven cambiar el valor en pesos de sus obligaciones.

Eso explica por qué la tasa de cambio puede convertirse rápidamente en un problema de planeación incluso sin regresar a los niveles de 2025.

La siguiente señal llegará el 30 de septiembre

El mercado tendrá ahora una referencia local importante: la reunión de la Junta Directiva del Banco de la República del próximo miércoles.

La tasa colombiana permanece en 12%, mientras la inflación anual fue de 6,24% en agosto. El Banco se encuentra además desde el 24 de septiembre en su periodo de silencio previo a la decisión, por lo que no habrá nuevas señales públicas de sus integrantes antes de la reunión.

Lo que decida la Junta puede modificar nuevamente la diferencia entre las tasas de Colombia y Estados Unidos, una de las variables que siguen los inversionistas para decidir dónde colocar sus recursos.

No será la única. El comportamiento del petróleo, la situación fiscal colombiana, los flujos de capital y las próximas señales de la Reserva Federal seguirán interviniendo en el precio de la moneda.

Por eso, el salto de las últimas jornadas todavía no permite afirmar que terminó el periodo de peso fuerte.

Sí deja una señal clara: en apenas 11 días, el dólar pasó de una TRM de $3.072,27 a $3.329,61. Después de meses en los que la pregunta era hasta dónde podía caer, el mercado vuelve a recordar qué tan rápido puede cambiar de dirección

Registrado por: Sebastián Tovar

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