Colombia tiene artistas, historias y talento. Lo que falta, según Manuel Hernández, es capital para convertir ese potencial en una industria más estructurada. El curador y coleccionista explica dónde están las oportunidades para el sector privado y el mercado.

El arte colombiano tiene talento, obra y una historia que contar. Lo que todavía le falta, según Manuel Hernández, curador y coleccionista, es capital. Durante ARTBO, en la primera edición de Forbes Arts, Hernández pone sobre la mesa una discusión que trasciende las galerías y los museos: cómo convertir el potencial del arte colombiano en una industria con mayor músculo financiero.

A su juicio, la calidad ya está demostrada, desde referentes del canon moderno como Álvaro Barrios hasta nuevas generaciones de la pintura figurativa como Alejandra Caicedo y Daniel Correa Mejía. El desafío está en construir “un músculo financiero robusto sostenido por la empresa privada”.

La discusión cobra relevancia frente a los recortes en el presupuesto público destinado al sector cultural. Para Hernández, en este escenario el capital privado tiene un papel central en la sostenibilidad y expansión del ecosistema artístico colombiano.

Históricamente, señala, buena parte de los grandes coleccionistas a nivel global han sido empresarios. Modelos internacionales como la Colección Pinault, en Francia, o la Fundación MAPFRE, en España, muestran cómo el respaldo privado puede trascender la adquisición de obras y contribuir a estructurar instituciones y circuitos culturales.

La infraestructura también hace parte de esa ecuación. Hernández cita casos como el Museo Guggenheim de Bilbao, el Pérez Art Museum y el Rubell Museum de Miami como ejemplos de espacios culturales que han contribuido a atraer turismo y actividad económica. En su lectura, este tipo de infraestructura puede convertirse también en un factor de atracción para la Inversión Extranjera Directa (IED).

“Colombia posee el potencial narrativo y la materia prima para replicar este fenómeno —explorando sus raíces indígenas, su historia obrera y sus coyunturas sociales recientes—, pero requiere que el sector privado asuma un rol activo en la consolidación del mercado”, plantea Hernández.

El arte como activo

Para los empresarios que todavía están por fuera de esta industria, Hernández identifica dos aproximaciones al mercado. La primera está relacionada con las obras de artistas consolidados. Adquirir piezas de grandes maestros en galerías blue chip —un término tomado del mercado bursátil para referirse a actores de alta reputación y trayectoria—, como Fernando Botero o Beatriz González, puede funcionar, según su perspectiva, como una reserva de valor. Hernández compara este tipo de adquisición con “comprar bonos del Tesoro de los Estados Unidos”.

La segunda aproximación está en los artistas emergentes. Allí, el potencial de valorización puede ser mayor, aunque también implica una dinámica distinta y una apuesta de más largo plazo.

Según Hernández, una asignación relativamente pequeña de capital en artistas jóvenes puede llegar a multiplicarse hasta 8x en el mediano plazo, siempre que exista una gestión estructurada alrededor de galerías, ferias y bienales.

Más allá de la valorización de una obra individual, su planteamiento apunta a una discusión sobre la construcción del mercado. Para que el arte colombiano gane escala, sostiene, se necesita una mayor articulación entre coleccionistas, empresas privadas, galerías, instituciones culturales y los distintos espacios de circulación del arte.

En ese escenario, el coleccionismo deja de ser únicamente una decisión patrimonial y puede convertirse también en una forma de participar en la construcción de una industria cultural.

La discusión sobre cuánto capital privado puede movilizar el arte colombiano apenas empieza. Para Hernández, el país ya cuenta con buena parte de la materia prima: artistas, historias y una identidad cultural capaz de generar interés internacional. El siguiente desafío está en encontrar los mecanismos financieros e institucionales que permitan convertir ese potencial en un mercado más desarrollado.

Por: Juan Alejandro Quiroga Hernández.

La entrevista completa en el canal de YouTube de Forbes Colombia.

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