Diana Dallos, vicepresidente Asuntos Corporativos, Jurídicos y Sostenibilidad de Amarilo, analiza la integración de criterios ESG en la estrategia de negocio y cómo la tecnología BIM optimiza la inversión sectorial.

El entorno construido genera cerca del 40 % de las emisiones globales de CO2 y consume el 30 % de los recursos naturales. En Colombia el desafío se intensifica con un déficit habitacional superior al 28 %. Ante este panorama, la industria de la construcción ha transitado desde la edificación de estructuras eficientes hacia un modelo de desarrollo territorial integral. Diana Dallos, vicepresidente de Asuntos Corporativos, Jurídicos y Sostenibilidad de Amarilo, señala que la evolución del sector exige abordar simultáneamente la emergencia climática, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad social.

La planeación urbana actual requiere una visión de largo plazo que trascienda la entrega inmediata de proyectos, es por esto que el enfoque estratégico de Amarilo integra variables ambientales, sociales y económicas desde la fase inicial de la gestión del suelo. Para la organización, la sostenibilidad representa un cambio de paradigma donde no se interviene únicamente un edificio sino que se desarrolla un territorio con decisiones que impactarán las próximas décadas.

Dallos afirma que “la sostenibilidad en el sector ha evolucionado de manera importante porque durante muchos años la construcción estuvo principalmente ligada a hacer edificios eficientes pero hoy entendemos que esto es solamente una parte del asunto”. Esta visión implica que la viabilidad económica debe ser consistente con la disponibilidad de agua, la conectividad y la resiliencia climática de las zonas urbanas.

La cultura organizacional juega un papel determinante en la ejecución de estas estrategias. La sostenibilidad ha dejado de ser una responsabilidad aislada de un departamento para integrarse en la junta directa y en los indicadores de desempeño de los líderes de todas las áreas. Según la ejecutiva “la sostenibilidad no puede depender de una sola área dentro de una organización y el cambio fundamental es que culturalmente tenemos que entender que lo que estamos haciendo desde nuestra posición laboral aporta a esa gran meta”.

Eficiencia económica mediante tecnología e innovación

La implementación de herramientas tecnológicas avanzadas ha demostrado que los objetivos ambientales y la competitividad empresarial convergen en beneficios financieros tangibles. El uso de la metodología BIM (Building Information Modeling) ha permitido a Amarilo generar ahorros cercanos a los 3.800 millones de pesos al optimizar procesos y anticipar interferencias en la etapa de diseño.

La compañía también reporta beneficios tributarios por el orden de los 957 millones de pesos asociados a la adopción de tecnologías eficientes como paneles solares y sistemas de reúso de agua. Dallos sostiene que “la sostenibilidad y la competitividad no son objetivos contrapuestos y en muchos casos pueden reforzarse mutuamente”. La integración de datos mediante herramientas como ArcGIS facilita una comprensión técnica del terreno que reduce riesgos regulatorios y de mercado.

Economía circular y gestión de recursos a gran escala

El sector constructor en Colombia enfrenta el reto de gestionar 22 millones de toneladas de escombros anuales. La transición hacia una economía circular exige superar la lógica de extracción y desecho para mantener los materiales en circulación el mayor tiempo posible, como ejemplo de esto en el proyecto Quora Amarilo logró la reincorporación de 47.300 toneladas de escombros en el proceso constructivo, desviando 535.000 toneladas de residuos de la disposición final.

Este modelo requiere una articulación profunda con proveedores y contratistas para asegurar la trazabilidad de los materiales y el desarrollo de mercados para productos aprovechados. Dallos enfatiza que “el verdadero cambio en el que debemos trabajar todos es pasar de la lógica lineal a una lógica en la que los materiales y los recursos permanezcan en circulación durante el mayor tiempo posible generando el mayor valor”.

Hacia el año 2050 se estima que el 85 % de los colombianos habitará en zonas urbanas. La creación de ciudades resilientes e inclusivas depende de la capacidad de la industria para ejecutar proyectos que soporten el crecimiento demográfico sin comprometer los recursos naturales. La gestión de Amarilo busca consolidar un legado donde la rentabilidad del negocio se fundamente en la generación de valor para las comunidades y el planeta.