Las voceras de L'Oréal y Huawei explicaron por qué la sostenibilidad debe traducirse al lenguaje financiero corporativo para asegurar su ejecución y advirtieron sobre la urgencia de que el ecosistema empresarial abandone la visión filantrópica para estructurar verdaderas ventajas competitivas a largo plazo.


“El éxito de la transición energética corporativa depende tanto de la voluntad ambiental, como de la capacidad para estructurar proyectos financieramente viables“, expresó Valentina Restrepo, gerente de sostenibilidad de L’Oréal Group para Centroamérica y la Región Andina, en un dialogó junto a María Juliana Herrera, coordinadora de relaciones públicas de Huawei, durante la Semana de la Sostenibilidad de Forbes Colombia. Las expertas ilustraron las formas en las que las grandes compañías del país están adoptando energías limpias frente a la barrera del financiamiento interno.

De acuerdo con restrepo, “hoy en día, muchas organizaciones no tienen en cuenta a la sostenibilidad como un generador de valor para el negocio. Y no se dan cuenta que la sostenibilidad sí genera ingresos, reduce costos y también reduce riesgos”. Eso último se enmarca en un contexto en el que Colombia sufrirá una fuerte sequía por varios meses debido al fenómeno del niño, ocasionando cortes de luz y razonamiento de agua en diferentes regiones.

Por su parte, Herrera explica que para desbloquear esos recursos a nivel administrativo, los equipos deben presentar estas iniciativas en “el lenguaje de los ejecutivos”, señalando que la barrera de entrada suele ser la alta inversión de capital inicial. “Nadie te va a negar que invertir en energía solar puede verse costosa en un principio, pero ahí se debe calcular cuál es el rédito que tiene a largo plazo“.

Este cambio de mentalidad financiera es crítico para transformar la totalidad del mercado nacional, especialmente en la mediana empresa. “Este tema, para el 90% de las empresas en Colombia que son pymes, se ve lejano porque tenemos este concepto de que es un tema de filantropía”, a lo cual Herrera resalta como un gran error, pues las organizaciones que logran integrar esta visión terminan siendo más eficientes en múltiples dimensiones.

¿Cómo lo están logrando estas empresas?

En el ámbito de la infraestructura, L’Oréal opera su planta de Funza con energía 100% renovable, utilizando un 30% de autogeneración solar directa, lo que le ha permitido reducir en un 58% sus emisiones frente a 2019. A su vez, Huawei promueve sistemas de almacenamiento eléctrico en baterías para garantizar el suministro frente a fenómenos climáticos y económicos.

Para ejecutar eficientemente tanto la instalación de paneles físicos como la optimización de activos digitales, las compañías requieren de aliados técnicos y estructuradores financieros. El primer paso hacia la autogeneración exige un análisis riguroso de la demanda y del retorno de inversión, asegurando que la sostenibilidad termine operando como uno de los principales apalancadores del negocio.

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Escrito por Juan Alejandro Quiroga Hernández.

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