La artista visual Norella Magdaniels habló en Forbes Arts sobre el papel de las mujeres en el mercado contemporáneo, el auge del criptoarte y cómo la tecnología está abriendo nuevas formas de crear, comercializar y llevar el arte colombiano a otros mercados.
“Las mujeres en el mercado del arte contemporáneo han dejado de conformarse con ser el objeto pasivo de inspiración para convertirse en las voces creativas que dictan el rumbo de la industria”. Esa fue una de las reflexiones de la artista visual Norella Magdaniels, durante un espacio con Forbes Arts en el marco de ARTBO 2026. Para la artista, esta transformación también atraviesa la manera en que se crea, se comercializa y se consume arte, en un mercado cada vez más conectado con la tecnología.
El modelo transaccional del arte está siendo atravesado por la adopción de la tecnología blockchain. Para el segmento de creadores emergentes, las redes descentralizadas y el criptoarte operan como una innovación directa en la estrategia de ventas, permitiendo saltar temporalmente las barreras de entrada de las instituciones tradicionales. A ojos de Magdaniels, lejos de ser un nicho aislado, la digitalización permite estructurar activos híbridos de alta rentabilidad. Un ejemplo claro de esta diversificación es la comercialización conjunta de un bien físico —como su obra tabla de surf intervenida— emparejado con un criptoactivo digital (escaneado y animado), un formato innovador que logró transarse por US $11.000 en una subasta internacional. Esta incursión en la Web3 evidencia que la industria ya no se restringe a las esferas físicas, logrando captar a un nuevo perfil de consumidor dispuesto a adquirir arte en entornos tecnológicos.
La escalabilidad y rentabilidad del negocio exige que a largo plazo se reinventen constantemente las formas en las que se utilizan las herramientas tecnológicas como un vehículo de crecimiento para el ecosistema.
Magdaniels también expresó que cuando el artista logra consolidarse como una cara conocida en el nicho, la galería asume el rol fundamental. En este esquema de trabajo, el creador mantiene la propiedad de su discurso narrativo mientras el galerista actúa como el vocero principal, complementando la visión comercial y facilitando la internacionalización hacia mercados como México o Estados Unidos.
En cuanto al rol del arte femenino, dice que este ha experimentado una gran reivindicación frente a un mercado global históricamente dominado por figuras masculinas. Hoy, las creadoras están abandonando el papel tradicional de “musas” para capitalizar sus propias vivencias y establecer narrativas sólidas, transformando sus experiencias individuales en activos de alto valor para los coleccionistas.
Por último, la solidez del ecosistema artístico colombiano radica en “su capacidad para universalizar problemas humanos“. Ya sea a través de entornos inmersivos, instalaciones públicas interactivas o lienzos tradicionales, “el mercado recompensa financieramente a los talentos que logran que el espectador conecte consigo mismo”, resaltó la barranquillera.
La entrevista completa con la artista en el canal de YouTube de Forbes Colombia.
Por: Juan Alejandro Quiroga Hernández
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