Un resultado cerrado en las urnas muestra que Brasil, como muchos países de la región, está polarizado electoralmente.
El actual presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro se enfrentarán en la segunda vuelta presidencial en Brasil el próximo 25 de octubre, tras unos comicios con resultados muy ajustados.
Con la mayoría del censo escrutado, Flávio Bolsonaro alcanzó el 47,04% de los votos, mientras que Lula sumó el 45,15%, superando las proyecciones de las principales encuestas, ninguna de las cuales daba primero a Bolsonaro.
Ante el nuevo escenario electoral, las reacciones de las fuerzas políticas derrotadas no se hicieron esperar. Diversos aspirantes descartaron sumarse de manera explícita a alguna de las dos opciones finalistas. “Prefiero mantenerme totalmente en silencio en relación a los que estarán en la segunda vuelta y dejo claro que nadie está autorizado en mi nombre a pedir votos o a decir que va a apoyar a cualquiera de esos dos candidatos”, afirmó el candidato Augusto Cury, según informó la agencia EFE.
En esa misma línea, el gobernador Romeu Zema descartó respaldar al actual mandatario señalando: “Donde esté el PT (Partido de los Trabajadores de Lula), el Novo (su partido) y yo estaremos al otro lado”, reforzando la postura tajante de la oposición frente al oficialismo.
En Brasil, el voto es obligatorio. Aún así, la abstención fue del 21%.
Las encuestas ya habían mostrado en las últimas semanas una tendencia al alza de Flávio, abanderado del Partido Liberal (PL) por designación de su padre, quien se encuentra en prisión domiciliaria tras ser condenado por golpismo.
Sin embargo, ni Quaest, ni Datafolha, las dos empresas encuestadoras más relevantes del país, proyectaron una victoria clara del senador.
Para la segunda vuelta, los sondeos publicados antes de este domingo proyectaban un pleito muy reñido, con Lula y Flávio en empate técnico.
Texto elaborado por Aldemar Moreno Quevedo, con información de la agencia EFE.
