Los científicos lograron replicar en el laboratorio el fenómeno de la homociralidad, y a través de los efectos no lineales y la autocatálisis, abrieron una nueva era en la química orgánica.
El galardón de este año fue otorgado conjuntamente a dos investigadores de larga trayectoria académica. Por un lado, Henri B. Kagan, nacido en 1930 en Boulogne-Billancourt, Francia, quien actualmente se desempeña como profesor emérito en la Université Paris-Sud. Por otro lado, el químico Kenso Soai, nacido en 1950 en Hiroshima, Japón, quien ocupa el cargo de profesor emérito en la Tokyo University of Science.
La investigación ganadora
En la química, muchas moléculas son como las manos humanas: existen en dos versiones que son imágenes reflejadas exactas de la otra, una “derecha” y una “izquierda”. A estos comportamientos moleculares, ilustrado con el ejemplo de las manos, se les denomina como enantiómeros. A rasgos generales, la naturaleza es estricta y funciona usando únicamente una de esas moléculas (un fenómeno llamado homociralidad), ignorando por completo a su reflejo exacto.

El problema histórico radica en que, al crear compuestos en un laboratorio, las reacciones químicas tradicionales producen siempre una mezcla dividida a la mitad: 50 % de la molécula “derecha” y 50 % de la “izquierda”. Para la industria farmacéutica, esto representa un riesgo enorme. La versión “derecha” de una medicina puede curar una enfermedad, mientras que su reflejo “izquierdo” puede ser inactivo o incluso causar efectos secundarios graves, como ocurrió trágicamente con el sedante talidomida en los años sesenta.
La investigación de Kagan y Soai fue premiada porque encontraron los mecanismos para “obligar” a las reacciones químicas a producir casi exclusivamente la versión que necesitamos, sin que aparezca su reflejo.
El descubrimiento
Henri B. Kagan resolvió una parte del problema derribando una creencia establecida. Antes se asumía que, si un catalizador (el “molde” que acelera la reacción) era 80% puro en su versión “derecha”, el producto final tendría esa misma proporción de pureza.
Kagan descubrió que esta relación matemática no es una línea recta. Comprobó que cuando hay una mezcla de moldes “derechos” e “izquierdos” interactuando con el metal de la reacción, las parejas mixtas (un derecho con un izquierdo) se vuelven muy lentas e ineficientes para trabajar. Esto deja el camino libre para que las parejas puras hagan todo el trabajo rápido, logrando que el producto final sea muchísimo más puro que el molde original. A este salto técnico lo bautizó como “efecto no lineal”.
Por su parte, Kenso Soai dio el paso definitivo al crear una reacción que se alimenta a sí misma (autocatálisis). Soai inventó un proceso químico donde la molécula final que se produce actúa como su propio molde para fabricar más copias idénticas. Lo verdaderamente sorprendente de su experimento fue que, al iniciar la reacción con una ventaja casi invisible de la molécula “derecha” (apenas un 0,00005 % de exceso), el proceso multiplicó esa pequeña diferencia una y otra vez de forma automática. Al final, más del 99,5 % del producto era de una sola versión. Fue la primera vez en la historia que un químico logró que de una mezcla casi equilibrada surgiera una sola “mano” dominante, replicando en un tubo de ensayo el origen mismo de la química de la vida.
Acerca del Nobel de Química
El Premio Nobel de Química 2026, destaca la transición exitosa de una teoría compleja hacia herramientas industriales tangibles. Con este premio se ha reconocido a grandes figuras como Marie Curie, en 1911, por sus investigaciones sobre la radiactividad y el descubrimiento del radio y el polonio, así como a 202 científicos y científicas que han revolucionado este campo de la ciencia.
El entendimiento de los efectos no lineales y el dominio de la autocatálisis asimétrica han dotado a los químicos corporativos de métodos precisos para optimizar la fabricación de sustancias puras. Hoy en día, las bases sentadas por Kagan y Soai son esenciales para cualquier compañía que manufacture productos destinados a interactuar de manera segura con organismos vivos, desde el sector farmacéutico hasta la síntesis de sabores comerciales, esencias y compuestos agrícolas.
Reportado por Juan Alejandro Quiroga Hernández.
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