El gobierno hizo el anuncio y definió una estrategia para enfrentarlo. La temporada podría ir hasta mediados de 2027.

El Fenómeno de El Niño ya está en Colombia, según lo confirmó el director del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), Andrés Herkrath Sanclamente. De acuerdo con él, ya se cumplen las condiciones técnicas para hacer esta declaración oficial.

En la región del Pacífico Ecuatorial se registró una temperatura superficial del mar con una anomalía de +3,49 ºC, lo cual representa un récord en este seguimiento. Además, se completaron cinco trimestres móviles consecutivos de onda cálida, mientras que el Índice Oceánico de El Niño (ONI, por sus siglas en inglés) pasó de 0.5 en el primer trimestre de acoplamiento a 2.2 cinco meses después.

Las autoridades han señalado que no se trata de una oscilación menor, sino de “un evento de intensidad fuerte a muy fuerte con 83% de probabilidad de mantenerse al menos hasta marzo de 2027”, según Herkrath. Se estima que la duración del fenómeno se extienda hasta el final del primer semestre de ese año.

Comportamiento de las lluvias y riesgos territoriales

El gobierno explicó que la presencia de El Niño no elimina por completo las lluvias. Durante octubre y noviembre, correspondientes a la segunda temporada invernal, se prevén precipitaciones por debajo de los promedios esperados, con especial afectación en las regiones Andina, Pacífica y Caribe, proyectando a diciembre como el mes de mayor déficit.

El director del Ideam, explicó que “prepararse solo para la sequía e ignorar crecientes deslizamientos e inundaciones de esta temporada sería un error”. La reducción de lluvias se venía registrando desde marzo, y para mayo la probabilidad de consolidación hacia finales de año alcanzaba el 96%. En ese periodo, las alertas por incendios forestales se incrementaron de 7 a 90 en un lapso de 15 días.

Ante este escenario, Fabio Arjona Hincapié, ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, aseguró que el Gobierno anterior no tomó las medidas necesarias para prepararse ante el choque que originará el fenómeno climático.

Por eso, el gobierno conminó a consolidar una gestión del riesgo acorde a las amenazas. A través de la Directiva Presidencial 03 del 22 de septiembre se ordenó la actuación coordinada con metas fijadas al 30 de noviembre para disponer de las capacidades operativas antes del periodo más crítico.

El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, David Tamayo Roldánse, explicó que la administración definió todo el marco para enfrentar el desafío. 

Dentro del marco de respuesta acordado, los alcaldes deberán convocar sus Consejos Municipales de Gestión del Riesgo, actualizar estrategias de respuesta y planes de contingencia, asegurar fuentes alternas de agua y mantener vigentes convenios con cuerpos de bomberos.

De otra parte, los gobernadores tendrán que convocar los consejos departamentales, prestar acompañamiento a municipios con menor capacidad e inventariar el personal y equipos disponibles.

Para el ejecutivo nacional, es necesario que los ministerios de Minas y Energía, Ambiente, Agricultura, Vivienda y Salud, junto con Defensa, Transporte e Interior, coordinen las áreas de energía, ecosistemas, alimentos, agua potable, movilidad, salud y seguridad. Asimismo, la UNGRD consolidará la hoja de ruta e integrará la información en una sola plataforma.

Finalmente hubo un llamado a las empresas de servicios públicos que, bajo la vigilancia de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, deben activar sus planes de emergencia.

Plan de choque y sector energético

Para mitigar los riesgos sobre el sector eléctrico y evitar situaciones de desabastecimiento o apagón, se definió un plan de choque con fecha límite al 31 de diciembre. La estrategia abarca cuatro líneas de acción: ahorro de consumo, disponibilidad de combustibles y gas y despacho de plantas térmicas.

Entre las decisiones normativas adoptadas se destacan el Decreto 1491 del 6 de octubre, que permite a las plantas térmicas abastecerse de más de un agente ante situaciones de contingencia, y el plan “Energía Ya”, el cual incluye incentivos tarifarios para usuarios que reduzcan su consumo en más de un 10% respecto a su meta.

Se enfatizó la necesidad de prevenir y coordinar acciones antes de la llegada de las etapas más críticas.

La ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda Arango, destacó la importancia de la coordinación interinstitucional para garantizar el abastecimiento energético durante el fenómeno y asegurar que el plan de choque se cumpla oportunamente.