Un estudio realizado a cerca de 4.000 personas en todo el país revela que la discriminación por edad afecta de forma desproporcionada a los sectores más vulnerables, se agrava con los años y desencadena un preocupante ciclo de reproducción socio-conductual.
La discriminación por motivos de edad, conocida como edadismo, no impacta a todos los colombianos por igual. En el país, esta barrera sociocultural se ensaña con mayor fuerza sobre las mujeres, las personas residentes en zonas rurales, aquellos con menor nivel de escolaridad y quienes perciben ingresos inferiores a un salario mínimo o se encuentran en condición de pobreza.
Así lo revela la Encuesta Nacional de Edadismo 2026, cuyos resultados fueron presentados este viernes por la Academia Nacional de Medicina, la Universidad de la Costa (CUC), la Universidad de Pamplona y el programa Longevidad Saludable. El informe se basó en una muestra nacional de 3.920 personas de todas las regiones de Colombia, con un promedio de edad de 44,2 años y una representación mayoritariamente femenina.
Pobreza y brecha de género: el rostro del edadismo
Los hallazgos del informe demuestran una clara intersección entre la vulnerabilidad socioeconómica y el sesgo por edad. En la población general, las actitudes edadistas son predominantemente más altas hacia las mujeres y en sectores rurales o de baja escolaridad e ingresos.
Entre los adultos mayores (60 años o más), factores como mantenerse activos laboralmente o estar estudiando actuaron como escudos protectores, reportando menores índices de discriminación en comparación con sus pares inactivos.
- Atención en salud: la tendencia a atribuir los síntomas o malestares únicamente a la edad del paciente.
- Exclusión e inclusión digital: dificultades y barreras de adaptación a las nuevas tecnologías.
- Edadismo institucional: obstáculos normativos y procedimentales en servicios públicos y privados.
El efecto espejo: de víctimas a victimarios
Uno de los aportes teóricos y estadísticos más alarmantes de la investigación es la comprobación de un mecanismo de reproducción socio-conductual. Los datos reflejan una correlación positiva directa entre haber sido víctima de edadismo y manifestar una tendencia a actuar de manera edadista hacia los demás.
En palabras simples, quienes sufren discriminación por edad tienden a internalizar y replicar estos sesgos en sus interacciones, alimentando un ciclo de retroalimentación donde la victimización sufrida incrementa la propensión a ejercer violencia simbólica o relacional contra otros grupos o generaciones.
Así se comporta el sesgo en el país
El informe expone profundos contrastes en el comportamiento del edadismo según las dinámicas geográficas y sociales de Colombia:
- Amazonía-Orinoquía: registra los indicadores más críticos de discriminación cotidiana. Encabeza los reportes de edadismo en salud, exclusión en decisiones familiares, barreras tecnológicas y altos índices de autodiscriminación y estereotipos intergeneracionales.
- Bogotá: presenta un comportamiento dual. Muestra una de las cifras más altas de edadismo total experimentado por adultos mayores e irrespeto social; sin embargo, reporta los niveles más bajos de autodiscriminación, menor edadismo interpersonal y menos estereotipos en la población general.
- Región Pacífico: comparte con Bogotá los índices más elevados de edadismo experimentado en personas mayores, aunque la población general de la zona registra menor presencia de estereotipos y buenos puntajes de respeto social.
- Región Atlántica: muestra un panorama productivo favorable. Se consolida como una de las zonas con menor edadismo laboral del país y, junto con Bogotá, presenta la menor prevalencia de conductas edadistas en la población general.
- Centro-Occidente: registra un desempeño positivo, destacando con los menores niveles de edadismo percibido en los servicios de salud para mayores de 60 años y sólidos indicadores de respeto.
- Centro-Oriente: reporta —junto a la Amazonía-Orinoquía— la mayor carga de reacciones emocionales negativas frente a la vejez (frustración, aburrimiento o sensación de fragilidad), así como sesgos elevados en interacciones intergeneracionales.
Hacia una matriz de políticas públicas
Frente a este escenario, los investigadores advierten que las políticas gubernamentales universales no son suficientes para erradicar el fenómeno.
“Traducir los hallazgos cuantitativos y territoriales en acciones de política pública exige un enfoque analítico capaz de intervenir en las causas profundas del edadismo. Se requieren acciones gubernamentales focalizadas”, afirmó Juan-Manuel Anaya, profesor investigador de la Universidad de la Costa.
Por su parte, Andrés Gómez, docente de la Universidad de Pamplona, confirmó que el equipo investigador entregará una matriz de acción estratégica dirigida al Ministerio de Salud y Protección Social, al Ministerio de Educación Nacional y a las secretarías territoriales de planeación y salud para intervenir en la inclusión digital, la atención sanitaria y la protección de los grupos con menor ingreso y escolaridad en Colombia.
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