Producción, derechos de autor y conciertos abren oportunidades para artistas y empresas de la ciudad.

Perro Negro pasó de poner canciones a producirlas. La expansión de la discoteca hacia el negocio musical fue uno de los temas que Alejandro Cardona, fundador del establecimiento, y Maki Váez, director de A&R para Región Andina y Centroamérica de Warner Chappell Music, abordaron en el Foro Antioquia 2026 de Forbes Colombia.

Durante el panel Medellín, la capital mundial del FLOW, realizado el 30 de septiembre, los participantes examinaron las oportunidades que la música abre para compositores, productores, empresarios y profesionales del entretenimiento. También señalaron desafíos para sostener esa actividad: entender las fuentes de ingresos, organizar equipos y contar con escenarios donde los artistas puedan ampliar su audiencia.

El caso de Perro Negro muestra cómo una marca de la vida nocturna puede ampliar su actividad hacia la producción musical. La conversación también puso sobre la mesa las diferencias entre acumular reproducciones en plataformas y conseguir que el público compre una entrada.

Vea aquí el panel completo:

De la discoteca a la producción musical

Cardona recordó la exposición internacional que recibió Perro Negro después de la visita de Bad Bunny en noviembre de 2022 y del lanzamiento de la canción que lleva el nombre del establecimiento, interpretada por el puertorriqueño y Feid.

El tema forma parte de Nadie sabe lo que va a pasar mañana, publicado el 13 de octubre de 2023. Según el empresario, la canción apareció cuando estaban abriendo en Miami. Algunos visitantes llegaron a pensar que la discoteca pertenecía a Bad Bunny y que esa era la razón de la mención.

La visibilidad también elevó las expectativas sobre el local original de Medellín. Cardona contó que hubo visitantes que esperaban encontrar un establecimiento de varios pisos y se sorprendían con un espacio que describió como de aproximadamente 100 metros cuadrados.

La relación de la marca con el reguetón les permitió explorar otra actividad. Encontraron referentes en clubes de música electrónica que habían creado sellos discográficos y en experiencias anteriores del género en Puerto Rico.

“Empezábamos a ser parte de la cultura del reguetón”, explicó Cardona. A partir de ese reconocimiento, decidieron crear canciones y colaborar con artistas.

Durante el panel, el empresario confirmó la firma con Rimas y la publicación de música bajo el nombre de Perro Negro. El proyecto sumó el EP Dale Duro Vol. 1, cuya ficha en Apple Music registra el lanzamiento el 1 de octubre de 2026, con cinco canciones y créditos de Rimas Entertainment.

La apuesta incorpora la producción musical a la actividad de la marca. Cardona explicó que los usuarios ya pueden encontrar en las plataformas un perfil de Perro Negro con canciones propias y colaboraciones con otros artistas.

Los ingresos detrás de una canción

Para Váez, los jóvenes que comienzan en Medellín tienen referencias cercanas de artistas que han construido carreras profesionales. Eso les permite reconocer desde temprano la necesidad de organizar su trabajo y entender cómo funciona el negocio.

La preparación incluye conocer los derechos asociados con la música. El ejecutivo distinguió entre los ingresos de una grabación, vinculados con sellos y distribuidores, y los que corresponden a la composición. Warner Chappell trabaja en el ámbito editorial con autores y compositores.

Váez sostuvo que comprender esas fuentes de ingresos ayuda a los creadores a reconocer las posibilidades económicas de su trabajo.

La organización del equipo es otra parte de esa preparación. Un proyecto musical puede requerir representación, producción audiovisual, mercadeo, imagen, asesoría legal y gestión, entre otras funciones.

Cardona describió cómo el grupo de amigos que empieza apoyando a un cantante puede convertirse en una empresa. Váez señaló que algunos artistas consolidados conservan en sus equipos a personas que los acompañaron desde el comienzo. La formación de esos colaboradores permite atender las exigencias que aparecen con el crecimiento de una carrera.

Las reproducciones no aseguran llenar un concierto

Las plataformas digitales permiten observar el alcance de la música, pero los panelistas coincidieron en que esas cifras no bastan para conocer la capacidad de convocatoria de un artista.

Desde su experiencia, Váez destacó la respuesta del público durante una presentación. Incluso una audiencia pequeña puede ofrecer señales valiosas cuando existe una conexión fuerte con quien está en el escenario.

Cardona relató que ha visto artistas con muchas reproducciones que tienen dificultades para convocar a sus conciertos y otros con cifras digitales menores que consiguen llenar sus presentaciones.

“Entonces hay otro tipo de conexión con el público ahí”, expresó.

Váez sostuvo que las presentaciones en vivo ayudan a fortalecer la conexión entre el artista y su público. También destacó su importancia para los compositores, que pueden recibir regalías cuando sus canciones se interpretan en público.

La convocatoria presencial aporta información para quienes acompañan una carrera: permite observar si la atención que recibe la música se traduce en personas dispuestas a asistir a un espectáculo.

El salto entre una discoteca y un gran escenario

Cardona señaló una necesidad de espacios de aforo intermedio en Medellín, especialmente para públicos de alrededor de 800 a 1.200 personas. En su diagnóstico, algunos proyectos encuentran un salto demasiado grande entre presentarse en una discoteca pequeña y asumir un concierto de miles de asistentes.

Váez coincidió en que una oferta más diversa de escenarios ayudaría a atraer artistas en etapas intermedias de crecimiento. También podría abrir oportunidades para que músicos locales participen como invitados o encargados de iniciar los espectáculos.

Con escenarios de distintos tamaños, los artistas pueden llegar a más personas sin asumir de entrada el riesgo de llenar un recinto de miles de asistentes.

Cardona pidió, además, mayor apoyo a promotores y escenarios para facilitar la realización de conciertos. Durante la conversación resaltó el riesgo económico de esa actividad y la importancia de que quienes la hacen posible puedan continuar trabajando.

Preparar a quienes sostienen la industria

Los participantes mencionaron el Medellín Music Lab como una iniciativa para formar talento alrededor de la música. El 18 de marzo de 2026, la Alcaldía anunció que 420 artistas iniciarían su proceso de formación en el programa.

Ambos destacaron la necesidad de desarrollar capacidades para las distintas labores que acompañan un proyecto musical. A medida que crece un artista, su equipo debe responder a nuevas responsabilidades comerciales, creativas y administrativas.

Cardona invitó a apoyar la música nueva, mientras Váez recomendó a quienes empiezan trabajar con paciencia, profesionalismo y conocimiento del negocio.

El recorrido de Perro Negro muestra cómo el reconocimiento de una marca puede abrirle espacio en la producción musical. Para los artistas que empiezan, crecer también exige entender cómo cobrar por su música, contar con un equipo preparado y encontrar escenarios donde conectar con nuevos seguidores.

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