La compañía colombiana comercializa más de 60.000 celulares al año, opera en Colombia y Estados Unidos y busca acercarse a los US$30 millones en ventas en 2027, con Miami como plataforma para expandirse en América Latina.

Lo que comenzó en Bogotá en 2015 como una apuesta por profesionalizar la comercialización de teléfonos usados se ha convertido en una operación internacional que proyecta ventas cercanas a US$24 millones este año. Celucambio, la compañía colombiana especializada en tecnología reacondicionada, pasó de construir un mercado para estos dispositivos en Colombia a desarrollar un negocio que conecta la venta directa con la distribución mayorista en Estados Unidos y América Latina.

Actualmente, la empresa comercializa más de 60.000 celulares usados al año y cuenta con aproximadamente 60 empleados entre Colombia y Estados Unidos. En Colombia, donde nació y consolidó inicialmente su modelo de negocio, tiene 12 puntos de venta y proyecta alcanzar 20 durante el próximo año.

Ahora bien, ampliar la operación supone un reto que va más allá de abrir nuevas tiendas o llegar a otros mercados: mantener la rentabilidad mientras aumenta el volumen del negocio. Según Ricardo Betancourt, cofundador de Celucambio, la compañía alcanzó ese objetivo desde su tercer mes de operaciones. Desde entonces, sostener ese equilibrio ha sido una de las claves de su estrategia de crecimiento.

Miami, la puerta hacia América Latina

La apuesta por crecer más allá de Colombia llevó a Celucambio a establecer una operación en Miami, desde donde desarrolla su negocio de distribución mayorista de dispositivos usados y reacondicionados. La ciudad funciona como punto de conexión entre el mercado estadounidense y América Latina, y le permite a la compañía ampliar su alcance comercial sin limitarse a la venta directa en tiendas.

Pero expandirse también implica resolver una de las principales exigencias de este negocio: disponer de capital suficiente para mantener inventario sin comprometer la rentabilidad. Ricardo Betancourt, cofundador de Celucambio, explica que ese equilibrio ha sido uno de los mayores desafíos de la compañía, que alcanzó rentabilidad desde su tercer mes de operaciones.

“Uno de los retos era crecer siendo rentables. Evidentemente, en una operación donde se necesita mucho flujo de caja para operar, eso era uno de los grandes retos y por eso muchas compañías de la industria levantan grandes capitales de inversión”, explica Betancourt en entrevista con Forbes Colombia.

Para responder a ese desafío, la compañía incorporó tecnología a sus procesos de inventario. El seguimiento en tiempo real de la rotación de los equipos le permite identificar cuáles tienen mayor demanda y orientar las compras de acuerdo con ese comportamiento. Así, la gestión del inventario se convirtió en una pieza central de su estrategia para crecer sin destinar grandes cantidades de capital a dispositivos con menor salida.

Una colombiana con ambición global

Con operaciones en ambos países, Celucambio proyecta acercarse a los US$30 millones en ventas el próximo año. Para alcanzar esa cifra, la compañía busca ampliar su presencia física y avanzar en el mercado de consumidor final.

En Colombia, el plan es pasar de 12 a aproximadamente 20 puntos de venta. En Miami, la empresa proyecta abrir una nueva ubicación dentro de un centro comercial, mientras continúa desarrollando su negocio mayorista hacia América Latina.

La apuesta coincide con una oportunidad para el mercado de reacondicionados: la diferencia entre el precio de los smartphones nuevos de gama alta y el de los equipos que ya han sido utilizados y reacondicionados. Para Betancourt, esa brecha puede llevar a más consumidores a considerar estos dispositivos como una alternativa para acceder a tecnología de alta gama.

“Cada nueva generación de smartphones está llevando los precios de los equipos de gama alta a niveles mayores. Esto está haciendo que cada vez más consumidores consideren un equipo reacondicionado como una alternativa inteligente para acceder a tecnología de alta gama a un precio más competitivo”, señala.

Lo que comenzó como una apuesta por profesionalizar la comercialización de celulares usados hoy busca abrirse paso en un mercado mucho más amplio. Con Miami como plataforma de expansión, Celucambio apuesta por convertir la segunda vida de los dispositivos en una oportunidad de negocio que trascienda las fronteras colombianas.

Le puede interesar también: Gilinski formaliza el control de decisiones clave en Nutresa con un acuerdo entre sus accionistas