María Fernanda Galeano y Alejandro Olaya abordaron los desafíos de financiar la innovación y conectarla con las empresas en el Foro Antioquia 2026 de Forbes Colombia.
La financiación pública puede ayudar a que una tecnología salga del laboratorio y se pruebe en condiciones reales. Cómo orientar esos recursos y conectar la investigación con las empresas fue el centro del panel Una mirada empresarial de desarrollo, que reunió a María Fernanda Galeano, Secretaria de Desarrollo Económico de la Alcaldía de Medellín, y Alejandro Olaya, Gerente Seccional Antioquia de la ANDI, en el Foro Antioquia 2026 de Forbes Colombia.
Durante la conversación, realizada el 30 de septiembre, Galeano destacó la apuesta de la ciudad por el pago por resultados. Olaya puso sobre la mesa dos dificultades para aprovechar las capacidades científicas de la región: encontrar los grupos de investigación adecuados y acordar quién tendrá los derechos sobre las soluciones que empresas y universidades desarrollen juntas.
Ambas perspectivas apuntaron a una misma necesidad: facilitar que el conocimiento responda a problemas de las empresas y encuentre oportunidades de aplicación.
Vea aquí el panel completo:
Financiar avances que puedan comprobarse
“Estamos impulsando el pago por resultados, porque definitivamente estamos convencidos que seguir invirtiendo recursos, y recursos públicos, el recurso de todos, sin resultados no tiene sentido”, afirmó Galeano.
La secretaria presentó el Fondo Distrital de Ciencia, Tecnología e Innovación como un instrumento para materializar la política de la ciudad. Según explicó, su alcance comprende desarrollo económico, sostenibilidad ambiental, transformación digital y desarrollo social.
Ese propósito tiene una aplicación en FutuMed, la estrategia de Ruta N para probar tecnologías e innovaciones en entornos reales. El 30 de abril de 2026, la Alcaldía anunció una convocatoria con una inversión prevista de $6.000 millones, dirigida a startups, empresas, consorcios, centros de investigación y universidades.
La documentación oficial del programa establece que el esquema de pago por resultados contempla un desembolso inicial de hasta el 20% para poner en marcha las iniciativas. Los pagos restantes se realizan a medida que se cumplen hitos experimentales verificables, con la participación de un tercero externo y especializado.
La diferencia es relevante para entender qué se financia: los hitos permiten comprobar el avance de las pruebas. Una validación tecnológica aporta evidencia sobre el desempeño de una solución; su comercialización depende también de encontrar compradores y desarrollar un modelo de negocio viable.
Galeano sostuvo que los proyectos deben ayudar a resolver retos de ciudad y fortalecer las capacidades del talento local. Para lograrlo, destacó la participación de universidades, empresas e instituciones tanto en la ejecución como en la definición de cómo avanzar.
La dificultad de encontrar un aliado
Olaya describió un ecosistema regional dinámico en investigación y emprendimiento, cuya conexión con las grandes compañías todavía puede ampliarse.
Una de las barreras que señaló es el desconocimiento de las capacidades disponibles. Según explicó, las empresas no siempre saben con qué universidad o grupo de investigación deberían cooperar.
Ese problema puede frenar el inicio de un proyecto: la compañía tiene una necesidad, pero requiere identificar quién cuenta con el conocimiento para abordarla. Del lado académico, el desafío es acercar esas capacidades a posibles socios empresariales.
La segunda dificultad que desarrolló Olaya fue la negociación de acuerdos de propiedad intelectual. Las condiciones para utilizar y explotar los resultados forman parte de la relación entre quienes investigan y quienes buscan incorporar una solución a su actividad.
En ese punto, ambos panelistas destacaron el Comité Universidad Empresa Estado (CUEE) como un espacio para acercar actores. Galeano señaló que esa conversación debe facilitar el paso del conocimiento académico a las empresas, con el acompañamiento del sector público.
Innovar bajo la presión del mercado
Para Olaya, competir internacionalmente aumenta la necesidad de construir alianzas con grupos de investigación, centros tecnológicos y startups. Las empresas se exponen a otras exigencias y deben encontrar formas de diferenciar sus productos y servicios.
La presión también existe para quienes permanecen en el mercado local. Los competidores extranjeros pueden llegar a Colombia y disputar los mismos clientes.
“Las que creen que si no van al mundo el mundo no va a llegar a Colombia —el mundo también viene a Colombia—, pues necesitan tener innovación en el centro de su estrategia de competitividad”, sostuvo.
Su planteamiento vincula la innovación con decisiones del negocio: agregar valor para el cliente, desarrollar una oferta diferenciada y responder a requisitos ambientales y regulatorios.
Olaya también destacó que las compañías innovan de distintas maneras. Algunas trabajan a partir de investigación y desarrollo; otras introducen cambios en sus modelos de negocio o colaboran con emprendedores. Esa diversidad exige que el acompañamiento se adapte a las características de cada organización.
Proteger un desarrollo con sentido comercial
Las patentes y los licenciamientos fueron otro punto de la conversación. Olaya explicó que la decisión de patentar debe considerar qué uso tendrá el desarrollo y cómo podría generar ingresos.
Señaló los costos de administración y mantenimiento de las patentes, y mencionó los secretos empresariales como otra forma de proteger las innovaciones. Para una compañía, elegir el mecanismo adecuado requiere examinar su estrategia y el mercado al que se dirige.
En Colombia, la Superintendencia de Industria y Comercio distingue entre patentes de invención, con veinte años de protección, y patentes de modelo de utilidad, con diez años.
La posibilidad de proteger una creación acompaña su desarrollo comercial. También se necesita establecer quién podría comprarla, utilizarla o licenciarla, y bajo qué condiciones.
Al cierre, Galeano señaló los instrumentos de financiación y los incentivos tributarios como oportunidades para estimular la actividad empresarial. Olaya pidió que la ciencia y la innovación tengan mayor presencia en las decisiones políticas del país.
La apuesta de Medellín enfrenta, así, dos tareas relacionadas: comprobar que los proyectos funcionan y facilitar que alguien pueda aprovecharlos. Los hitos de financiación permiten evaluar las pruebas; los acuerdos con empresas y usuarios determinarán hasta dónde pueden llegar sus aplicaciones.
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