Enpal ha capacitado a más de 500 electricistas colombianos para incorporarlos a su operación en Alemania, donde la escasez de trabajadores cualificados amenaza con convertirse en un obstáculo para la transición energética.
La transición energética de Alemania no depende únicamente de paneles solares, bombas de calor o nuevas tecnologías. También necesita trabajadores que sepan instalarlos. Ante la falta de mano de obra cualificada, Enpal, una empresa alemana de tecnologías limpias valorada en más de US$1.000 millones, encontró en Colombia una fuente de talento para ampliar su capacidad operativa.
La compañía ha capacitado a más de 500 electricistas colombianos para incorporarlos a su plantilla en Alemania, donde trabajan en la instalación de sistemas fotovoltaicos, bombas de calor y otras soluciones de energía renovable en viviendas particulares.
El programa busca responder a una necesidad concreta del negocio: disponer de suficientes técnicos para ejecutar las instalaciones que requiere la transición energética. Para conseguirlo, Enpal no se limita a contratar trabajadores formados en otros países, sino que participa en su preparación técnica, lingüística y administrativa antes de su traslado.
La empresa asume hasta 20.000 euros por persona en gastos relacionados con vuelos, cursos, alojamiento y trámites administrativos. A ese monto se suman los 12.000 euros que cuesta el programa de capacitación, de acuerdo con la información publicada por la compañía.
La inversión puede alcanzar así los 32.000 euros por trabajador, un desembolso que Enpal considera necesario para garantizar la disponibilidad de personal cualificado.
De Colombia a Alemania: cómo funciona el programa
El proceso comienza en Colombia con una selección de candidatos y una etapa preparatoria que dura, en promedio, seis meses. Durante ese periodo, Enpal financia cursos de alemán y ayuda a los aspirantes con los trámites para homologar su licencia de conducción, obtener el visado y avanzar en el reconocimiento de sus títulos profesionales.
La compañía trabaja en esta iniciativa con el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), en el marco de la cooperación entre Colombia y Alemania en materia migratoria.
Una vez llegan a Berlín, los trabajadores ingresan a la Academia Enpal, donde reciben seis semanas de formación inicial. Allí estudian la normativa y los estándares de seguridad alemanes, además de los conocimientos técnicos que necesitan para desempeñarse en el mercado local.
Sin embargo, el proceso no termina con esa primera etapa. Los electricistas deben completar entre cinco y 11 meses adicionales de formación y prácticas mientras concluye el reconocimiento de sus títulos profesionales. Desde su llegada a Alemania cuentan con un contrato de trabajo indefinido y reciben un salario.
Una inversión para resolver la falta de trabajadores
Para Enpal, el programa forma parte de una respuesta a una limitación que afecta directamente su operación. Paul Hauer, director de la academia fundada en 2017, explica que la institución se concentra en la capacitación avanzada de personas que ya son electricistas, en lugar de formarlas desde cero.
La necesidad es operativa: la compañía requiere más trabajadores capacitados para ejecutar sus instalaciones y ha optado por desarrollar programas propios de formación para ampliar la disponibilidad de talento.
Según Annika Formanek, responsable del programa de Enpal para América Latina, alrededor del 90 % de quienes comienzan la capacitación permanece en la empresa. En su plantilla de aproximadamente 1.200 electricistas también trabajan cerca de 50 brasileños.
La experiencia con Colombia ha llevado a la compañía a concentrar su estrategia en un solo país. Formanek explica que gestionar el proceso con una única procedencia facilita la coordinación de la selección, la preparación y los trámites migratorios.
La inversión, sostiene Hauer, responde a la necesidad de contar con personal motivado y bien formado en un contexto de escasez de trabajadores.
El reto de conseguir talento para la transición energética
La necesidad de Enpal se enmarca en un desafío más amplio para Alemania. Según cálculos del Instituto para la Investigación del Mercado Laboral y Profesiones (IAB), el país necesitará 160.000 trabajadores cualificados adicionales de aquí a 2030 únicamente en el sector de la transición verde.
En particular, los técnicos que instalan sistemas fotovoltaicos y turbinas eólicas se han convertido en un cuello de botella para la electrificación, de acuerdo con el Instituto de la Economía Alemana.
La escasez de estos perfiles plantea un problema que va más allá de la disponibilidad de equipos o de la inversión en infraestructura: sin suficientes trabajadores para poner en funcionamiento las tecnologías, el despliegue de soluciones renovables puede ralentizarse.
En ese escenario, la formación internacional se convierte en una alternativa para las empresas que necesitan ampliar sus equipos.
Reportado por Luisa Triana
Con información de EFE
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