Los disturbios del sábado dejaron 1.500 comercios vandalizados o saqueados, según la Federación del Comercio y de la Distribución. Las autoridades reportan 2.000 detenidos y 600 policías, gendarmes y bomberos heridos, mientras las tensiones continuaron este domingo en varias ciudades.
Las protestas contra el encarecimiento de la vida en Francia dejaron un saldo de cientos de millones de euros en daños materiales, después de que grupos violentos saquearan comercios, incendiaran edificios públicos y se enfrentaran con las fuerzas del orden en varias ciudades del país. La magnitud de los destrozos y las críticas a la respuesta policial aumentan la presión sobre el presidente Emmanuel Macron y su Gobierno, a seis meses de las elecciones presidenciales.
Alexandre Bompard, presidente de la Federación del Comercio y de la Distribución (FCD) y consejero delegado de Carrefour, estimó este domingo que las pérdidas ocasionadas por los disturbios ascenderán a cientos de millones de euros. Según sus declaraciones al canal BFMTV, alrededor de 1.500 establecimientos fueron saqueados o vandalizados en el país.
En Carrefour, una cincuentena de tiendas resultaron afectadas y unas 20 fueron saqueadas y vandalizadas. Bompard pidió acelerar los procedimientos de indemnización para ayudar a los comerciantes perjudicados y reclamó mayores garantías de protección para el sector.
La dimensión de los daños comenzó a hacerse visible este domingo, cuando los equipos de limpieza y reparación trabajaban para retirar los restos de los enfrentamientos. En Lyon, la Oficina de Turismo, instalada en un edificio histórico de 174 años en la plaza Bellecour, quedó reducida a una estructura calcinada.
En Limoges, el incendio del Ayuntamiento, un edificio del siglo XIX inaugurado en 1883, quedó bajo control durante la mañana, después de que las llamas alcanzaran las plantas superiores y provocaran el derrumbe de la cubierta. Los consistorios de Marsella y Lille también sufrieron daños, mientras que en París hubo comercios saqueados, mobiliario urbano destruido y ataques a establecimientos y edificios.
Dos mil detenidos y cuestionamientos a la respuesta policial
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó este domingo que las fuerzas del orden habían detenido provisionalmente a 2.000 personas por su participación en actos violentos durante las movilizaciones del sábado. El balance también incluye 600 policías, gendarmes y bomberos heridos.
La cifra de detenidos había aumentado durante las horas posteriores a las manifestaciones, por lo que las autoridades advirtieron que se trataba de un balance provisional. El primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó una célula interministerial de crisis para coordinar la respuesta a los disturbios y pidió a las fiscalías solicitar prisión provisional para los arrestados.
La magnitud de los daños abrió, además, una discusión sobre la capacidad de las fuerzas de seguridad para contener los episodios de violencia. El Ministerio del Interior había previsto hasta 150.000 manifestantes antes de la jornada, una cifra que terminó ampliamente superada.
El Gobierno contabilizó 550.000 participantes en las movilizaciones de todo el país, mientras que los organizadores elevaron la asistencia a más de 800.000 personas. En París, la manifestación entre las plazas de la República y de Clichy reunió a 110.000 asistentes, según el Ministerio del Interior.
El Ayuntamiento de París cuestionó el despliegue policial. Lamia El Aaraje, integrante de la dirección municipal, afirmó que las fuerzas del orden quedaron desbordadas en algunos puntos y señaló que los comerciantes afectados exigen explicaciones sobre la falta de protección de sus establecimientos.
Mientras tanto, las tensiones continuaron este domingo. Se registraron nuevos enfrentamientos entre policías y manifestantes en París, Toulouse, Lyon, Rennes y Lille, durante concentraciones convocadas a través de redes sociales. En la capital, las autoridades realizaron controles y desplegaron un dispositivo para intervenir ante posibles alteraciones del orden público.
Las protestas aumentan la tensión política
La jornada de movilizaciones reunió reivindicaciones diversas, desde el aumento del costo de vida y el precio de los combustibles hasta las demandas estudiantiles por mejores condiciones educativas, más becas y mayores recursos para los servicios públicos.
En París, estudiantes denunciaron que las ayudas económicas resultan insuficientes para cubrir sus gastos cotidianos. También hubo reclamos por las condiciones laborales en los hospitales públicos, los salarios y la falta de recursos en centros educativos.
Sin embargo, los actos violentos desplazaron parte de la atención hacia la seguridad y la responsabilidad política por los disturbios. El Gobierno y representantes de la derecha atribuyeron los ataques a grupos de ultraizquierda y delincuentes oportunistas, mientras que el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, rechazó los saqueos y cuestionó la actuación de las fuerzas del orden.
La controversia también alcanzó a la extrema derecha. Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional, pidió a Macron que se disculpe y abandone el cargo. Según Bardella, el dispositivo policial fue insuficiente para responder a la magnitud de las movilizaciones.
El dirigente sostuvo que restablecer el orden debe ser la prioridad política del país y criticó a La Francia Insumisa. Su pronunciamiento se produjo en un contexto electoral en el que Marine Le Pen, líder de su partido y aspirante a la presidencia, figura como favorita en las encuestas.
Macron, por su parte, condenó los actos de violencia y prometió castigos para quienes participaron en los destrozos y saqueos. El presidente tenía previsto dirigirse a los franceses este domingo a las 20:00, hora local, después de reunirse con Lecornu y los ministros encargados de gestionar la crisis.
Reportado por Luisa Triana
Con información de EFE
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