El Kremlin coincidió con el presidente Donald Trump en la urgencia de reabrir las conversaciones sobre estabilidad estratégica, advirtiendo que la ausencia de un marco regulatorio vigente eleva la incertidumbre internacional, aunque condicionó las mesas de trabajo a un formato exclusivamente bilateral.
El gobierno de Rusia manifestó su coincidencia con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, frente a la necesidad de reiniciar los diálogos en materia de control de armas atómicas, aunque delimitó el alcance del formato al señalar que Pekín no debe formar parte de estas conversaciones.
Sobre la postura de Moscú, el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, señaló:
“Estamos convencidos de ello. Lo hemos dicho en reiteradas ocasiones a los más diversos niveles; hemos confirmado la necesidad de una reanudación urgente del diálogo sobre estabilidad estratégica y desarme nuclear”.
En ese sentido, el funcionario remarcó que las discusiones deben desarrollarse “entre nosotros y los estadounidenses”.
Vacío normativo e inclusión de las capacidades europeas
La administración rusa catalogó estas gestiones diplomáticas como «de extrema importancia», argumentando que «en estos momentos de facto carecemos de fundamento legal en esta rama» tras el cese de vigencia de los instrumentos de control previos. Frente a los plazos requeridos para estructurar un nuevo marco regulatorio, Peskov afirmó:
“Por primera vez en muchos años el mundo quedó sin los correspondientes acuerdos, esto es extremadamente peligroso y es necesario con antelación comenzar las negociaciones ya que estas son tan difíciles que tomarán mucho tiempo. Es algo que podemos pronosticar desde ya”.
Asimismo, el portavoz matizó que, al margen de la exclusión de China, “en estas conversaciones no podremos ignorar la existencia de los potenciales nucleares de los países europeos, en primer lugar Reino Unido y Francia”.
El pronunciamiento del Kremlin responde a declaraciones recientes del mandatario estadounidense, quien ratificó su disposición para concretar una reunión con sus pares de China y Rusia orientada a evaluar materias “de armas nucleares y desnuclearización”.
Si bien las autoridades rusas confirmaron que la opción fue abordada en contactos diplomáticos bilaterales, hasta la fecha no existe un acuerdo formal ni una agenda técnica aprobada entre las tres naciones. Por su parte, el gobierno chino ha sostenido su negativa a incorporarse a esquemas de reducción armamentística bajo el argumento de que el volumen de sus reservas estratégicas se ubica por debajo de los inventarios desplegados por Washington y Moscú.
Balance del inventario estratégico global
De acuerdo con las mediciones de la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS) y el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) consolidadas entre 2025 y 2026, Rusia y Estados Unidos concentran cerca del 90 % del arsenal nuclear a nivel global, seguidos en menor proporción por China, Francia y el Reino Unido. El último instrumento bilateral vinculante en esta materia, el tratado START III, perdió vigencia en febrero pasado sin que las partes hayan formalizado mecanismos de sustitución o cronogramas técnicos para un nuevo tratado de control.
Con información de EFE
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