The Click Clack Hotel Bogotá renueva su propuesta de habitaciones llenas de experiencias y diseño creado desde su laboratorio creativo; además, impulsa su icónico rooftop Apache en pleno Parque de la 93 con gastronomía, música y experiencias interactivas.
Una lámpara puede esconder una sorpresa y la almohada de la habitación puede convertirse en una experiencia interactiva para quienes se hospedan, mientras que una noche de música en vivo es motivo suficiente para visitar el hotel sin necesidad de reservar una habitación. Esa es la apuesta de The Click Clack Hotel Bogotá, en uno de los sectores más exclusivos del norte de la ciudad, a pocos pasos del Parque de la 93, que busca fortalecer su posicionamiento en el segmento de lujo a través de una propuesta que integra alojamiento, gastronomía, entretenimiento y diseño.
El establecimiento, el primer hotel de la marca, que abrió hace más de una década, acaba de completar una remodelación que redujo su inventario de 60 a 45 habitaciones. La decisión responde a estudios sobre las preferencias de sus principales públicos, entre ellos viajeros de Estados Unidos, Colombia y México, que mostraron un mayor interés por espacios amplios y atributos asociados al lujo.

“Estamos apostándole mucho más a habitaciones grandes, premium, interactivas y cálidas, esperando un turismo mucho más elevado, que es lo que hoy en día vemos que le interesa a quienes nos visitan en Bogotá y Medellín”, explica Miguel Solanilla, gerente general de The Click Clack Hotel Bogotá.
La intervención tomó aproximadamente año y medio y se ejecutó sin cerrar el hotel. Más que una actualización estética, el proyecto plantea una nueva distribución de la oferta y una revisión de los elementos que diferencian la experiencia de la marca.
Menos habitaciones, más atención al detalle
La reducción del inventario fue una decisión estratégica. Una parte importante de las habitaciones originales correspondía a categorías pequeñas, una configuración que dejó de responder a las preferencias identificadas por la compañía. El hotel optó por privilegiar el espacio y renovar su propuesta visual con madera, texturas, acentos metálicos, acentos de color y luces cálidas.
Las habitaciones incorporan también elementos interactivos que invitan a explorar el entorno. Algunas piezas esconden sorpresas para quienes deciden observar con atención y descubrir los detalles del diseño. La curiosidad, de hecho, es uno de los conceptos que articulan la propuesta.
“Nosotros enfocamos mucho la marca hacia la curiosidad. La intención es que el huésped encuentre estímulos más allá de los servicios básicos de alojamiento y que los objetos, la iluminación y la disposición de los espacios formen parte de una experiencia deliberada”, señala Solanilla.
Esa atención llega hasta el descanso. El hotel ofrece una rutina de bienvenida nocturna denominada cobertura, que incluye accesorios y productos aromáticos pensados para acompañar el sueño. Cada elemento responde a una selección que busca dar coherencia al concepto de bienestar dentro de la habitación.

La apuesta parte de una premisa comercial relevante para la hotelería de lujo. Cuando las características físicas de una habitación pueden encontrarse en distintos establecimientos, la experiencia completa adquiere mayor importancia como factor de diferenciación.
En palabras de Solanilla, el objetivo es que el hotel anticipe las posibles fricciones del huésped, las resuelva y eleve cada interacción. Para ello, la compañía revisa el recorrido del cliente desde la reserva hasta su salida, buscando oportunidades para mejorar el servicio y construir una relación más consistente con la marca. Ese diferencial ha logrado, por ejemplo, que los hoteles de Bogotá y Medellín figuren entre los establecimientos recomendados por la Guía Michelin.
Apache, Kitchen y Concrete amplían la experiencia
La propuesta de The Click Clack Hotel Bogotá también busca atraer a quienes no se hospedan allí. Apache, su icónico Rooftop asociado con la música y la vida nocturna de la capital, está renovando su oferta para recuperar protagonismo mediante nuevos formatos, coctelería y presentaciones en vivo.
Uno de los desarrollos es Apache Saloon, un espacio más íntimo con capacidad aproximada para 25 personas, una carta propia de cócteles y una propuesta gastronómica centrada en bocados. La idea es complementar la oferta del bar principal con un ambiente de mayor privacidad.
A esto se suma Apache Amplificado, un formato de conciertos de aforo limitado que busca acercar a los artistas al público. La programación de 2026 ha incluido presentaciones de Duplat, The Mills y con Superlitio anunciado para octubre.
La mixología también hace parte de esta evolución. Bajo el liderazgo de Daniela Alvarado, más conocida como Dann Drinks, la carta incorpora preparaciones de autor inspiradas en artistas, canciones y referentes del rock. La gastronomía acompaña esa propuesta con opciones pensadas para compartir durante los encuentros sociales.
“Lo que estamos haciendo es ponernos muy en el mapa de las grandes bandas. El reto consiste en actualizar la experiencia sin perder la identidad de Apache, un nombre que conserva reconocimiento entre distintas generaciones de visitantes de Bogotá, y siempre estamos pensando cómo mantenerlo vigente, e ir más allá y ser quien crea la tendencia”, afirma Solanilla.
Kitchen, el restaurante del hotel, también avanza en la renovación de su propuesta. El objetivo es atraer a más clientes externos mediante una oferta gastronómica que incluye desayunos destacados por los huéspedes, además de café de calidad y espacios para reunirse o trabajar.

Para eventos corporativos y sociales, Concrete Park ofrece un salón adaptable a diferentes conceptos y formatos. El hotel cuenta, además, con una sala de juntas privada para reuniones para esos encuentros que merecen aun más exclusividad, o para cerrar un gran negocio.
La combinación de estos espacios permite ampliar las razones para visitar el establecimiento. Una persona puede llegar por un concierto, un desayuno, una reunión de trabajo o un evento, sin que el alojamiento sea necesariamente el motivo principal.
Esta diversificación amplía las oportunidades comerciales del hotel y conecta distintas unidades de negocio bajo una misma identidad.
El laboratorio creativo detrás de la experiencia
Buena parte de los detalles que distinguen a Click Clack se desarrollan en su laboratorio creativo, un equipo que trabaja en productos, conceptos y experiencias para los hoteles de la marca.
Desde objetos de diseño hasta elementos de las habitaciones, el laboratorio busca convertir ideas en componentes concretos de la experiencia. Algunos de esos productos, como las cobijas, las cajas de amenidades y las medias de la marca, e incluso los cinturones de cuero que amarran las cobijas también pueden adquirirse en el design shop.

La máquina dispensadora de premios, o vending machine, ilustra cómo esa creatividad se conecta con decisiones comerciales. Disponible para huéspedes que reservan directamente a través de la página web, permite acceder a beneficios durante la estancia y añade un incentivo a ese canal de venta.
El laboratorio también participa en el desarrollo de eventos temáticos, desde la ambientación hasta los elementos que construyen una experiencia específica. La música, los aromas y los objetos se seleccionan según cada espacio, con el propósito de mantener una identidad reconocible sin ofrecer la misma experiencia en todos los ambientes.
“Nosotros pensamos e ideamos cada detalle de la habitación para que esté pensado de cierta manera. Nuestro objetivo es integrar alojamiento, gastronomía, entretenimiento y diseño en una experiencia que comienza antes del check-in y puede continuar mucho después de salir de la habitación. Esa lógica convierte el diseño en una herramienta que conecta la operación con las expectativas del cliente y no solo como objetos de decoración”, finaliza Miguel Solanilla, gerente general de The Click Clack Hotel Bogotá.
