La fintech busca incorporar más de 5.000 establecimientos a su red en medio de las brechas de inclusión crediticia en Colombia.

En Colombia, acceder a una cuenta bancaria es mucho más común que conseguir financiación. Al cierre de 2025, el 96,5 % de los adultos tenía algún producto de depósito, mientras que el 51,6 % contaba con un producto de crédito o financiación formal. Esa diferencia está abriendo oportunidades para empresas tecnológicas que buscan llevar más alternativas de pago a cuotas directamente a los establecimientos comerciales.

En ese mercado quiere crecer Creditop. La fintech colombiana anunció acuerdos con proveedores financieros que representan más de US$100 millones en capacidad para financiar compras. Con estas alianzas, la compañía busca ampliar las opciones de crédito disponibles para los consumidores y sumar más de 5.000 comercios a su red.

Los US$100 millones corresponden a capacidad de financiación asociada a los acuerdos, no a recursos recibidos por Creditop ni a préstamos efectivamente desembolsados.

Entre los aliados mencionados por la compañía aparecen Bancolombia, con sus alternativas Compra Ahora y Paga Después y Consumo; Nequi, Finandina, Credifamilia, Crédito365, RapiCredit, Welli, MeddiPay, Prami, Gases del Caribe y KOA.

La propuesta consiste en que un establecimiento pueda ofrecer opciones de distintos prestamistas mediante una misma integración tecnológica. Así, cuando un cliente necesita financiar una compra, el comercio no depende exclusivamente de la respuesta de una entidad.

El modelo cobra importancia en actividades como la venta de tecnología, electrodomésticos, artículos para el hogar y servicios de salud, donde el valor de una transacción puede hacer determinante la posibilidad de pagar a cuotas.

El negocio de conectar comercios y prestamistas

Creditop comenzó como una plataforma para comparar créditos de vivienda y vehículos. Sin embargo, las dificultades para escalar ese modelo llevaron a sus fundadores a concentrarse en la financiación en puntos de venta físicos y digitales.

Su negocio actual se basa en una infraestructura que conecta establecimientos comerciales con bancos, compañías de financiamiento y otros proveedores de crédito. La empresa obtiene ingresos mediante licencias de software y, en determinados acuerdos, comisiones relacionadas con la originación de préstamos.

A diferencia de las compañías que financian directamente las compras con sus propios recursos, Creditop se presenta como un intermediario tecnológico que permite consultar varias alternativas. La aprobación y las condiciones del préstamo dependen de la entidad que ofrece el producto financiero.

En agosto de 2025, la compañía anunció una ronda de inversión de US$3,7 millones liderada por Collide Capital, con participación de Clocktower, Alaya Capital, Amador Holdings, Newtopia y Driven VC. En ese momento reportaba más de 300.000 transacciones gestionadas y cerca de $50.000 millones mensuales en créditos procesados a través de su infraestructura.

Ahora asegura haber superado las 500.000 transacciones acumuladas. El aumento muestra una mayor actividad de la plataforma, aunque el anuncio no precisa el valor de los desembolsos realizados durante 2026.

Según cifras compartidas por Creditop, algunos comercios que utilizan su tecnología han registrado aumentos de hasta 26 % en sus ventas, mientras que los desembolsos de financiación han llegado a triplicarse frente al año anterior.

Entre los negocios que utilizan su infraestructura menciona a Alkosto, K-tronix, Sonría, Amoblando Pullman, Refurbi, Corona y Motai.

La oportunidad está en una brecha de acceso

El crecimiento de estas plataformas ocurre en un mercado donde el acceso a productos de depósito ha avanzado mucho más rápido que el acceso al crédito.

El Reporte de Inclusión Financiera 2025, elaborado por la Superintendencia Financiera y Banca de las Oportunidades, señala que 20,3 millones de adultos colombianos tenían algún producto de crédito o financiación formal, equivalentes al 51,6 % de esa población.

Esa medición incluye tanto entidades del sector financiero como proveedores formales no financieros, entre ellos comercios y empresas de telecomunicaciones.

Al considerar únicamente las entidades financieras incluidas en el indicador de acceso al crédito del reporte, la proporción era del 36,1 %. Por su parte, el 23,9 % de los adultos colombianos tenía al menos una tarjeta de crédito.

Las diferencias también son territoriales. Mientras Bogotá registraba un acceso al crédito del 61,6 % bajo ese indicador, en las zonas rurales dispersas llegaba apenas al 12 %.

Estas cifras ayudan a dimensionar el mercado al que apuntan las plataformas de financiación en comercios. Una persona puede tener una cuenta para recibir dinero o realizar pagos digitales, pero no necesariamente disponer de una tarjeta de crédito o de un préstamo aprobado para adquirir un producto.

Para los establecimientos, incorporar distintas opciones de financiación representa una forma de atender esa demanda sin desarrollar por cuenta propia una operación de crédito.

La tendencia también está llevando a otras plataformas tecnológicas a ampliar sus servicios financieros. Bold, por ejemplo, anunció recientemente un crédito de aproximadamente US$11,3 millones con BBVA Spark para fortalecer su oferta de financiación a pequeños y medianos comercios.

Las operaciones responden a necesidades diferentes: mientras Bold busca ampliar el crédito para los establecimientos, Creditop facilita alternativas de financiación para sus compradores. En ambos casos, el crédito está adquiriendo mayor importancia dentro de los servicios que ofrecen las plataformas tecnológicas al comercio.

Más opciones de crédito, pero con costos distintos

La posibilidad de consultar varios prestamistas puede ampliar las alternativas disponibles para una compra. Sin embargo, no significa que todos los solicitantes obtengan financiación ni que las condiciones ofrecidas sean necesariamente más favorables.

En octubre de 2026, la Superintendencia Financiera estableció un límite de usura del 28,59 % efectivo anual para el crédito de consumo y ordinario, y del 66,66 % para el crédito de consumo de bajo monto. Se trata de modalidades diferentes, y esos porcentajes no representan necesariamente las tasas cobradas por los aliados de Creditop.

El costo de una compra financiada depende de las condiciones del producto, la tasa aplicable, el plazo y los demás cargos que correspondan. Por eso, disponer de varias alternativas resulta útil en la medida en que el comprador pueda conocer y comparar sus condiciones.

La discusión ocurre mientras las autoridades financieras siguen de cerca el endeudamiento de los hogares. En su Reporte de Estabilidad Financiera del primer semestre de 2026, el Banco de la República señaló que las obligaciones de los hogares habían aumentado, especialmente con entidades no vigiladas por la Superintendencia Financiera, elevando su carga financiera desde enero de 2025.

El informe destacó la importancia de vigilar tanto el crecimiento como la calidad de esas carteras. Se trata de un desafío general del mercado crediticio, que adquiere relevancia a medida que surgen nuevos canales y proveedores de financiación.

El reto de convertir los acuerdos en desembolsos

Con las nuevas alianzas, Creditop pretende extender su infraestructura a más de 5.000 comercios adicionales. También plantea que los establecimientos puedan desarrollar líneas de financiación apoyándose en su tecnología, sin operar directamente como entidades bancarias.

La expansión supone un nuevo paso para una compañía que, después de modificar su modelo de negocio, consiguió inversión internacional y aumentó el número de transacciones gestionadas.

El alcance económico de esta etapa dependerá del volumen de crédito que efectivamente se origine a través de los acuerdos, de la incorporación de nuevos establecimientos y de las condiciones que reciban los consumidores.

Para Creditop, la oportunidad está en convertirse en la conexión tecnológica entre comercios y prestamistas. Para el mercado colombiano, la expansión de estas soluciones plantea una cuestión más amplia: cómo facilitar el acceso a financiación en el momento de la compra sin perder de vista su costo y la capacidad de pago de quienes la utilizan.

Elaborado por Sebastián Tovar

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