Joe Lonsdale, cofundador de Palantir, respalda una startup con planes ambiciosos: crear un centro de cría de monos a gran escala para garantizar una cadena de suministro nacional destinada a pruebas biomédicas.

La firma de capital riesgo 8VC, propiedad del multimillonario Joe Lonsdale, invirtió en una empresa emergente dedicada a la experimentación con animales, fundada por el exdirector de operaciones de una compañía que recibió la mayor multa impuesta jamás en Estados Unidos por infringir la Ley de Bienestar Animal (Animal Welfare Act).

Safer Human Medicine (SHM), fundada en 2023 por Jim Harkness —un veterano en el sector de la experimentación con animales—, tiene como objetivo criar cerca de 30,000 monos destinados a la investigación médica. Hasta la fecha, la firma recaudó US$28 millones; de esta cifra, 8VC —la empresa de Lonsdale— aportó US$20 millones en 2023, indican diversas fuentes cercanas a la operación.

Aunque 8VC no incluye a SHM en la lista de empresas de su cartera en su sitio web, Lonsdale reveló en mayo, durante su participación en el pódcast de Jack Altman, que había invertido en la compañía. “¿Preferirías salvar a tu hermano o a un mono?”, planteó Lonsdale en el pódcast al hablar sobre la labor de SHM. “No es algo malvado… es algo a favor de los seres humanos”. El pasado jueves, 8VC hizo referencia a la empresa por primera vez en su cuenta de X; Lonsdale respondió a la publicación con los emojis de un mono y una bandera de Estados Unidos.

Anteriormente, Harkness, fundador de SHM, ocupó durante tres años el cargo de director de operaciones en Envigo, un proveedor de animales para investigación. Abandonó la empresa en octubre de 2022, poco después de que esta acordara cerrar sus instalaciones de cría de perros de raza beagle en Cumberland, Virginia. El Departamento de Justicia, que había presentado una demanda contra la compañía, constató deficiencias en la atención veterinaria, condiciones insalubres, desnutrición y una elevada tasa de mortalidad entre los cachorros en dichas instalaciones. Las autoridades incautaron más de 4,000 perros beagle, que posteriormente fueron dados en adopción.

Dos años más tarde, Inotiv —la empresa matriz de Envigo— declaró en un comunicado que se había declarado culpable, que había pagado una cifra récord de US$35 millones en multas y otros acuerdos, y que, desde septiembre de 2022, había cesado sus operaciones en el centro de cría de beagles en Virginia.

Harkness, contra quien nunca se presentaron cargos, declinó hacer comentarios. Por su parte, Lonsdale no respondió a las solicitudes para ofrecer declaraciones sobre los antecedentes de Harkness.

Tras dejar Envigo, Harkness comenzó a promover la idea de crear una empresa dedicada a la investigación con primates. Evaluó más de una docena de ubicaciones antes de decidirse por Bainbridge, Georgia, una localidad de apenas 15,000 habitantes cercana al límite con Florida. En diciembre de 2023, las autoridades locales aprobaron un generoso paquete que incluía hasta US$300 millones en bonos, cerca de 80 hectáreas de terreno y una exención de impuestos sobre la propiedad por un periodo de 10 años. A cambio, SHM prometió una inversión de US$270 millones en la economía local y la creación de unos 263 puestos de trabajo.

En una carta enviada a los residentes de Bainbridge en 2024, se incluía una representación gráfica de una sala de juegos interior para los monos, equipada con juguetes, un árbol y grandes ventanales.

Sin embargo, el acuerdo pronto se desmoronó cuando los habitantes de la zona se organizaron en contra de la mega-instalación propuesta, contando con el apoyo de la organización Personas por el Trato Ético a los Animales (PETA). En febrero de 2024, la autoridad de desarrollo del condado votó a favor de retirarse del acuerdo; ante esto, SHM presentó una demanda contra dicha autoridad y contra el condado ante un tribunal federal de Georgia, alegando que la autoridad de desarrollo había incumplido un contrato vinculante.

El caso sigue en curso. SHM aún no es propietaria del terreno y las instalaciones de Bainbridge no están operativas. SHM declinó hacer comentarios sobre el litigio en curso o sobre el progreso de las instalaciones de Bainbridge.

Mientras tanto, la empresa recurrió a otras ubicaciones. A principios de 2025, SHM anunció la adquisición de unas instalaciones ya existentes en LaBelle, Florida, con el fin de agilizar sus operaciones de alojamiento y cuarentena de monos, sirviendo a la vez de apoyo al centro de Bainbridge, aún por construir. La compañía invirtió millones en el centro de Florida, el cual ya cuenta con clientes y se encuentra actualmente en funcionamiento.

“Estados Unidos necesita un suministro nacional fiable de primates para investigación, que ayude a acelerar el desarrollo de curas para nuestros niños”, afirmó Lonsdale, de 44 años, en una declaración a Forbes. “Debemos buscar alternativas eficaces siempre que sea posible e insistir en normas éticas rigurosas para el cuidado de los animales; algo que solo es realmente factible en territorio nacional o de países aliados, donde la supervisión del trato humano hacia los animales está garantizada por ley”.

Lonsdale, cuya fortuna asciende a US$3,800 millones, fue cofundador del gigante del sector de defensa Palantir —junto con Peter Thiel y Alex Karp— antes de crear 8VC en 2015. Con el objetivo de contribuir a reparar un “mundo fracturado”, 8VC (que gestiona activos por valor de US$13,000 millones) cuenta entre sus inversiones con empresas como Anduril, Cognition y Quince.

En 2018, Lonsdale cofundó el Cicero Institute, un centro de estudios (think tank) de orientación conservadora que aboga por políticas favorables a los emprendedores en ámbitos como la vivienda, la sanidad y otras áreas.

SHM planea construir instalaciones que albergarían a 30,000 monos macacos para fines de investigación. Foto: Getty Images

Durante décadas, la investigación con animales fue un requisito legal para todos los fármacos. En 2023, la FDA eliminó dicha exigencia, permitiendo a las empresas farmacéuticas sustituir el uso de animales por tecnologías como el modelado informático y los “órganos en un chip”, capaces de simular cómo los medicamentos afectan al funcionamiento de los órganos.

Los defensores de los derechos de los animales celebraron la medida, mientras que diversas empresas emergentes presentaron nuevas propuestas. Sin embargo, por ahora, las compañías farmacéuticas siguen dependiendo de colonias de animales para gran parte de sus investigaciones, especialmente en el caso de fármacos complejos.

“Es necesario realizar evaluaciones en un sistema fisiológico integrado que se asemeje lo más posible a la condición humana”, afirma Kenneth Ramos, profesor de ciencias médicas en la Universidad Texas A&M. “Recortar pasos en las evaluaciones de seguridad y eficacia nunca será algo positivo para la sociedad”.

Los monos, que comparten más del 90% de su ADN con los seres humanos y tienen una esperanza de vida mayor que la de los roedores, han demostrado ser fundamentales para probar medicamentos y terapias destinados a las personas. Estos animales se utilizaron en el desarrollo de la vacuna contra la Covid-19, así como en investigaciones sobre terapias génicas avanzadas y trastornos metabólicos.

Pero la oferta es escasa.

Durante la pandemia de 2020, China —que en años anteriores suministraba el 60% de los monos utilizados para la investigación biomédica en Estados Unidos— impuso una prohibición a la exportación de primates no humanos. Los laboratorios de todo el mundo recurrieron a Camboya; el aumento de la demanda disparó los precios, que pasaron de unos US$3,000 por ejemplar —hace tan solo unos años— a alcanzar, se informó, los US$20,000.

Posteriormente, en 2022, una acusación del Departamento de Justicia contra una red ilegal de tráfico de monos con base en Camboya bloqueó también esta fuente. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), alrededor del 80% de los macacos de cola larga importados a Estados Unidos el año pasado procedían de Mauricio y Vietnam. Por su parte, la prohibición china a la exportación de primates sigue vigente.

“Nos referimos a los primates como las ‘tierras raras’ de la biotecnología, ya que su disponibilidad se volvió muy limitada, lo que plantea grandes dificultades a los investigadores estadounidenses para llevar a cabo su trabajo”, señala Harkness, de SHM. (China controla el suministro de minerales de tierras raras, lo cual se ha convertido en una cuestión de seguridad nacional para Estados Unidos).

“Nuestro enfoque se centra exclusivamente en la cría de primates y en la cadena de suministro. Consideramos que, en este momento, ese es el componente más crítico para el desarrollo de fármacos”.

Lonsdale no es el único multimillonario que respaldó iniciativas controvertidas relacionadas con la experimentación animal o la clonación. Elon Musk fue cofundador de Neuralink, una empresa emergente dedicada a las interfaces cerebro-computadora que, hace unos años, fue objeto de escrutinio debido al uso de primates en sus investigaciones. (Neuralink no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios).

La semana pasada, Ben Lamm —multimillonario detrás de Colossal Biosciences— anunció, en colaboración con la empresa Anduril de Palmer Luckey, un nuevo proyecto denominado “Warhound”, cuyo objetivo es criar una nueva generación de perros militares genéticamente modificados para las fuerzas armadas de Estados Unidos.

La organización PETA también criticó duramente esta idea; su portavoz, Colleen O’Brien, la calificó en un comunicado como “una propuesta increíblemente anticuada, en un momento en el que otros organismos están eliminando gradualmente el uso de perros en favor de la robótica”.

A Lonsdale no le importa en absoluto lo que piensen los demás: “Liderar significa tener el valor de apoyar investigaciones que pueden salvar vidas, incluso cuando resultan controvertidas”.

Este artículo se publicó originalmente en Forbes US.

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