El Centro de Experiencia de Hikvision para las Américas recibió más de 4.000 visitantes de 12 países en su primer año. Jinfeng Li, director de Marketing y Soporte Técnico de la compañía, explica por qué la experimentación, la integración tecnológica y la adaptación regional ganan peso en las decisiones de inversión empresarial.

Una solución tecnológica puede cumplir con todas sus especificaciones y, aun así, no responder a las necesidades de una empresa. La diferencia entre una inversión acertada y una implementación que enfrenta obstáculos suele aparecer cuando la organización comprueba cómo funciona la tecnología en condiciones cercanas a su operación, cómo se integra con los sistemas existentes y qué resultados puede aportar.

Esa evaluación previa está ganando espacio en las conversaciones entre proveedores tecnológicos y tomadores de decisiones. Para las empresas, elegir una solución implica considerar más que sus funcionalidades. También supone evaluar su escalabilidad, la capacidad de adopción de los equipos y su contribución a objetivos como reducir riesgos, proteger activos, mejorar procesos y asegurar la continuidad operativa.

Jinfeng LiDirector de Marketing y Soporte Técnico de Hikvision Americas

En ese escenario, el Centro de Experiencia de Hikvision para las Américas (CEA) recibió a más de 4.000 visitantes de 12 países durante su primer año. La compañía concibe el espacio como un punto de encuentro entre clientes, integradores y especialistas para explorar tecnologías, contrastar experiencias y evaluar posibles aplicaciones en diferentes entornos empresariales.

Para Jinfeng Li, conocido como Luis Lee y director de Marketing y Soporte Técnico de Hikvision Americas, el interés por estas experiencias refleja un cambio en la manera de abordar las inversiones tecnológicas. La conversación comienza cada vez más con una pregunta sobre el negocio: qué problema necesita resolverse y qué resultado espera alcanzar la organización.

“La tecnología deja de ser una compra de infraestructura cuando empieza a generar resultados concretos para el negocio”, afirma Li.

Del catálogo a la validación operativa

Las inversiones en seguridad, infraestructura y transformación digital pueden tener consecuencias durante años. Por eso, una presentación comercial o una demostración genérica no siempre permite anticipar cómo se comportará una solución dentro de una compañía.

Probar la tecnología antes de contratarla permite examinar aspectos que inciden en la implementación. Entre ellos están la compatibilidad con los sistemas existentes, la facilidad de adopción, las posibilidades de expansión y los efectos sobre los procesos. La experiencia también ayuda a que las áreas técnicas y de negocio contrasten sus expectativas antes de comprometer recursos.

Fotografía: Cortesía Hikvision

Esta etapa adquiere relevancia porque una misma solución puede enfrentar condiciones distintas según la infraestructura de cada organización, la preparación de sus equipos y los objetivos que busca cumplir. Anticipar esas variables permite identificar ajustes y reducir la incertidumbre asociada al despliegue.

Desde la perspectiva de Li, el valor de un espacio de experimentación está en acercar la evaluación tecnológica a los escenarios donde se utilizará. En el CEA, los visitantes pueden analizar capacidades y aplicaciones con una visión que conecta las necesidades operativas con las decisiones de inversión.

“Cuando una empresa puede experimentar una solución antes de invertir, la conversación cambia de promesas tecnológicas a decisiones informadas”, sostiene el ejecutivo.

Inteligencia artificial, IoT e interoperabilidad

La validación previa también permite observar una transformación más amplia del sector. Para Li, el siguiente paso de la tecnología empresarial dependerá de cómo se conecten distintas capacidades y de su utilidad dentro de los procesos de cada organización.

Una de ellas es el Internet de las cosas (IoT). A medida que se expanden los dispositivos conectados, el desafío consiste en captar información del entorno con mayor precisión y contexto, para convertirla en conocimiento que resulte útil para la operación. La cantidad de equipos conectados importa menos si los datos obtenidos no contribuyen a comprender una situación o respaldar una decisión.

La inteligencia artificial, por su parte, avanzará hacia aplicaciones más especializadas. En lugar de limitarse a capacidades generales, su evolución estará marcada por herramientas diseñadas para responder a los requerimientos de industrias y escenarios específicos.

Sin embargo, ambas capacidades necesitan una tercera pieza para desplegar su potencial, la interoperabilidad. La conexión entre dispositivos, sistemas y plataformas externas determina hasta qué punto la información puede circular y vincularse con los procesos de negocio.

Desde el área de Soporte Técnico, explica Li, el reto consiste en desarrollar ecosistemas estables y abiertos. Desde Marketing, el objetivo es traducir esas capacidades en beneficios comprensibles para los clientes. La tecnología, bajo esa perspectiva, adquiere valor cuando funciona como parte de una solución integrada y responde a objetivos concretos.

Innovar también significa generar confianza

En el sector de la seguridad, la adopción tecnológica implica una responsabilidad particular porque las soluciones interactúan con personas, procesos e información. La confianza, por tanto, depende tanto del desempeño de los sistemas como de la capacidad de las organizaciones para comprender su funcionamiento y evaluar sus implicaciones.

Li plantea que la innovación debe partir de las necesidades de las personas y de los desafíos operativos, en lugar de comenzar por la disponibilidad de una nueva herramienta. Esa lógica también orienta la experiencia del CEA, donde la identificación del problema antecede a la exploración de las capacidades tecnológicas.

Fotografía: Cortesía Hikvision

“La innovación responsable empieza cuando dejamos de preguntar qué puede hacer la tecnología y empezamos a preguntar qué necesitan las personas y las organizaciones”, señala.

El enfoque pone sobre la mesa una consideración para los responsables de inversión: incorporar una solución requiere entender qué aporta, cómo se integra y bajo qué condiciones puede generar valor. La experimentación permite avanzar en esa comprensión antes de llevar la tecnología a la operación cotidiana.

Una región que exige soluciones adaptables

La expansión de estas capacidades en América Latina presenta un desafío adicional. Aunque los países comparten algunas necesidades, las condiciones de infraestructura, las prioridades empresariales, los niveles de adopción y las capacidades de implementación varían entre mercados e industrias.

Para Li, esa diversidad hace necesario combinar una base tecnológica sólida con la flexibilidad para responder a cada contexto. Una solución que funciona en un mercado no necesariamente puede replicarse sin ajustes en otro.

“En América Latina, escalar no significa copiar una solución; significa construir una base común con capacidad de adaptarse a cada mercado”, afirma.

En ese proceso, el CEA cumple una función regional al reunir a clientes, integradores y especialistas de distintos países. El intercambio permite contrastar necesidades, validar escenarios y examinar qué soluciones pueden ajustarse a las condiciones de cada organización. Los más de 4.000 visitantes de 12 países que recibió durante su primer año constituyen el indicador de alcance de ese espacio.

La perspectiva de Li apunta a una evolución en la que la percepción del entorno, la inteligencia artificial especializada y la interoperabilidad trabajen de forma conjunta. Para las empresas, el desafío será evaluar esas capacidades desde sus necesidades reales y determinar cómo convertirlas en mejoras operativas.

La tecnología puede ampliar las opciones disponibles, pero su aporte empresarial depende de las decisiones que preceden a la implementación, como identificar el problema, validar la solución y comprobar que pueda integrarse a la operación. En esa secuencia, experimentar antes de invertir se convierte en una herramienta para decidir con mayor información.