La pérdida de habilidades, la automatización y los cambios en la contratación fueron algunos de los temas abordados por expertos en el Forbes Tech Summit 2026.

La inteligencia artificial está permitiendo que tareas que antes requerían horas de trabajo se resuelvan en minutos. Elaborar informes, procesar información o preparar documentos son algunas de las actividades que hoy pueden realizarse con ayuda de estas herramientas. Pero esa facilidad también plantea una pregunta para los trabajadores: ¿qué sucede con sus habilidades cuando dejan de utilizarlas?

La inquietud fue uno de los puntos centrales del panel Deskilling y desempleo: cómo afrontar la IA, realizado durante el Forbes Tech Summit 2026. En la conversación, moderada por Lina Vargas Vega, coeditora senior de Forbes Colombia, participaron Juan Camilo Villar, investigador de la Universidad Externado de Colombia; Óscar Velásquez, country manager de Konecta Colombia, y Andrés Forero, líder de la operación en Colombia de RG Principal.

Villar explicó que la inteligencia artificial ofrece beneficios inmediatos de productividad, pero advirtió sobre un costo menos visible: la posibilidad de que los trabajadores pierdan capacidades al delegar una parte cada vez mayor de sus funciones en estas herramientas. Este fenómeno, conocido como deskilling o pérdida de habilidades, puede afectar el valor que una persona aporta a su organización.

“Si su labor depende estrictamente de una herramienta de inteligencia artificial, pues usted se puede ver rápidamente reemplazado por alguien que haga exactamente lo mismo que usted, que utilice la herramienta y que cobre más barato”, señaló el investigador.

Su planteamiento apunta a un riesgo para el mercado laboral, aunque no significa que esa sustitución esté ocurriendo de manera generalizada. Un estudio publicado en mayo de 2025 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el instituto polaco NASK estimó que el 25 % del empleo mundial corresponde a ocupaciones potencialmente expuestas a la inteligencia artificial generativa. Sin embargo, sus investigadores consideran más probable la transformación de los puestos de trabajo que su eliminación completa.

¿Qué habilidades necesitan ahora las empresas?

Desde la perspectiva de la selección de talento, Andrés Forero explicó que conocer las herramientas de inteligencia artificial es importante, pero no suficiente para determinar si una persona es adecuada para un cargo.

Según el representante de RG Principal, los procesos de contratación también deben evaluar cómo razona el candidato, qué criterio utiliza para resolver problemas y de qué manera puede aprovechar la tecnología sin depender completamente de ella.

Óscar Velásquez coincidió en la importancia de conservar esas capacidades. Desde su experiencia en Konecta, empresa dedicada a la atención y experiencia del cliente, explicó que las interacciones repetitivas y predecibles son más fáciles de automatizar, mientras que las situaciones complejas siguen requiriendo habilidades como la empatía, la comunicación y la toma de decisiones.

El directivo puso como ejemplo la atención de clientes que enfrentan problemas difíciles o necesitan un acompañamiento distinto al que puede ofrecer una respuesta automatizada. En esos casos, la intervención humana puede ser determinante para resolver una situación o evitar la pérdida de un cliente.

Las preocupaciones de los panelistas coinciden con algunas de las transformaciones previstas en el mercado laboral. El Future of Jobs Report 2025, del Foro Económico Mundial, estimó que, en promedio, el 39 % de las habilidades actuales de los trabajadores cambiaría o quedaría desactualizado entre 2025 y 2030, según las expectativas de los empleadores encuestados. El pensamiento analítico aparece como la competencia básica más demandada, mientras que la inteligencia artificial y los macrodatos figuran entre las habilidades de mayor crecimiento previsto.

El desafío de capacitar a los trabajadores

La preparación de los equipos también ocupó un lugar importante en la conversación. Velásquez aseguró que Konecta ha formado a más de 20.000 personas en herramientas apoyadas en inteligencia artificial durante los últimos 18 meses. Añadió que entre 2.000 y 3.000 personas han recibido formación en herramientas que permiten desarrollar soluciones basadas en esta tecnología y aportar ideas de innovación.

Las cifras compartidas por Velásquez dan cuenta del alcance de los programas de formación que adelanta Konecta para incorporar la inteligencia artificial en sus operaciones y desarrollar nuevas capacidades entre sus trabajadores.

Velásquez también reconoció que las empresas han cometido errores al adoptar inteligencia artificial sin tener suficientemente claro qué problema necesitan resolver.

“En estos dos años nosotros hemos visto que se han cometido y hemos cometido muchos errores cuando la tecnología y la inteligencia artificial se convierten en un objetivo”, afirmó.

Para el ejecutivo, las decisiones deben comenzar por las necesidades del negocio, como reducir costos, mejorar la competitividad, crecer o retener personal. Una vez identificado el problema, corresponde evaluar si la inteligencia artificial ofrece una solución adecuada.

En esa misma línea, Villar recomendó proteger las actividades que aportan valor y contribuyen a la formación del trabajador, mientras se evalúa la automatización de aquellas que no cumplen esas funciones. El objetivo, explicó, es aprovechar el tiempo que libera la tecnología para desarrollar nuevas ideas y fortalecer el criterio profesional.

¿Quién debe preparar a los trabajadores para estos cambios?

La conversación también abordó las responsabilidades de las empresas, las universidades, el Gobierno y los propios trabajadores frente a la transformación del empleo.

Villar señaló que las compañías tienen un papel inmediato en la formación de sus equipos, mientras que las instituciones educativas deben revisar cómo preparan a los estudiantes para un mercado laboral que cambia durante los años que dura su formación.

En Colombia, el CONPES 4144 de 2025 establece una política nacional de inteligencia artificial con horizonte a 2030. Entre sus seis ejes estratégicos se encuentra el desarrollo de capacidades y talento digital, junto con medidas para impulsar la adopción de estas tecnologías en el sector público y privado.

Para el investigador, una respuesta empresarial debería comenzar por revisar los cargos existentes, identificar qué actividades pueden realizar las máquinas y cuáles requieren intervención humana. Después vendría la capacitación de los trabajadores actuales y, cuando sea necesario, la búsqueda de nuevos perfiles.

Forero, por su parte, insistió en que la inteligencia artificial está cambiando la manera de valorar el talento. Las organizaciones, sostuvo, necesitan personas capaces de adaptarse y utilizar estas herramientas para mejorar su trabajo.

La discusión dejó planteado un desafío que va más allá de incorporar nuevas tecnologías. A medida que las empresas automatizan funciones, también deben decidir qué capacidades necesitan conservar y desarrollar entre sus trabajadores.

En ese equilibrio entre productividad, aprendizaje y criterio humano se concentró buena parte de la conversación del Forbes Tech Summit 2026: cómo aprovechar las oportunidades de la inteligencia artificial sin perder las habilidades que permiten a las personas aportar valor a su trabajo.

Redactado por Sebastián Tovar

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