Un informe de Global Payments detalla que, aunque los usuarios confían en la automatización para cotizar productos, el 59 % exige aprobar cada transacción final.
El uso de la inteligencia artificial transaccional, conocido como comercio agéntico, empieza a ganar tracción en los hábitos de consumo digital. El 74 % de los consumidores permitiría que agentes de IA comparen precios de forma autónoma, y un 69 % confiaría en estas herramientas para la búsqueda e investigación de productos, según el Agentic Commerce Report 2026 publicado por Global Payments.
La adopción de esta tecnología muestra un crecimiento acelerado en América Latina. En el caso de Brasil, la disposición de los usuarios a comprar mediante agentes de inteligencia artificial alcanzó el 72 % en 2026, un salto frente al 39 % registrado durante 2025.
Sin embargo, la delegación total del proceso de compra enfrenta la barrera de la seguridad financiera. El informe detalla que solo el 21 % de los usuarios permitiría que una compra se complete sin intervención humana, mientras que el 59 % prefiere aprobar cada transacción de manera individual. Además, el 52 % identifica la seguridad de los pagos como su principal preocupación frente a este modelo.
Juan Pablo D’Antiochia, gerente general del negocio Enterprise de Global Payments para América Latina, señala que para materializar esta evolución comercial “será fundamental combinar la practicidad de la automatización con mecanismos claros de seguridad, transparencia y control. La confianza debe acompañar cada etapa de la transacción”.
Esta evolución tecnológica es una de las prioridades de la industria. Proveedores globales y regionales como Stripe, Adyen, Mercado Pago y PayU compiten en la carrera por adaptar sus pasarelas de pago a la automatización de la IA. En mercados como el colombiano, donde el efectivo aún convive de cerca con la expansión de las billeteras digitales, la industria se enfrenta a un entorno fragmentado.
El reto inmediato para los comercios y las pasarelas de pago consistirá en desarrollar integraciones de software que soporten la autonomía de la inteligencia artificial sin comprometer los fondos del usuario. Las plataformas deberán garantizar interfaces donde el consumidor entienda las acciones del algoritmo y mantenga la autorización final sobre su dinero.
Escrito por Lina Vargas Vega
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