El exdirigente del M-19 falleció a los 78 años. Participó en el acuerdo de paz de 1990, copresidió la Asamblea Constituyente y posteriormente ocupó cargos en el Gobierno, el Congreso y administraciones regionales.

La muerte del político y excomandante del M-19 Antonio Navarro Wolff provocó numerosas reacciones en Colombia. Expresidentes y dirigentes de distintas corrientes políticas destacaron su papel en la construcción de la paz, la reconciliación y la Constitución de 1991.

El histórico líder izquierdista falleció esta tarde a los 78 años en Bogotá, según confirmó su familia en un comunicado. Durante su carrera, ocupó cargos como presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Colombia, en la que se redactó la Constitución vigente en el país; fue alcalde de Pasto, gobernador de Nariño, senador y representante a la Cámara, entre otros.

Nacido en Pasto, en Nariño, en 1948, tuvo una larga trayectoria política, que comenzó luego de unirse a la guerrilla M-19 en la década de 1970.

Durante sus años en la clandestinidad ocupó el segundo puesto de mando de la organización, que estaba liderada por Carlos Pizarro, comandante del M-19, al que sucedió tras su asesinato en 1990.

En 1985, fue víctima de un atentado en Cali, en el que le lanzaron una granada que explotó cerca de su cuerpo y, como resultado, perdió la pierna izquierda y quedó con algunas secuelas en el rostro y la laringe.

Como miembro del M-19 fue uno los negociadores de la paz firmada por este movimiento con el Gobierno del presidente Virgilio Barco en 1990.

En un extenso mensaje publicado en X, el expresidente Gustavo Petro (2022-2026), quien también fue integrante del M-19, recordó el aporte del movimiento a la historia de Colombia y los inicios de Navarro Wolff, a quien describió como su “compañero”.

Petro rememoró el liderazgo del político en el M-19 luego del asesinato en 1990 de Carlos Pizarro, histórico comandante del movimiento, y afirmó que surgió como una “voz moderada y tranquila” para convencer a todos de que “había que proseguir con la paz”.

“Antonio Navarro Wolff, comandante general del M-19 (…) fue candidato presidencial en reemplazo de Carlos, y su legado al haber sido presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 es, ni mas ni menos, dejarnos la constitución aún vigente firmada por él”, apuntó Petro.

Por su parte, el expresidente Ernesto Samper calificó a Navarro Wolff como “un compañero de luchas políticas por la paz”.

“La historia le reconocerá el gesto de grandeza, serenidad y convivencia que tuvo cuando asumió la dirección del M-19 tras el asesinato a Carlos Pizarro”, apuntó Samper (1994-1998).

El senador y líder de la oposición colombiana Iván Cepeda también se unió a las condolencias y manifestó su “gran admiración y respeto por uno de los más destacados dirigentes de las izquierdas y del progresismo en Colombia”.

“Su serenidad en momentos decisivos, sus convicciones democráticas y sociales, hacen parte de nuestro legado político”, afirmó Cepeda.

A las palabras de varios políticos de izquierda también se sumaron otras voces de la derecha colombiana que reconocieron en Navarro Wolff a un hombre que buscó la paz luego de dejar las armas.

“Toda mi solidaridad con los familiares y amigos del Dr Antonio Navarro Wolff, quien falleció hoy. Su pensamiento contrario no afectó una relación respetuosa especialmente cuando coincidimos él en la Gobernación de Nariño y yo en el Gobierno nacional”, escribió en X el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010).

El expresidente Iván Duque (2018-2022) también expresó su reconocimiento a Navarro Wolff, con quien compartió trabajo legislativo en la Comisión Tercera del Senado.

“Puedo decir que, a pesar de nuestras diferencias políticas, fuimos capaces de llegar a acuerdos y construir una amistad en la que primaron siempre la sinceridad, la franqueza y el respeto por el otro”, apuntó.

Duque resaltó el papel de Navarro Wolff en la elaboración de la Constitución de 1991, una tarea que, según dijo, quedará en la “historia como testimonio de su voluntad de buscar acuerdos pensando en Colombia”.

El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, lo describió como “un ejemplo de reconciliación” y recordó su trabajo como secretario de Gobierno en la capital colombiana.

“Después de firmar la paz, Antonio siempre apostó por ella. Fue también ejemplo de resiliencia: a pesar de las secuelas de la guerra en su cuerpo, siguió apostando por la democracia y nunca perdió la capacidad de reírse de sí mismo”, enfatizó Galán.

Con información de EFE

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