Conectar el bienestar, el liderazgo y el desarrollo de capacidades con la estrategia del negocio permite construir un círculo virtuoso en el que el crecimiento empresarial también se traduce en oportunidades para las personas.

La competitividad empresarial ya no depende únicamente de incorporar tecnología, atraer talento o mejorar la eficiencia operativa. También exige crear las condiciones para que las personas pongan en práctica sus conocimientos, se adapten al cambio y contribuyan a los resultados. Esta relación está llevando a las organizaciones a replantear el papel del bienestar en la sostenibilidad de sus negocios, pasando de una conversación exclusiva del área de talento humano, a una prioritaria dentro de la agenda directiva.

Para Ana María Herazo, gerente de Cliente de Compensar, “la capacidad de una empresa para ejecutar su estrategia no depende únicamente de las decisiones de negocio. También depende de cómo lidera, desarrolla a sus equipos y construye las condiciones para que las personas puedan generar resultados sostenibles”.

La reflexión va más allá de ofrecer momentos de bienestar a los colaboradores. El reto consiste en comprender las necesidades de las personas, identificar las barreras que enfrentan las organizaciones y conectar las soluciones de bienestar con los objetivos empresariales.

Lo anterior cobra especial relevancia en un contexto de transformación tecnológica, en el que la inteligencia artificial, la automatización y las plataformas digitales pueden agilizar procesos, pero incorporar nuevas herramientas no garantiza mejores resultados. Para aprovecharlas, también es necesario revisar las formas de trabajo, actualizar competencias y preparar a los equipos para asumir nuevas responsabilidades. “Estamos cambiando nuestras herramientas mucho más rápido de lo que cambiamos nuestras formas de organizarnos, y ahí puede estar la clave para anticiparse”, señala Herazo.

De una oferta de servicios a un acompañamiento especializado

Compensar acompaña actualmente a más de 112.000 empresas, una experiencia que le permite identificar necesidades que abarcan desde la salud mental y el bienestar financiero hasta la formación, la retención del talento y la adaptación a mercados cambiantes.

Sin embargo, los desafíos de cada organización son distintos y, por ende, sus capacidades de bienestar no pueden ser genéricas. Una compañía tecnológica puede priorizar la permanencia de profesionales especializados, mientras que una empresa industrial necesita transformar sus procesos y una microempresa busca consolidar su operación. En estos escenarios, la respuesta no siempre consiste en ampliar la oferta de beneficios, sino en comprender qué está limitando el desarrollo del negocio y qué necesita cambiar.

Por eso, Compensar busca avanzar hacia un modelo de relacionamiento más consultivo y personalizado, que conecte soluciones de bienestar integral con los desafíos específicos de cada empresa. “Una empresa que necesita transformar su operación no requiere solo formación para sus trabajadores. También puede necesitar acompañamiento para desarrollar capacidades de liderazgo, gestionar el cambio, fortalecer procesos y crear condiciones laborales que le permitan atraer y conservar al talento”, explica Herazo.

Este enfoque parte de identificar las principales barreras de cada organización y las capacidades que necesita fortalecer. A partir de ese diagnóstico, el acompañamiento puede integrar formación, empleabilidad y fortalecimiento organizacional, en lugar de limitarse a ofrecer servicios aislados. Para Herazo, “el valor de un aliado empresarial no está en la cantidad de soluciones que puede ofrecer, sino en su capacidad para comprender qué necesita resolver cada organización y conectar esas soluciones con sus prioridades estratégicas”.

La apuesta, según Herazo, es que el bienestar tenga un impacto que trascienda las experiencias puntuales de los colaboradores y contribuya a construir empresas capaces de adaptarse, crecer y generar oportunidades laborales sostenibles. Esto supone reconocer que el bienestar personal también está relacionado con la posibilidad de contar con estabilidad laboral y trabajar en una organización con perspectivas de futuro.

Bienestar y crecimiento: las claves del desarrollo empresarial sostenible

La sostenibilidad del bienestar también está relacionada con la capacidad de las empresas para mantenerse y crecer en el mercado. Según cifras de Confecámaras, solo una de cada tres empresas creadas en Colombia logra sobrevivir durante sus primeros cinco años. Y entre las que superan esa etapa, apenas entre el 6 % y el 7 % consigue crecer.

Para Herazo, el desafío consiste en fortalecer las capacidades que permiten a las organizaciones generar valor de manera sostenible, mientras crean mejores oportunidades para las personas. “El verdadero potencial de la economía del bienestar está en entender que la salud física y mental, la recreación, el desarrollo de capacidades y el acceso al empleo son factores que contribuyen a una mejor calidad de vida. Al final, tener trabajo también es bienestar”, afirma.

En esa medida, la economía del bienestar plantea la construcción de un círculo virtuoso en el que empresas más sólidas generan más y mejores oportunidades para las personas, mientras trabajadores con mejores condiciones de bienestar fortalecen la productividad, la innovación y la sostenibilidad de las organizaciones.

Registrado por: Andrés Montenegro Vergara