En la recta final de su mandato como secretario general de la ONU, António Guterres advirtió sobre las presiones que la multiplicación de frentes bélicos y la polarización geopolítica ejercen sobre la economía global y las democracias.

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió sobre las tensiones que enfrenta el orden internacional ante la proliferación de frentes bélicos y la polarización geopolítica, aunque descartó una confrontación militar directa entre superpotencias. En declaraciones concedidas a la agencia EFE durante su participación en la XXX Cumbre Iberoamericana en Madrid, el diplomático portugués —cuyo mandato al frente del organismo concluye el 31 de diciembre— indicó:

“Aún no (se nos está cayendo el porvenir), pero nos estamos acercando a ese momento, vivimos una multiplicación de conflictos”. Si bien señaló que se mantendrá “una situación de tensión a nivel mundial”, Guterres ponderó el balance institucional de la organización al afirmar:

“Por el momento tienen sus luchas, pero hasta ahora, si algo muy importante ha conseguido la ONU en estos 80 años ha sido evitar la tercera guerra mundial, evitar una confrontación militar entre las grandes potencias”.

Al analizar el impacto socioeconómico de la coyuntura internacional, el titular de la ONU examinó las derivaciones de la invasión de Rusia a Ucrania y el conflicto de Oriente Medio “en todas sus dimensiones”, haciendo referencia específica a los enfrentamientos entre Estados Unidos e Israel frente a Irán.

En este marco, sostuvo que “La combinación de estos dos conflictos tiene un impacto global terrible” y catalogó como “absolutamente esencial” contener cualquier escalada en el golfo Pérsico para evitar lo que definió como “un desastre” para la región y la economía mundial.

Respecto a los desequilibrios de mercado, explicó que el incremento en los precios derivado de estas operaciones bélicas “crea una situación de malestar e inestabilidad” que repercute sobre la gobernanza democrática, dado que las poblaciones tienden a responsabilizar a sus gobiernos locales en un entorno capitalizado por “los grupos más extremistas”.

En cuanto al escenario en Europa del Este, reiteró la necesidad de concretar una salida negociada fundamentada en “la ley internacional, la Carta de Naciones Unidas y la integridad territorial”.

En el ámbito de la gobernanza multilateral, Guterres abordó la pérdida de representatividad del Consejo de Seguridad de la ONU, derivada del poder de veto de sus cinco integrantes permanentes (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido) y la exclusión de otras regiones del mundo. Frente a este desbalance estructural, aseveró: “El mundo ha cambiado, el peso relativo de los países ha cambiado y estas instituciones tienen un problema de legitimidad porque no responden a la realidad actual”, remarcando que “Las divisiones paralizan el Consejo, sobre todo, cuando dos miembros permanentes están en guerra y violan la ley internacional”.

El secretario general explicó que dicho bloqueo induce a otros actores en pugna “a pensar que pueden hacer lo que quieran con total impunidad. Y esto es lo que multiplica los conflictos y dificulta la solución, porque sienten que nada ni nadie les va castigar”.

Ante los cuestionamientos a su función arbitral, defendió una “posición intransigente” en defensa del marco jurídico global:

“A mí me atacan mucho porque critiqué a Rusia o critiqué a Israel como critiqué a otros antes, incluso porque condené los bombardeos estadounidenses en Irán y los bombardeos iraníes a todos los países del Golfo”.

En el terreno de la seguridad tecnológica y estratégica, el diplomático alertó sobre las consecuencias «sumamente graves» asociadas a una eventual competencia de militarización de la inteligencia artificial entre Estados Unidos y China.

Como vía de estabilización, planteó articular protocolos de entendimiento similares a los implementados durante la Guerra Fría tras la crisis de los misiles, recordando que “Durante la Guerra Fría, después de la crisis cubana (de los misiles), entre estadounidenses y soviéticos siempre hubo canales de información, garantías de que algunas reglas no se violaban. Incluso se verificó un desarme importante”.

En esa línea, puntualizó que “Es muy importante que los dos países mantengan un diálogo claro sobre un intercambio de información sobre los nuevos desarrollos que hagan en este campo, para evitar situaciones de gran peligro”.

Finalmente, frente al cierre de su administración y la transición en la dirección del organismo multilateral, reiteró su postura en favor de una sucesión femenina latinoamericana, señalando que la elección debe garantizar “La independencia y la fidelidad a los valores de la Carta (de la ONU)”.

Con información de EFE

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