La compra se completó a través de IRCC. Presto seguirá operando con sus marcas y los empleados continuarán vinculados mediante sustitución patronal.
Grupo Nutresa cerró la compra de los activos de Presto y tomó el control de sus restaurantes desde el 5 de noviembre. La operación, realizada mediante su filial IRCC S.A.S., permite mantener en funcionamiento la cadena de hamburguesas tras la liquidación judicial de su anterior operadora.
En la información relevante presentada al mercado, Nutresa confirmó que se cumplieron las condiciones del contrato suscrito con Franquicias y Concesiones S.A.S. El cierre contempla conservar la operación y las marcas del negocio, además de la sustitución patronal de los empleados.
La adquisición llega dos semanas después de la firma del acuerdo, el 22 de octubre, y abre una nueva etapa para una cadena cuyo futuro había quedado sujeto al proceso de insolvencia de la empresa que la administraba.
Los restaurantes continúan bajo un nuevo propietario
La transacción se estructuró como una compra de activos en estado de unidad productiva. En términos prácticos, permite conservar el conjunto de bienes que sostiene el negocio, en lugar de venderlos por separado.
Nutresa adquiere esa operación mediante IRCC; no está comprando las acciones de Franquicias y Concesiones. La distinción importa porque la continuidad de Presto bajo un nuevo propietario no supone, por sí sola, que termine la liquidación judicial de la sociedad vendedora.
Para los trabajadores, el cierre incluye la sustitución patronal, el mecanismo anunciado para dar continuidad a las relaciones laborales con el cambio de empleador.
Una salida después de la crisis financiera
Franquicias y Concesiones había intentado reorganizar sus deudas antes de llegar a la liquidación. En abril de 2026, la Superintendencia de Sociedades confirmó un acuerdo con sus acreedores para recuperar la estabilidad de la empresa.
El acuerdo no logró resolver sus dificultades. La compañía solicitó la liquidación el 30 de septiembre, tras reconocer problemas de caja e incumplimientos de obligaciones. La Superintendencia ordenó abrir el proceso el 13 de octubre.
La venta del negocio en funcionamiento abrió una alternativa para conservar la actividad de los restaurantes, aun cuando su anterior operadora continuara en liquidación.
Registrado por Sebastián Tovar
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