La expansión de la inteligencia artificial plantea nuevas exigencias para las redes. El reto incluye capacidad, tiempos de respuesta y acceso a electricidad.
Las redes que hoy permiten descargar videos, consultar páginas y hacer videollamadas tendrán que responder a una demanda distinta: máquinas que envían información continuamente y necesitan recibir instrucciones con rapidez.
Ese es uno de los cambios que anticipa Nokia en su informe sobre tráfico mundial de redes para el periodo 2026–2035, publicado el 4 de noviembre. La compañía calcula que el volumen total casi se cuadruplicará frente a 2026 y que la inteligencia artificial generará el 44% del tráfico al final de ese periodo.
La proyección, recogida por EFE, apunta a una transformación que va más allá de conectar a más personas. Los agentes de IA, los robots y los vehículos conectados también demandarán capacidad para intercambiar datos.
Para los operadores, el desafío será atender ese crecimiento y las diferencias entre aplicaciones: algunas moverán grandes archivos y otras necesitarán respuestas casi inmediatas.
Las máquinas también necesitan enviar información
Nokia advierte que las redes diseñadas principalmente para descargar contenidos enfrentarán una mayor demanda de capacidad de subida.
Un robot o un vehículo conectado puede necesitar enviar datos sobre su entorno para que un sistema los procese. En ese escenario, la velocidad para recibir información es solo una parte del servicio: también importa cuánto puede transmitir y cuánto tarda en obtener una respuesta.
El informe prevé que más del 90% del tráfico de las aplicaciones de IA física —como robots y vehículos que interactúan con su entorno— corresponderá a subida de datos en 2035.
Pallavi Mahajan, directora de Tecnología e Inteligencia Artificial de Nokia, explicó que la siguiente etapa de la IA dependerá tanto de las redes como de la capacidad de cómputo.
La compañía también calcula que una parte mayor del procesamiento ocurrirá cerca de los usuarios y los dispositivos. Aunque la nube central conservaría la mayor parte del tráfico, la infraestructura periférica y metropolitana atendería el 36% del tráfico nativo de IA en 2035.
Una proyección que depende de la adopción
Las cifras proceden de un modelo de Nokia, proveedor de infraestructura de telecomunicaciones. La empresa combina estimaciones de uso de aplicaciones y dispositivos con investigación externa, revisión de expertos y pruebas de laboratorio.
Por tanto, describen su escenario de crecimiento, no una demanda ya contratada por los operadores ni un resultado asegurado.
La expansión partirá, además, de un acceso a internet todavía desigual. La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) estimó el 3 de noviembre que 6.300 millones de personas utilizan internet en 2026, equivalentes al 76% de la población mundial. Otras 2.000 millones permanecen desconectadas.
La diferencia también aparece en la calidad de las redes disponibles. Según la UIT, el 5G alcanza al 86% de la población de los países de ingresos altos, frente al 4% en los de ingresos bajos.
Doreen Bogdan-Martin, secretaria general de la organización, advirtió que la falta de conexión limita el acceso a oportunidades educativas y laborales en la era de la IA.
La electricidad también condiciona la expansión
La infraestructura enfrenta otra exigencia: disponer de energía para procesar la información.
En su actualización de 2026 sobre energía e inteligencia artificial, la Agencia Internacional de la Energía proyecta que el consumo eléctrico de los centros de datos pasará de unos 485 teravatios hora en 2025 a cerca de 950 en 2030, aproximadamente el 3% de la demanda mundial.
El organismo también señala que las mejoras de eficiencia conviven con aplicaciones más exigentes, como la generación de video y las tareas de agentes de IA. El consumo final dependerá de cuánto se utilicen y de cómo evolucione la tecnología.
Estas estimaciones miden electricidad, no tráfico de datos, pero muestran otra condición para el crecimiento: ampliar la capacidad de conexión no bastará si los centros de procesamiento carecen de suministro.
La expansión de la IA exigirá coordinar esas inversiones. Para que una máquina pueda enviar información y actuar a tiempo, deberán funcionar tanto la conexión como el procesamiento y la energía que los sostiene.
Registrado por Sebastián Tovar con información de EFE.
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