Una colección cápsula pensada para los coleccionistas contemporáneos: modular, transformable y con un espíritu urbano que brilla como un skyline.

La historia de Ice Cube comenzó en 1999 con un gesto geométrico simple y poderoso: el cubo. Hoy, Chopard eleva este ícono con una colección cápsula de Alta Joyería que responde a la pregunta clave de los grandes coleccionistas, ¿qué puede ofrecer una joya en 2025 que aún no hayamos visto? La respuesta está en la modularidad, en piezas que se transforman según la ocasión y en una elegancia arquitectónica que combina la precisión suiza con lo mejor de la estética urbana.

Una pieza maestra transformable

Así, en el corazón de la colección late un collar único y modular, compuesto por nueve hileras de cubos de oro ético en blanco y rosa que se pueden añadir o retirar en grupos de tres, según el momento. Cada cubo alterna entre superficies espejadas y diamantes talla brillante, generando un ritmo luminoso y escultural. No es solo joyería, es arquitectura portátil que dialoga con el espíritu contemporáneo del mix & match.

Skyline en miniatura

La colección también incluye pulseras y un alfiler unisex, concebidos como verdaderas esculturas urbanas. Los cubos de distintas alturas evocan los rascacielos de cristal y acero de una metrópolis al amanecer, reflejando la luz con precisión milimétrica. El alfiler, versátil y audaz, puede llevarse en la solapa, como alfiler de corbata o incluso en el cabello, es una pieza que se da a la tarea de trascender géneros y contextos.

El arte geométrico del diamante

Además, el diamante talla Asscher, símbolo del Art Déco, encuentra una nueva voz en un anillo con un solitario de 3 quilates colocado en diagonal y en unos pendientes que se transforman en piezas asimétricas o minimalistas. Con ello, Chopard reafirma su maestría técnica y estética para lograr joyas concebidas no solo para adornar, sino para dialogar con el cuerpo, con la luz y con la agenda.

Una celebración a la altura de Nueva York

Para presentar la colección, Chopard organizó un cocktail privado en el piso 55 de One Vanderbilt, con vistas panorámicas de Manhattan como escenario natural. Caroline Scheufele recibió a invitados como Emily Ratajkowski, Ashley Graham y Winnie Harlow, mientras el chef Daniel Boulud sorprendía con bocados atrevidos como nuggets de pollo con caviar. Fue, en palabras de la Maison, un homenaje a la ciudad que mejor refleja la esencia de Ice Cube, una mezcla de facetas, ángulos y una energía que nunca se detiene.

Con Ice Cube, Chopard no solo ofrece diamantes, sino un manifiesto de estilo contemporáneo con joyas modulares, escultóricas y transformables que invitan a jugar con la luz y con la identidad. Piezas que se adaptan al coleccionista que busca algo más que belleza, ya sea versatilidad, audacia, legado o todo al mismo tiempo. Conozca la colección completa aquí.