Según Fenalce en 2024 el país importó el 85,7% de los cereales consumidos en el país y produjo el 14,3%; siendo la cebada (97,2%) y el trigo (99,8%) los granos con mayor porcentaje de importación.

En el marco de Agroexpo, la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce) presentó resultados de las importaciones de granos durante el 2024 en el país, año en el que se importó el 85% del total de los granos consumidos en el país, es decir, solo se produjo localmente el 15% del consumo.

Según la agremiación, en el caso de los cereales, importamos el 85,7% y producimos el 14,3%; siendo la cebada (97,2%) y el trigo (99,8%) los granos con mayor porcentaje de importación. De maíz, tanto amarillo como blanco, se produjo el 18% y se importó el 82%; de avena se produjo el 84,3% de avena forrajera para consumo animal y se importó el 15,7% de avena para consumo humano; mientras que de sorgo se produjo el 97,6 % y se importó solo el 2,4% de la demanda nacional. 

En leguminosas, aunque la producción local no alcanza para cubrir la demanda nacional, el país produjo más de lo que importó, siendo el 77,7% producido y el 22,3% importado. La arveja que se demandó en 2024 fue 83,7% producida en el país (arveja fresca) y 16,3% importada, mientras que el fríjol fue 70% producido y 30% importado. En el caso del haba lo que se demandó, se produjo 100% en Colombia. Finalmente, en soya el 34,7% fue producida en el país, y el 65,3% importada. 

Ahora bien, ante este panorama, a pesar de tener una producción mayor en sacos que los cafeteros, comparando solo el maíz, esta no es suficiente. Mientras los cafeteros tuvieron una producción de 13.997.000 sacos (de 60 kilos) en 2024, en maíz amarillo y blanco tuvimos una producción de 24.826.366 sacos, sin embargo, es menor a la de los arroceros, que produjeron 58.364.183 sacos de arroz paddy verde. 

“De cara a este panorama, incrementar las áreas cultivadas y la producción de nuestros granos es vital, pero no hay una política clara para estos sectores que les permita crecer, ser rentables y competitivos. Fenalce está listo para acompañar este gran reto y lograr la tan anhelada seguridad y soberanía alimentaria. Sabemos que Colombia cuenta con suficiente potencial productivo, pero cualquier iniciativa de transformación requiere cambios estructurales de parte no solo de los agricultores, sino de todos los actores indispensables para lograr una cadena de valor competitiva y sustentable. Dichos cambios deben abarcar desde el entorno de la investigación científica hasta la regulación e incentivo del comercio, y es indispensable contar con el apoyo del gobierno, para lograr los resultados esperados”, sostuvo Arnulfo Trujillo Díaz, gerente general de Fenalce.

En cuanto a hectáreas sembradas, según datos de la UPRA 2024, en Colombia el maíz es el cuarto cultivo con mayor superficie sembrada (342.966 hectáreas), después del café (974.000 hectáreas), la palma de aceite (600.000 hectáreas) y el arroz (452.872 hectáreas). 

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