El Dr. Raúl Daza, cirujano plástico especializado en cirugía mamaria y contorno corporal, analiza cómo las redes sociales han transformado la relación médico-paciente y la importancia de una práctica ética y educativa en la era digital.

Los filtros, los algoritmos y resultados poco realistas hacen que la cirugía plástica enfrente un reto sin precedentes, el de contrarrestar la desinformación que circula en redes sociales y que, en muchos casos, termina afectando la salud, la seguridad y las expectativas de los pacientes.

El Dr. Raúl Daza, miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y especialista en cirugía mamaria y contorno corporal, lo resume con claridad, “no todo lo que se ve en redes sociales es real. Una cirugía no es magia; es medicina. Y la medicina requiere conocimiento, experiencia y ética”.

Desde su consultorio en Bogotá, Daza ha visto cómo el auge de las plataformas digitales cambió por completo la manera en que los pacientes se informan, consultan y toman decisiones. Los videos virales, promesas de resultados instantáneos y autodenominados “expertos” sin formación médica, hacen que la responsabilidad y ética del cirujano se vuelva más crucial que nunca.

Las redes sociales se han convertido en una vitrina global. Hoy, un paciente puede conocer el trabajo de un cirujano en otro país, agendar una valoración virtual y prepararse antes de un procedimiento sin moverse de su casa. Esta conectividad, según Daza, representa una oportunidad sin precedentes para educar.

“Gracias a las redes podemos llegar a más personas y enseñarles a tomar decisiones informadas. El problema aparece cuando la información se comparte sin conocimiento. La estética no puede estar por encima de la seguridad”, explica.

El especialista insiste en que el papel del médico no es vender resultados perfectos, sino guiar al paciente hacia expectativas realistas, procesos seguros y acompañamiento integral. “Mostrar solo el ‘después’ sin hablar del ‘proceso’ es vender una ilusión, no un resultado”.

El auge del contenido aspiracional ha impulsado un fenómeno preocupante, la comparación constante. Pacientes que llegan con fotos de celebridades o influencers, esperando resultados idénticos. Para Daza, esa tendencia distorsiona el sentido de la cirugía plástica moderna.

“Cada paciente es única. No hay dos cuerpos iguales, ni dos resultados iguales, ni siquiera en gemelos idénticos el resultado será el mismo. El objetivo es ayudar a cada persona a ser su mejor versión, no a copiar un modelo”, afirma.

Esa visión lo llevó a consolidar un enfoque basado en la personalización. En cada consulta dedica tiempo a explicar la anatomía, los riesgos, las opciones de tratamiento y el proceso de recuperación. La cirugía, enfatiza, debe ser una decisión informada y acompañada.

Su práctica se fundamenta en tres pilares: ética, seguridad y educación. Un modelo que, en sus palabras, “pone al paciente en el centro de todo el proceso, desde la primera consulta hasta la recuperación y posoperatorio”.

El poder del equipo humano y tecnología con propósito

Dr. Raúl Daza, Cirujano Plástico

Detrás de cada procedimiento exitoso hay un engranaje médico y humano. En su consultorio, Daza lidera un equipo conformado en su totalidad por mujeres que comparten un mismo propósito, brindar acompañamiento empático y atención personalizada.

“Siempre les digo a mis colaboradoras que lo más importante es la paciente. Que la traten como les gustaría ser tratadas. Esa empatía hace la diferencia. Las pacientes lo sienten, lo agradecen y lo valoran”, comenta.

Esa cultura de trabajo se extiende también al entorno hospitalario. El Dr. Daza realiza sus procedimientos en la Clínica INO, un centro especializado en cirugía plástica ubicado en la calle 127 con carrera séptima, en Bogotá. “Es una clínica con seis quirófanos diseñados exclusivamente para este tipo de cirugías, con anestesiólogos y personal entrenado en la especialidad. Todo el entorno está preparado para garantizar seguridad y excelencia”.

Lejos de ver la tecnología como una amenaza, el cirujano la integra en su práctica desde una perspectiva ética y funcional. En su consultorio utiliza herramientas digitales para optimizar la experiencia del paciente, como agendas virtuales y seguimiento postoperatorio automatizado, pero sin perder el toque humano.

“La inteligencia artificial puede ayudarnos a automatizar procesos, pero nunca reemplazará el criterio médico ni la empatía. Cada paciente necesita un trato personalizado. Toda tecnología debe estar al servicio del bienestar del paciente, no de la vanidad del resultado”, asegura.

En el ámbito quirúrgico, su apuesta por la innovación incluye equipos de última generación, nuevos tipos de suturas y dispositivos como cámaras hiperbáricas, que aceleran la recuperación postoperatoria.  

En su experiencia como formador de nuevos profesionales, el Dr. Daza es enfático en un mensaje, la cirugía plástica debe ejercerse con prudencia, y se lo enfatiza a los estudiantes de diversas universidades del país, “no hay éxito sin ética. La cirugía plástica no se aprende en redes sociales, se aprende en el quirófano, con responsabilidad y respeto por el paciente”.

Para él, los futuros cirujanos deben entender que la reputación no se construye con seguidores, sino con resultados reales y compromiso médico. “Yo siempre quise que me reconocieran como médico, no como influencer. El valor está en la credibilidad y en la confianza que se gana con los años”.

Una proyección a futuro

El auge del turismo médico ha posicionado a Colombia como un destino clave en cirugía estética, pero también ha traído consigo desafíos. El más urgente, según Daza, es combatir el intrusismo y la práctica ilegal.

“El país tiene profesionales altamente calificados, pero también personas sin formación que ponen en riesgo vidas. La clave está en educar al paciente para que verifique que su cirujano esté certificado y que la clínica cumpla con todos los estándares”, advierte.

Cerciorarse de que el cirujano se encuentra en la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y el Registro Único Nacional de Talento Humano en Salud (ReTHUS) son, en su opinión, herramientas fundamentales para garantizar transparencia y confianza en el sector.

Pensando a largo plazo, y más allá del quirófano, el Dr. Daza sigue trabajando como referente nacional en cirugía mamaria, área que representa cerca del 80 % de sus procedimientos. Su meta es difundir protocolos seguros y éticos que puedan ser replicados por otros cirujanos.

En lo empresarial, busca seguir generando empleo y fortalecer un modelo de atención que beneficie no solo a las pacientes, sino también a la economía local. “Cada cirugía activa una cadena de valor de empleos directos e indirectos, anestesiólogos, enfermeras, proveedores, transporte, hotelería. Es un impacto real en la economía en toda la cadena, no solo en el procedimiento sino en el antes, en el durante y después”, señala.

El futuro, en su visión, pasa por mantener la esencia de la medicina en medio de la transformación digital con ética, prudencia y humanidad. “Las redes pueden ser un gran aliado, pero el mejor filtro sigue siendo la verdad, y la mejor foto para redes, la que demuestra profesionalismo, conocimiento científico y resultados armónicos y realistas”, finaliza.

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